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Donald Trump ya es el tercer presidente de EEUU que afronta un impeachment

La Cámara de Representantes aprueba el juicio político al líder republicano por abuso de poder y obstrucción al Congreso

Pelosi impeachment

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, durante la sesión sobre el impeachment a Donald Trump. EFE

Donald Trump pasará a la Historia como el tercer presidente sometido a un proceso de impeachment (juicio político). Después de nueve horas de bronco debate, la Cámara de Representantes ha aprobado en la tarde del jueves 18 de diciembre (madrugada en España) su procesamiento político por abuso de poder y obstrucción al Congreso. «No nos ha dejado otra opción», ha declarado la veterana demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes.

Los demócratas han logrado que el presidente de Estados Unidos haya de afrontar un juicio político en el Senado gracias a su mayoría en la Cámara de Representantes (233 demócratas frente a 197 republicanos). La resolución 755 vio la luz verde a las 20h en Washington, en un momento que los demócratas quisieron revestir de solemnidad.

Los otros dos presidentes que hicieron frente a un impeachment fueron Andrew Johnson (1868) y Bill Clinton (1999). Los dos superaron la prueba si bien fue la puntilla para Johnson. Richard Nixon dimitió en 1974 antes del juicio político por el caso Watergate.

El presidente de Estados Unidos será sometido a juicio político por abuso de poder (230 votos a favor y 197 en contra, dos de ellos demócratas), y obstrucción al Congreso (229 votos a favor y 198 en contra, tres demócratas).

Los demócratas que han rechazado el impeachment son moderados que proceden de enclaves que oscilan entre un partido y otro. Son Collin C. Peterson, de Minesota, y Jeff Van Drew, de New Jersey, que se unirá a los republicanos. Jarold Golden, de Maine, se ha opuesto en el caso de obstrucción al Congreso. Ni un solo republicano ha apoyado la causa.

Hay 31 demócratas que proceden de condados donde ganó Trump. Son los moderados que han considerado muy arriesgada esta vía de procesar al presidente de Estados Unidos. Finalmente, el partido opositor a Trump ha logrado cerrar filas, con escasas disidencias.

Ha sido el llamado Ucraniagate el casus iuri al que se han aferrado los demócratas para enjuiciar políticamente a Donald Trump. El presidente de Estados Unidos pidió en una llamada telefónica del 25 de julio al líder ucraniano, Volodimir Zelenski, que investigara la labor en la empresa ucraniana Burisma de Hunter Biden, hijo del ex vicepresidente Joe Biden, aspirante a la candidatura demócrata.

Trump hablaba de lo mucho que apoyaba su Administración a Ucrania. Sin mencionarlo explícitamente, aludía a la ayuda militar de 400 millones de dólares a Ucrania, aprobada por el Congreso, pero paralizada por el presidente.

«No estoy preocupado. No he hecho nada para ser juzgado…El impeachment es un suicidio político para el Partido Demócrata. ¿No han visto mis encuestas en las últimas semanas? El país va mejor que nunca», ha declarado Trump ante sus seguidores en Battle Creek, Michigan. Según los sondeos, Trump sería reelegido en 2020 frente a cualquiera de los aspirantes demócratas.

En Twitter, su red social favorita ha recogido numerosas muestras de apoyo de los republicanos y ha destacado el desmarque de esos tres demócratas. «Es un ataque a América y un ataque al Partido Republicano», señala en otro mensaje. Su tuit fijado es un cartel que resume lo que será su campaña electoral de cara a 2020. «No van a por mi, van a por ti».

En su intervención ante la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien ha acallado a los congresistas que vitoreaban al aprobarse que se procese al presidente, ha dicho: «Como presidenta de la Cámara, abro de forma triste y solemne el debate sobre el impeachment al presidente de Estados Unidos. Si no actuamos ahora, no estaríamos cumpliendo con nuestro deber».

Si no actuamos ahora, no estaríamos cumpliendo con nuestro deber», asegura Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes

Ha asegurado Pelosi, de negro impecable, que la Cámara de Representantes ha tratado de preservar los valores de la República.

