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Putin firma la anexión de los territorios ocupados en Ucrania: "Son nuestros para siempre"

El líder ruso condiciona la vuelta a las negociaciones a que se respete que estas regiones ucranianas son rusas

Vladimir Putin, durante el discurso de anexión de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia.

Vladimir Putin, durante el discurso de anexión de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia.

En la sala San Jorge del Kremlin, el líder ruso, Vladimir Putin, ha suscrito la anexión de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiya a Rusia, en presencia de las autoridades impuestas por el Kremlin en estas zonas y todos los representantes del poder de la Federación Rusa, con intención de dar credibilidad a una farsa condenada por la comunidad internacional. Más de siete meses después de la invasión de Ucrania, Putin da un paso más en una escalada que no parece tener final. En su discurso, Putin ha asegurado: «Son nuestros para siempre». Ha condicionado la firma de la paz a que se respete esta anexión.

«Llamamos al régimen de Kiev a parar la guerra que empezó en 2014 y vuelvan a las negociaciones pero el deseo de estos ciudadanos no se va a discutir. El poder de Kiev ha de respetar el deseo de estos ciudadanos. Haremos lo posible para que la vida de nuestros ciudadanos sea segura», ha dicho Putin. «Quiero que lo oigan en Kiev y en Occidente. La gente de estas regiones serán nuestros ciudadanos para siempre».

En nombre de la autodeterminación de los pueblos, reconocida por la ONU, ha defendido esta anexión Putin en su alocución. Pero no la consentiría en caso de que fueran pueblos dentro de la Federación Rusa. Ha aludido a «las víctimas del régimen de Kiev», como los oficiales que han muerto «en el transcurso de la operación militar». Ha pedido un minuto de silencio «por nuestros héroes, los héroes de la Gran Rusia».

Putin ha vuelto a referirse a la «catástrofe» que supuso el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1991. «La Unión Soviética no existe, el pasado no va a volver. Rusia no lo necesita, ni es nuestra ambición, pero el deseo de los ciudadanos que se consideran parte de Rusia es fuerte y tienen derecho a volver a su patria histórica. Han sufrido genocidio y han intentado crear odio a todo lo ruso», ha señalado.

Ha acusado a Occidente de querer esclavizar a Rusia. «Occidente decide ahora quién tiene derecho a la independencia y quién no», ha señalado. «Por eso se enfadan con la decisión de los habitantes de Donetsk, Lugansk, Zaporiya y Jersón». Según Putin, Occidente divide «entre sus vasallos y los demás… Nos quieren esclavizar».

Occidente puede llevar a un colapso del sistema. El modelo neocolonial está acabado pero van a agarrarse a ello… Rechazan la familia, la religión…»

vladimir putin, líder de la federación rusa

«Occidente quiere robar bienes ajenos y puede llevar a un colapso del sistema. Rusia hará todo lo que pueda por enfriar esas cabezas calientes. El modelo neocolonial está acabado pero van a agarrarse a ello. Explotan a millones de personas y les impiden su libertad. Rechazan la familia, la religión… «, ha señalado Putin, en un discurso que ha derivado en un ataque contra la ideología de género, que ha relacionado con el «satanismo».

Ha asegurado que la crisis de la hegemonía de Occidente llevará a su derrota. Será la Gran Rusia la que vencerá. En su visión Putin lucha contra «los dictadores» de Occidente que quieren borrar a Rusia del mapa. «El destino del pueblo ruso es mi destino», ha concluido el líder del Kremlin.

En la Plaza Roja de Moscú un concierto celebrará este nuevo desafío a Occidente. «Juntos para siempre», puede leerse en un cartel en el escenario, con los nombres de las cuatro regiones que para el Kremlin ahora son rusas. Las implicaciones son serias porque cualquier ataque en estos territorios se consideran ataques a Rusia. Y si Rusia ve amenazada su existencia, como suele repetir Putin, puede utilizar todos los medios a su alcance, incluidos los nucleares.

En los simulacros de consultas sobre su anexión a Rusia los resultados han sido tan llamativos como oscuras las condiciones en las que se ha realizado la farsa. En Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiya el a su unión con Rusia ha sido superior al 95% y a veces del 99%. No todas estas zonas están bajo control del Kremlin. En total suponen un 15% del territorio de Ucrania, una extensión equivalente a Portugal o Hungría.

