Boris Johnson recordará el 12-D de 2019. El Partido Conservador que lidera desde el pasado verano habría ganado las elecciones generales por mayoría absoluta, según los sondeos a pie de urna realizados por la BBC, ITV y Sky News. El actual primer ministro conservador habría logrado una mayoría holgada con 368 escaños, 50 más de los logrados en 2017, de los 650 del Parlamento. Así sería posible para hacer realidad el Brexit el 31 de enero de 2020. Sería el mejor resultado de los tories desde Margaret Thatcher, hace tres décadas.

Los laboristas, liderados por Jeremy Corbyn, tendrían 191 diputados, 70 menos que hace dos años y medio. Sería su peor resultado desde 1935. Si los resultados van en esta línea, sería el final de Corbyn.

Los liberaldemócratas, encabezados por Jo Swinson, solo consiguen 13 diputados, lo que también es decepcionante para quienes han abanderado la permanencia.

También triunfan los nacionalistas escoceses con 55 escaños, 20 más que en el verano de 2017. Son partidarios de la permanencia y esta victoria va a impulsar su reivindicación de un referéndum por la independencia. Escocia ha dado la espalda al laborismo y se ha inclinado por el nacionalismo.

La libra se ha revalorizado un 2% con respecto al dólar en los mercados internacionales. También ha recuperado un 2% con respecto al euro.

Este sondeo a pie de urna se basa en encuestas realizadas en Inglaterra, Gales y Escocia a la salida de los colegios en 144 circunscripciones electorales de las 650 del total. No se incluye Irlanda del Norte. El margen de error es de unos 15 diputados, pero la mayoría que prevé para los conservadores es de 42 escaños de modo que estaría confirmada esta victoria de Boris Johnson, a no ser que los sondeos hayan errado masivamente.

En 2015 fallaron porque no anunciaron la mayoría absoluta de David Cameron, mientras que en 2017 estuvieron más acertados. Boris Johnson, a quien le gusta Twitter casi tanto como a su aliado del otro lado del Atlántico, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha presumido de lo que anticipa el sondeo a pie de urna a la vez que ha agradecido el masivo apoyo en las urnas. «Vivimos en la mayor democracia del mundo», sentencia.

Las elecciones de este 12-D son las terceras en menos de cinco años. La norma es que los comicios se celebren cada cinco años, pero en las dos últimas ocasiones se ha anticipado la convocatoria debido a la tortuosa salida de la Unión Europea.

Es la primera vez desde 1923 que los ciudadanos británicos han votado en diciembre. Como la jornada electoral tiene lugar en día laborable los colegios han estado abiertos desde las siete de la mañana hasta las 22 horas.

Durante la mañana se han registrado largas colas en muchos colegios. Los británicos sienten que estas elecciones son «las más importantes en una generación», según The Guardian, y las más relevantes en las casi dos décadas de este siglo. En 2017 la participación fue de un 68,7%.

Está en cuestión el futuro del Reino Unido y su relación con la Unión Europea. Después de la victoria del sí al Brexit aquel 23 de junio de 2016, el Reino Unido ha sufrido una crisis política sin precedentes, que ha puesto de manifiesto la fragmentación del país. Escocia e Irlanda del Norte apoyaron la permanencia, y todavía hoy los nacionalistas escoceses abogan por un nuevo referéndum por la independencia si finalmente culmina la salida de la Unión Europea.

«Hagamos realidad el Brexit»

La gran promesa de Boris Johnson se resumen en tres palabras: «Get Brexit done (hagamos realidad el Brexit)». Hasta última hora de este 12-D ha pedido el voto desde sus redes sociales, lo que es posible en el Reino Unido.

En realidad, su get Brexit done es tan poco concreto como aquel «Brexit es Brexit» de Theresa May. El primer ministro británico, que fue elegido en julio pasado por apenas 100.000 militantes conservadores y automáticamente se convirtió en jefe del gobierno al suceder a May, ha logrado un Acuerdo de Salida con la UE que quiere que se aplique el próximo 31 de enero de 2020.

Empezaría entonces el periodo transitorio en el que se negociará la relación futura con la Unión Europea. En principio dura hasta diciembre de 2020, pero puede prorrogarse este plazo. Un acuerdo comercial de este tipo suele negociarse durante años.

Por el sinuoso camino del Brexit han dimitido dos primeros ministros (David Cameron, como consecuencia del resultado del referéndum, y Theresa May, al fracasar en sus denodados intentos por aprobar su Acuerdo de Salida en el Parlamento). También hubo decenas de renuncias de ministros y una veintena de diputados conservadores se rebelaron contra Boris Johnson, y otros tantos laboristas contra Jeremy Corbyn.

De hecho, en las elecciones de 2017, anticipadas por May con la intención de reforzar la mayoría conservadora, los tories lograron 317 escaños. La mayoría absoluta son 326 y por ello quedó anclada May a la decena de diputados unionistas norirlandeses. Cuando se ha disuelto el Parlamento quedaban en la bancada conservadora 298 diputados.