«Ningún congresista, sea cual sea su partido o su ideología, está aquí para acusar al presidente. Pero todos nosotros, como miembros del Congreso, estamos en este lugar histórico ante nuestra preciosa bandera americana y hemos hecho un juramento. Es un hecho que el presidente es una amenaza a nuestra seguridad nacional y a la integridad de nuestras elecciones, la base de nuestra democracia», ha dicho Pelosi, más institucional que nunca.

Según ha declarado Pelosi después del visto bueno de la Cámara al juicio político a Trump, «con este voto estamos rindiendo honor a nuestros fundadores, a la república, al sacrificio de nuestros hombres y mujeres de uniforme que defienden nuestra democracia y nuestra república».

En el Senado puede empezar el juicio político en enero. Para que Trump fuera destituido tendrían que votar a favor los dos tercios de los 100 senadores, lo que a día de hoy resulta imposible. Hay mayoría republicana (53 frente a 45 senadores) y de momento no hay disidentes en el partido de Trump.

«Para los demócratas es un símbolo político: quieren que el impeachment a Trump esté en el marco mental de los ciudadanos, y que sería destituido si no tuviera mayoría en el Senado. Trump necesita ahora un relato ganador: no puede parecer que se esconde», explica Xavier Peytibi, consultor de comunicación política en Ideograma y autor de Las campañas conectadas (editorial UOC).

Cada vez que se habla de ‘impeachment’ la gente piensa en Trump pero también por qué el hijo de Biden estaba haciendo negocios en Ucrania», explica el consultor Xavier Peytibi

Pero los demócratas han tardado en decidir este paso. Y ha sido porque este proceso político que tendrá lugar a principios de 2020, año electoral, conlleva riesgos para la oposición a Trump. «La ventaja para los republicanos es que cada vez que se habla de impeachment la gente piensa que Trump usa su poder en su beneficio pero también por qué el hijo de Biden estaba haciendo negocios raros en Ucrania. La gente piensa en Trump, pero también en Biden».

A juicio de este experto en campañas electorales, el impeachment no tendrá gran impacto en el resultado de 2020. La sociedad de EEUU está más polarizada que nunca antes y para unos Trump es una víctima y para otros claramente culpable. Pero ya estaban convencidos antes.

«No cambiará demasiados votos. Buscan el voto independiente de centro. La clave estará de nuevo en los cinco o seis estados que oscilan, el Rust Belt, y Florida», destaca Xavier Peytibi. Los estados del Rush Belt (cinturón industrial en el siglo XX y ahora en decadencia) donde Trump ganó en 2016 y son decisivos de nuevo en 2020 serían Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio, Pensilvania, Virginia Occidental y Wisconsin.

A juicio de Peytibi, los republicanos se aferran a Trump porque significa poder y porque difícilmente encontrarían a alguien con el liderazgo de Trump. «Temen que la izquierda de los demócratas gane peso», añade.

La carrera demócrata por la candidatura demócrata cobrará fuerza justo al tiempo que se dilucida el impeachment en el Senado. Los candidatos senadores (Bernie Sanders, Elizabeth Warren) tendrán que asistir a las sesiones y eso limitará sus opciones de acudir a mítines y reuniones con electores.

Sin embargo, Joe Biden, el favorito sobre el papel, podrá seguir en acción, si bien el juicio político a Donald Trump pone al ex vicepresidente en la palestra por las turbia actuación de su hijo en Ucrania.

«Al único quien puede conseguir votos de centro o centro izquierda y podría resultar favorecido sería Pete Buttigieg, quien a su vez está muy bien situado en el caucus de Iowa y en New Hampshire», añade Peytibi, que considera que el candidato ideal contra Trump sería un centrista que no polarice.

Aunque el impeachment no salga adelante, este jueves 18 de diciembre los demócratas se han apuntado una victoria histórica. Será una victoria pírrica, pero necesaria para demostrar unidad con vistas a la carrera electoral de 2020.

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