Lástima que JxSí y la CUP no hayan aprovechado que el final de Juego de Tronos llegara al mismo tiempo que los ideólogos del procès presentaban su ley para la desconexión para haberle dado un nombre con más tirón a su ya de por sí rimbombante ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República. Podrían haberla bautizado La Primera de su Nombre, Rompedora de Cadenas y La que no Arde. Si Khaleesi puede presentarse así, ¿por qué no Puigdemont

Y ya puestos, si vas a diseñar una ley de desconexión, a la que la realidad no le supone un obstáculo, qué menos que incluir en alguno de sus 89 artículos, sin miedo a erosionar la verosimilitud interna del relato del marketing independentista, un título para el futuro president (o presidenta) de la República catalana más acorde con los tiempos y los alardes mesiánicos a los que nos tiene acostumbrados este Govern. Algo tipo Molt Honorable Señor de los Siete Reinos. Mejor dicho, Repúblicas.

Lo de Madre de Dragones en Cataluña pega menos porque San Jordi los mataba

Lo de Madre de Dragones, que tanto se repite en la serie de moda, es una pena pero lo veo menos en el relato de la Cataluña independiente, porque San Jordi en vez de parirlos era el que los mataba.

Según el texto registrado esta semana en el Parlament, un Gobierno catalán hipotéticamente independiente controlaría el poder judicial. Lo de la separación de poderes no es tan importante cuando de lo que se trata es de hacer historia liberando un pueblo oprimido. Que se lo digan a Daenerys de la Tormentademasiado volcada en crear un mundo mejor como para encima preocuparse de que sea democrático. Cada cosa a su tiempo, querido Montesquieu. Lo importante es llegar al Trono de Hierro y crear un nuevo país.

A falta de dragones como Khaleesi, Puigdemont ve indispensable un ejército propio

Y a falta de dragones como Khaleesi, Puigdemont ha aclarado que ve indispensable que la Cataluña independiente tenga un ejército propio. Aunque el texto legal no especifica quién sería el encargado de mantener la seguridad y la defensa durante ese periodo de transitorietat. Lo que sí aclara, sin embargo, es que en la República Catalana serían lenguas oficiales el catalán, el castellano y el aranés, que es el dothraki occitano.

Mucho más literario les ha quedado, hay que reconocerlo, lo de llamar a esta ley “norma suprema” (así la denomina el Artículo 3) por ser ésta de la que emanaría todo el ordenamiento jurídico del presunto país, siempre y cuando en el referéndum del 1-O gane el Sí y vote (lo justo) el No. Esta es la batalla de esta temporada protagonizada por el referéndum. Ojalá la cuenta atrás hasta el 1-O tuviera tantas elipsis como la de la serie estrella de la HBO, que estos meses se ha ahorrado mucho minutaje de idas y venidas.

En Cataluña va todo más lento. A ver si la ex secreta cena de Pablo Iglesias con Oriol Junqueras, no era tanto para fraguar un tripartito ni para que Podemos ayude a fomentar la participación en el referéndum. Sino para avisarles de que el Govern necesita urgentemente un experto en Juego de Tronos que le saque partido a las similitudes narrativas.

Tanto en Rocadragón como en Barcelona ha quedado tristemente claro esta semana cuál es el paralelismo más peligroso de todos. Que los intereses políticos cieguen la verdadera amenaza que pone en peligro los Siete Reinos (y la presunta República). Ni el Trono de Hierro ni la independencia catalana importan cuando la amenaza son los caminantes blancos y los yihadistas. El enemigo común.

Como si Cersei la tomara con los cuervos mensajeros, Trapero ataca a El Periódico

Como si Cersei la tomara con los cuervos que le llevan malas noticias a Poniente, en el penúltimo capítulo del procès, el mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, atacaba a El Periódico de Catalunya por publicar una información que luego ha resultado cierta: la Generalitat recibió información de EEUU que alertaba del riesgo de atentado en Las Ramblas.

Habrá que esperar a la próxima temporada de Juego de Tronos para saber quién se queda con el Trono de Hierro, pero lo de Cataluña va para largo.