"De todos los políticos europeos preferiría hablar con Schröder". El líder ruso, Vladimir Putin, arrojó la bomba este fin de semana, tras la celebración del Día de la Victoria más desangelado que se recuerda. Putin lanza una nueva provocación a los europeos al poner sobre la mesa el nombre del excanciller alemán, con quien tiene una relación muy cercana. De hecho, Schröder ha estado a sueldo de varias empresas estatales rusas. Sin rubor, Putin lo plantea como si fuera una opción que un político que ha demostrado su lealtad al Kremlin pudiera defender los intereses europeos. El propio Schröder, de 82 años, ha dicho que Putin y él hablan un mismo idioma. Y no solo se refiere a que el líder ruso domina el alemán.
Desde Bruselas, este lunes, la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estonia Kaja Kallas, ha descartado que Schröder pueda negociar en nombre de los Veintisiete sobre la guerra en Ucrania. "Queda claro por qué Putin quiere que sea él quien ocupe ese puesto, de modo que, en realidad, estaría sentado a ambos lados de la mesa", ha ironizado la exprimera ministra estonia, todavía en busca y captura por el Kremlin.
El socialdemócrata Gerhard Schröder fue canciller federal de Alemania entre 1998 y 2005. Vio cómo llegaba Vladimir Putin al poder en Rusia y desde sus inicios mantuvo una excelente relación con el líder ruso. Putin, que fue agente del KGB en la República Democrática Alemana, se defiende bien en el idioma de Goethe.
Alemania intensificó su dependencia energética de Rusia en esos años en los que Schröder estuvo en la cancillería. Su sucesora, Angela Merkel, siguió este curso porque renunciar a la energía barata por principios es costoso en las urnas. Schröder suele contar que les une que los dos provienen de familias que habían sufrido mucho en la guerra: el alemán perdió a su padre y Putin a su hermano.
Movimiento clásico de Putin
El portavoz del gobierno federal alemán, Stefan Kornelius, ha recordado que los rusos saben quiénes son los interlocutores y las condiciones en caso de que realmente esté interesado en negociar. Sin nombrar a Schröder, ha dado a entender que Putin busca sembrar la división con esta propuesta. "Esperemos que se comprenda que se trata de una maniobra divisoria de Putin que ni siquiera es muy brillante", ha dicho Wolfgang Ischinger, director de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Aún así hay algunos socialdemócratas alemanes que creen que no es tan disparatado, y en la extrema izquierda tampoco lo descartan.
"Gerhard Schröder es visto en amplios círculos como alguien comprado y pagado por el Kremlin. Putin propone al negociador más favorable a Rusia", ha declarado Mark Galeotti, experto en Rusia a Times Radio. "Es un movimiento clásico de Putin. Da la impresión de proponer algo sensato, pero define el diálogo potencial en un marco que le resulta más cómodo".
La tesis es la siguiente: Putin no quiere aparecer nunca como quien rechaza negociar. Pero hace lo indecible para que esa negociación sea imposible. Propone un alto el fuego por el Día de la Victoria y luego él mismo lo viola. O saca a relucir el nombre de su amigo alemán con el fin de fragmentar a los europeos entre los que creen que hay que buscar como sea una salida a la guerra, aunque sea obligando a los ucranianos a humillarse sin haber sido derrotados, y los que apoyan la lucha de Kiev por su soberanía. Una Alemania con la extrema derecha en ascenso imparable es un objetivo fácil para estas diatribas.
Más de dos décadas de amistad
La relación entre Schröder y Putin ya era muy estrecha en 2004, cuando el entonces canciller cumplió 60 años. El líder ruso acudió a felicitarle a su casa de Hannover. Ese mismo año, Schröder le preguntaron si creía que Putin era "un demócrata intachable". Y, sin dudarlo, Schröder respondió: "Sí, estoy convencido de que lo es".
"Nunca escucharemos a Gerhard Schröder criticar las acciones de Putin. Yeso se debe precisamente a su larga amistad. Para Schröder, esto significa que, sean cuales sean los hechos, se apoyan mutuamente a toda costa", comentaba Gernot Erler, correligionario socialdemócrata y experto en Rusia a la Deutsche Welle después de la invasión rusa de Ucrania. Cuando las críticas europeas y de Estados Unidos eran unánimes, Schröder siguió del lado de Putin.
Poco después de que Schröder perdiera el poder en 2005 y dejara la política, fue nombrado, a petición de Putin, presidente del gasoducto marítimo Nord Stream. Putin le habría convencido de la "dimensió europea" del proyecto.
Los alemanes suelen festejar a lo grande su 70 aniversario. Schröder lo hizo en San Petersburgo, donde recibió a Putin con un gran abrazo. Nord Stream se hizo cargo de la fiesta. Rusia ya se había anexionado Crimea. También había atacado el este de Ucrania por mediación de fuerzas prorrusas locales que recibían apoyo de Moscú.
En 2017, el Gobierno ruso propuso a Schröder como presidente del consejo de administración de Rosneft. Esto resultó impactante para muchos observadores, dado que el gigante petrolero estatal figuraba en la lista de sanciones de la Unión Europea por su implicación en la anexión de Crimea. "Es mi vida y soy yo quien decide qué hacer con ella, y no la prensa alemana", dijo Schröder a quienes le criticaban en Alemania.
Cuando se anunció el despliegue de fuerzas de la Bundeswehr en Lituania, el excanciller afirmó que lanzaba una señal equivocada. En una entrevista concedida al periódico Die Zeit, Schröder elogió entonces al líder ruso por su "comportamiento racional".
Y volvieron a celebrar juntos los 75 años de Schröder. Entonces elogió Putin "la talla internacional del excanciller y su papel en la consolidación de las relaciones germano-rusas". Schröder nunca ha expresado dudas sobre Putin. Incluso consideró que no había "hechos probados" de que el Kremlin estuviera detrás del envenenamiento del disidente ruso Alexei Navalni, cuando fue tratado en Berlín. Las muestras de su sangre demostraron la presencia del agente nervioso ligado a Novichok. Navalni aseguró en Bild que el excanciller recibía directamente dinero de Putin. El disidente ruso murió años más tarde, en febrero de 2024, envenenado en una prisión rusa.
El vínculo entre Putin y Schröder es muy estrecho. El líder ruso se fía del excanciller. Sabe que defendería bien sus intereses, porque también son los suyos, en una mesa de negociación. Los europeos hace tiempo que conocen las debilidades de un excanciller que ha elegido pasar a la historia como un asalariado del Kremlin. Ha conseguido que su vida después de la cancillería ensombrezca sus años como jefe del Gobierno.
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