Putin ya hizo lo mismo con la península de Crimea y el puerto de Sebastopol en marzo de 2014 y lo escenificó en la sala San Jorge del Kremlin, donde se celebran las glorias militares.

Cerca de Zaporiya un misil ruso destrozado un convoy de automóviles en los que viajaban ucranianos que trataban de ponerse a salvo y huir de los ocupantes rusos. El gobernador de Zaporiya, Aleksander Starukh, ha confirmado que se ha producido una masacre. Al menos 23 personas han muerto y otras 28 están heridas.

La anexión rusa, previa declaración de independencia de Zaporiya y Jersón, es la respuesta del Kremlin a la contraofensiva de las tropas ucranianas de este mes de septiembre. El avance en la región de Járkov ha sido espectacular. En los últimos días los ucranianos han cercado a los rusos en el estratégico enclave de Lyman, en el Donbás.

Más derrotas sobre el terreno

La pérdida de Lyman será un golpe duro para el Kremlin, que también tiene problemas de suministro en Jersón y lucha por mantener Slovyansk y Kramatorks en la región de Donetsk. La línea roja de Putin es el Donbás. Perder el Donbás sería una catástrofe, ya que gran parte de esta zona ya estaba bajo el control de leales a Moscú antes de la invasión del 24 de febrero.

Fuentes de la OTAN calculan que Rusia ha perdido unos 45.000 efectivos, tres veces las bajas mortales en nueve años en Afganistán. Ucrania habría perdido 45.000 soldados y civiles.

Tal es el daño sufrido que el líder ruso procedió a ordenar una movilización, en teoría parcial, que ha provocado la huida de todo aquel que ha podido hacerlo, y protestas, sobre todo, en las grandes capitales.

Ucrania y sus aliados occidentales, al igual que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, han rechazado los simulacros de referendos. En numerosos casos las tropas llevaban a la población a votar a punta de pistola. Muchos ciudadanos han huido para evitar ser parte de la farsa y por temor al paso que ahora dé el Kremlin.

En un video emitido el jueves a última hora, Zelenski ha dicho: «Todo el mundo ha de entender lo que significa realmente este intento de anexión. No puede implicar lo que pretende el Kremlin… El precio del hecho de que una persona en Rusia quiera continuar la guerra se traduce en que toda la sociedad rusa padece el daño de la economía, y no puede disfrutar de una vida decente con derechos humanos». El presidente ucraniano ha instado a los rusos, especialmente las minorías rusas del Cáucasso y Siberia, para que se subleven contra la movilización y se rebelen contra Putin.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha asegurado que «nunca nunca jamás Estados Unidos reconocerá que Rusia tiene la soberanía sobre esos territorios ucranianos». La Comisión Europea, a través de una portavoz, hizo saber que el Kremlin pagará por esta nueva escalada del conflicto. El octavo paquete de sanciones está en marcha, aunque hay divisiones entre los Veintisiete.

La OTAN considera ilegal esta anexión. «Estos territorios son Ucrania. Hacemos un llamamiento a todos los países para que rechacen este paso dado por Rusia», dice el comunicado. Varios países de la OTAN están aportando armas y ayuda financiera decisiva a Ucrania. Estados Unidos acaba de aprobar el envío de otros 18 HIMARS, lanzamisiles que está siendo fundamental en los avances de las tropas ucranianas.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha señalado que «no se puede decir que sean una expresión genuina de la voluntad popular. Cualquier decisión de Rusia de seguir adelante pondrá aún más en peligro las perspectivas de paz».

Ni siquiera los más cercanos o neutrales en este conflicto, como China, India, Kazajstán o Serbia, van a reconocer la anexión.

Después de la puesta en escena de este viernes, las dos Cámaras del Parlamento votarán la resolución en sesión conjunta la semana que viene.

«Putin está elevando la apuesta al máximo», dice Tatiana Stanovaya, politóloga y fundadora de R. Politik en The Guardian. «Es una demostración de que Rusia no va a negociar ni va a hacer concesiones y está dispuesta a usar todos los medios a su alcance para lograr sus objetivos. Todos son todos».

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