Hemos tenido ocasión de copilotar, el espectacular Alfa Romeo 33 Stradale por las calles de Madrid durante media hora, tiempo que más bien nos pareció un minuto. Un superdeportivo de ensueño con una producción limitada a tan solo 33 ejemplares, dirigido a entusiastas de la marca y coleccionistas que puedan desembolsar los 2 millones de euros que cuesta. Además de esas 33 unidades, la unidad 0 o prototipo de desarrollo es propiedad de Alfa Romeo; es la que rodó por Madrid y que ya tiene su hueco en el museo de la marca, en Arese. Todo lo que gira alrededor de este bellísimo automóvil es apasionante, desde la idea inicial para su creación hasta la fuente de inspiración, pasando por todos los retos que hubo de superar.

Como en todos los grandes proyectos, siempre hay detrás de ellos personas relevantes que con su impulso desde distintos frentes  propician que salga adelante. En el ámbito empresarial, Jean-Philippe Imparato, CEO de Alfa Romeo en el periodo 2021-2024 y gran entusiasta de la marca entendió que el impacto de este proyecto contribuiría al resurgir de Alfa Romeo. Del lado del diseño un español, Alejandro Mesonero-Romanos, director de diseño de Alfa Romeo. De su creatividad sin límites ha salido esta joya sobre ruedas, porque el 33 Stradale es más que un automóvil bello, constituye o representa la belleza en si misma.

El diseñador español Alejandro Mesonero-Romanos, director de diseño de Alfa Romeo, junto a su criatura

Toda una experiencia en el asiento del copiloto

Si hay algo que enamora a primera vista del Alfa Romeo 33  Stradale es precisamente por su diseño. Alejando Mesonero-Romanos se ha lucido plenamente con la creación de este superdeportivo, de una gran belleza formal y pureza de líneas conseguidas mediante un diseño limpio, depurado y, sobre todo, elegante. Deportividad y elegancia se juntan en total armonía. Es capaz de transmitir emoción y pasión sin excesos, en contraposición, por ejemplo, con la agresividad que destila un Lamborghini. Pero como ocurre con un Lamborghini su poder de atracción es el mismo e incluso superior; a su paso hace volver las cabezas siendo blanco de multitud de miradas repletas de admiración.

En la carrocería del 33 Stradale no hay lugar para alerones, pero abundan los detalles funcionales. Camuflada en la parte inferior de los faros y perfectamente integrada en los mismos se encuentra la entrada de aire para los intercooler (radiadores) de sobrealimentación del motor. La luneta trasera no se apoya sobre la superficie de la carrocería, dejando espacio para la salida de aire caliente del compartimento motor. Asimismo cabe destacar que el soporte de los retrovisores oficia de deflector aerodinámico para dirigir el flujo de aire hacia las tomas laterales.

Momentos antes de subirnos a bordo del 33 Stradale, aparcado en la madrileña calle de Almagro

Un paseo por las calles de Madrid a bordo del Alfa Romeo 33 Stradale constituye una gratificante experiencia, de las que se recuerdan toda la vida. La ocasión también propició que a su paso multitud de ciudadanos con caras de admiración y móvil en mano quisieran dejar constancia para la posteridad de tan irrepetible momento. Porque difícilmente verán rodar otra vez por ciudad o carretera una de las 33 unidades del 33 Stradale. La única dificultad para acceder al interior del refinado habitáculo biplaza, como en todos los deportivos de estas características con los asientos casi a ras del suelo, se compensa con creces con el amplio espacio que dejan las puertas de tipo ala de mariposa (élitro) al abrirse. Por cierto, los asientos son muy cómodos y recogen muy bien el cuerpo. Llaman la atención detalles como el purista volante sin botones o los preciosos botones de aluminio, de tipo aeronáutico, distribuidos por la consola central y parte central del techo que hacen clic al accionarlos. En este ambiente tan purista, como no podía ser de otra forma, la pantalla multimedia no queda a la vista, es escamoteable.

Un tranquilo paseo por ciudad, aunque lo admite sin rechistar, no es el escenario más adecuado para sacar el potencial a este superdeportivo de motor central y tracción trasera. Va propulsado por un motor de gasolina V6 biturbo con 3 litros de cilindrada (630CV), que lleva acoplada una caja de cambios automática ZF de tipo doble embrague con 8 velocidades. Las levas fijas en la columna del volante permiten el uso manual del cambio. Curiosamente la velocidad máxima hace alusión a su denominación, 333 km/h, en tanto acelera de 0 a 100 km/h en menos de 3 s. Unas prestaciones de infarto bajo una preciosa envuelta.

Exquisita a la par que minimalista la configuración del interior, con abundante empleo de materiales nobles como aluminio y cuero. La pantalla multimedia es escamoteable

La fuente de inspiración

En palabras de su creador, Alejandro Mesonero-Romanos, el Alfa Romeo 33 Stradale está inspirado, es una evolución pero no una réplica del modelo primitivo de 1967, que era un coche de carreras homologado para circular por la calle. Recalca que no es un modelo retro, ni una copia del Alfa Romeo Stradale de 1967. Se trata del regreso de un icono inspirado en esta legendaria creación de la década de los 60, concebida dentro del conocido como Proyecto Alfa Corse o programa de competición de la marca. Un proyecto ideado para evaluar la posibilidad de explotar las victorias en las carreras, extrapolándolas a la producción de un coche de calle para cliente.

