Puente de los Franceses, Puente de los Franceses, nadie te pasa, nadie te pasa, ay Carmela, ay Carmela… Umbral mezclaba las dos canciones en Trilogía de Madrid porque, creo yo, el Madrid miliciano ya es un popurrí, que significa olla podrida. De popurrí, de olla podrida, de mechero de yesca de soldado y de costurero de Manuela Malasaña ha tenido que tirar Iglesias, ya sin nada, y hasta Gabilondo, todavía con menos (está en peligro su futuro destino de guardanoches en lo del Defensor del Pueblo). El otro día, el presidente de GAD3, Narciso Michavila, venía a decirle a Juan Ramón Lucas que según los números todo eso es para nada. O sea, que en Madrid la gente está a lo que está, a la vida, al trabajo, a que el bicho no le empantane el pecho, el bolsillo o el comercio que se le va convirtiendo en una tienda de sotanas donde no entra nadie. Vuelve la política real mientras la izquierda se nos aparece como vestida de buzo para una guerra contra bucaneros o pulpos gigantes.

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