Los laboristas dieron la sorpresa y obtuvieron mejores resultados de lo que preveían los sondeos. Consiguieron 262 escaños en junio de 2017, pero ahora contaban con 242. Los liberaldemócratas, sin embargo, han terminado la legislatura, disuelta de forma anticipada, con 20 diputados, ocho más que los que obtuvieron en las urnas hace dos años y medio.

Boris no vota a Boris

El primero en votar a las 8.15 hora local ha sido el primer ministro conservador, Boris Johnson, acompañado por su perro Dilyn. No lo ha hecho en su circunscripción (Uxbrigde y South Ruislip) sino en Westminster. Lo habitual es que cada candidato se vote a sí mismo, pero Boris Johnson no lo ha visto necesario.

Sin embargo, no se descarta que Boris Johnson pierda su escaño en el Parlamento británico. Ya le ocurrió al marqués de Salisbury, primer ministro en tres ocasiones. Se retiró en 1902. En este caso Boris Johnson puede ser Lord por designación propia pero la humillación sería tremenda. En 2015 logró su escaño por un margen de 10.695 votos pero en 2017 esta ventaja se redujo a la mitad, apenas 5.000.

En Uxbrigde y South Rislip se enfrenta a un jovencísimo candidato laborista, Ali Milani, de 24 años, musulmán de origen iraní. La gran baza de Milani es ser un chico del barrio, representante estudiantil en la Universidad de Brunel, donde han echado el resto los laboristas. Esta circunscripción vota por los conservadores desde hace más de 50 años.

De todas maneras, el primer ministro ha votado en City of London y Westminster una circunscripción más complicada aún para los conservadores, ya que el candidato más popular es sobre el papel es Chuka Ummuna, antiguo laborista al frente de People’s Vote y Change UK, las plataformas a favor de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, sí ha votado en su circunscripción, Islington, al norte de Londres, junto a su esposa, la mexicana Laura Álvarez. Un pequeño grupo de seguidores le ha aclamado, si bien una mujer crítica con el laborista, disfrazada del personaje de Elmo de Barrio Sésamo, ha intentado llegar hasta él sin éxito.

El incidente más grave se ha registrado en Escocia, donde la policía desactivó un artefacto explosivo en un colegio electoral. Arrestaron a un hombre de 48 años.

En Escocia, concretamente en Glasgow, ha votado la líder liberaldemócrata, Jo Swinson, de 39 años, junto a su marido, Duncan Hames, quien fue asesor de Nick Clegg, cuando fue viceprimer ministro en el primer gobierno de David Cameron.

Los liberaldemócratas aspiraban a atraer al voto de los partidarios de la permanencia, pero el sistema electoral británico, mayoritario y uninominal, les ha perjudicado en una elección donde los ciudadanos han optado por el tacticismo. Es decir, apostar por quién tenga más posibilidades de victoria para frenar a aquel candidato que represente la opción no deseada.

Una de las vencedoras del 12-D es Nicola Sturgeon, líder del Partido Nacionalista Escocés, y jefa del gobierno en Escocia. Los nacionalistas escoceses, opuestos al Brexit, están venciendo el pulso a los laboristas en las tierras del kilt.

El vínculo con la ‘constituency’

El sistema electoral británico es mayoritario uninominal. El país se divide en 650 constituencies (circunscripciones electorales) y cada votante apuesta por su candidato. Hay un vínculo muy estrecho entre el diputado y su circunscripción.

Pero el sistema explica que haya partidos políticos que reciban un apoyo sustancial pero que luego no tengan representación en el Parlamento. Fue llamativo que el UKIP de Nigel Farage fue el cuarto partido más votado en 2010 pero no logró representación parlamentaria. Así también ocurre que la única diputada del Partido Verde, Caroline Lucas, resulta imbatible de momento en su circunscripción de Brighton desde hace nueve años.

Los británicos han votado más para evitar que gane un candidato que por entusiasmo por una determinada opción. Saben que Boris Johnson no es de fiar (mintió como periodista, como político y sobre todo cuando impulsó la campaña por el Brexit) pero la marca conservadora aún tiene credibilidad.

Jeremy Corbyn causa rechazo en muchos ciudadanos, y la prueba es que su popularidad es la menor de un dirigente de un gran partido en los últimos 12 años, pero quienes tratan de evitar el Brexit a toda costa lo consideran un mal menor. Pero ha apostado muy fuerte por denunciar las carestías de la sanidad pública, un problema que preocupa mucho a los británicos.

Como muestra de este escepticismo con los líderes políticos, una de las últimas encuestas de YouGov que mantiene que dos de cada tres británicos creen que serían mejores como primer ministro que Boris Johnson. Boris también cree que lo haría mejor que Boris.