El Alfa Romeo 33 Stradale de 1967, diseñado por Franco Scaglione, es el modelo en el que se ha inspirado el actual 33 Stradale

El Alfa Romeo 33 Stradale de 1967 derivaba directamente del coche de carreras Tipo 33, protagonista de los circuitos durante muchos años gracias a una  victoriosa saga  de modelos, los Tipo 33/2 Daytona de 1968, 33/3 cola larga (1969-1972), etc. Propulsado por un motor V8 de 2 litros de cilindrada (230  CV), este 33 Stradale es una  auténtica obra maestra de la ingeniería y del diseño, estando considerado como uno de los deportivos más bellos y exclusivos de la historia. Diseñado por el genial Franco Scaglione,  se fabricaron 18 unidades, si bien solo 12 se entregaron a cliente y una pasó al museo Alfa de Arese. Los restantes cinco chasis sin carrocería pasaron a manos de tres carroceros: Bertone, Pininfarina e Italdesign, que nos deleitaron con prototipos únicos como los Alfa Romeo Carabo, 33/2 Coupé Speciale o Iguana.

Una historia fascinante

El Alfa Romeo 33 Stradale se empezó a gestar en el marco de la competición, como no podía ser de otra forma. Las primeras reuniones con potenciales comparadores se  celebraron durante el Gran Premio de Monza de 2022, donde tanto coleccionistas como aficionados de la marca pudieron ver los bocetos iniciales del vehículo. Unos simples bocetos junto  a la idea de revivir el emblemático 33 Stradale de 1967, encandilaron de tal forma a los presentes que en pocas semanas se vendieron los 33 ejemplares que se tenía previsto fabricar. Siguiendo los pasos de su ancestro, Alfa Romeo decidió reabrir la célebre sala del Consejo del Museo de Arese para convertirla en centro de operaciones e involucrar al cliente.

Las puertas tipo ala de mariposa dejan un amplio hueco para acceder al interior del habitáculo biplaza

Los clientes exponen cómo quieren configurar su vehículo, respetando la historia del modelo original. Si el comité 33 aprueba las solicitudes de cada futuro propietario, posteriormente el departamento de ingeniería las evalúa para verificar  su viabilidad de producción. Como resultado 33 unidades limitadas, exclusivas, que ya tienen dueño, y que combinan procesos artesanales, innovación tecnológica y deseos del cliente. Así se  llega al 30 de agosto de 2023, una fecha estelar en tanto el Alfa Romeo 33 Stradale se presenta oficialmente en el museo de Arese. El primer coche se entregó a su propietario en febrero de 2025, estando prevista la última entrega entre julio y septiembre de 2027. Pero lo cierto es que este superdeportivo exclusivo ha desatado tantas pasiones entre alfistas y coleccionistas, que actualmente hay una lista de espera de 55 personas que no podrán acceder a un 33 Stradale.

Fábrica de sueños y pura esencia Alfa

El proyecto Bottega Fuoriserie se ha convertido el una división para el desarrollo de automóviles exclusivos en pequeñas series de Alfa Romeo y Maserati. Fusiona el mundo de las ediciones limitadas de Bottega con la personalización de Fuoriserie. También se ocupa de salvaguardar el patrimonio histórico de ambas marcas mediante la restauración y posterior certificación de vehículos clásicos, además del mundo de las carreras, en el que reivindica su saber hacer en competición basado en la innovación. Bottega Fuoriserie aúna la excelencia de Alfa y Maserati enfocada hacia los superdeportivos y modelos de ensueño únicos, que rinden culto a la estética, a la personalización y al rendimiento extremo. Una perfecta fusión de tradición, artesanía, exclusividad e innovación tecnológica con el objetivo de crear auténticas obras de arte en movimiento.

Prestaciones de infarto. Velocidad máxima de 333 km/h y menos de 3 s para pasar de 0 a 100 km/h

Precisamente al Alfa Romeo 33 Stradale se le puede otorgar con total propiedad la denominación de obra de arte sobre ruedas. Su proceso de producción, que combina artesanía con ingeniería al más alto nivel, se desarrolla en colaboración con Carrozzeria Touring Superleggera, un prestigioso carrocero desde 1926. El monocasco está elaborado en fibra de carbono, al que se unen los subchasis delantero y trasero para formar una estructura en H. Fibra de carbono que asimismo se encuentra en el techo, con una estructura interna de aluminio, y con la que además están elaborados los laterales, puertas y tapa del maletero. La fase de pintura incluye la aplicación de una imprimación epoxi, seguida de una segunda imprimación de adherencia para, finalmente, aplicar hasta tres capas de pintura; un proceso que se realiza a mano. A continuación, pasados multitud de controles de calidad, el coche estará listo para ser entregado a su feliz propietario, que si lugar a dudas se sentirá como niño con zapatos nuevos.