La intervención más aplaudida durante la lamentable segunda sesión de investidura del pasado 25 de julio, que concluyó con la derrota del candidato Pedro Sánchez, que sólo logró el apoyo de 124 escaños, fue la del diputado de UPN, Carlos García Adanero. El navarro aprovechó al máximo sus tres minutos de tiempo tasado para intervenir en el pleno y con una sencillez y contundencia admirables desnudó al presidente en funciones. «Usted le pide abstenerse a Ciudadanos y al Partido Popular porque afirma que de esa forma su gobierno no tendrá que depender de los independentistas, pero en Navarra, donde el Partido Socialista tiene en su mano dar el gobierno a una coalición de partidos constitucionalistas (Navarra Suma) que ha ganado las elecciones quiere pactar con los nacionalistas para formar un gobierno que, además, necesita del apoyo de Bildu». Más o menos, este es el resumen de su encendido parlamento. La bancada de la derecha en pleno rompió en aplausos, quizás para sorpresa del propio García Adanero, que alcanzó su inesperado momento de gloria en una sesión dominada por la bronca entre Sánchez y Pablo Iglesias por un quítame allá ese ministerio.

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