Empiezo a ver señales tan luminosas como el proyecto #vuelvealavida para reflotar la cultura, o muchos otros bajo un sol cada vez más persistente. De todos los veranos vividos, este y el pasado serán sin duda los más atípicos en la escala humana de cuantos conocimos.

Pero para verano, el del 69.

El verano de 1969 será recordado para siempre. Aquel 20 de julio se dio “un pequeño paso para un hombre” que resultó ser también un gran salto para la humanidad, aunque los intereses creados y la falta de rentabilidad dejaron el salto suspendido en el vacío espacial hasta que hace poco alguien con poca cordura y muchas vista ha tenido la osadía de desenterrar el sueño lunar de la mano de la ciencia.

Seis días antes se estrenó Easy Rider, queriéndole dar un final violento al precioso movimiento hippie carente de realismo pero lleno de emociones verdaderas. Y pocos días después de la pisada más fotografiada de la Historia, en la casa de Román Polanski se bañaron de sangre las portadas por obra de Manson (Charles, no Marilyn) en una matanza que aún impresiona al conocer sus detalles. Nixon mandaba con mano firme mientras Vietnam sacaba a la calle a los jóvenes. En España, paz, claro. Salomé ganaba Eurovisión jugando en casa, y salen a la calle los lujosos SEAT 1430. Nada menos.

Aquel verano, el canadiense Bryan Adams tenía solamente 10 años, pero ya le cayó su primera “seis cuerdas de verdad”, en un “five-and-dime” (el equivalente a los bazares chinos actuales).

Él mismo lo cuenta así:

I got my first real six-string
Bought it at the five-and-dime
Played it ‘til my fingers bled
Was the summer of ’69

Conseguí mi primera seis cuerdas real
La compré en el five-and-dime
Toqué hasta que me sangraron los dedos
Fue el verano del 69

Las monedas para hacerse con ella llegaron de manos de su padre, un militar que sirvió en dos ejércitos (el británico y el canadiense) antes de dedicarse en cuerpo y alma al mantenimiento de la paz desde su posición de observador internacional. Por cierto, el artista llegó a romper toda relación con su progenitor durante años hasta que una gira mundial le llevó a Japón, donde vivía el soldado. Por lo visto una cena entre lágrimas saldó cuentas entre ambos. Lo que no una la música…

De pub en pub, llegaron a grabar un disco que llegó al 99 en listas norteamericanas. Un notición para el muchacho, que se envalentonó

Aquel pequeño instrumento se convertiría en toda una imitación italiana de una Fender dos años después, gracias a los ahorrillos del pequeño y talentoso Adams. Aún faltaban otros tres hasta que montó su banda de quinceañeros: Sweeney Todd. De pub en pub, llegaron a grabar un disco que llegó al 99 en listas norteamericanas. Un notición para el muchacho, que se envalentonó en esto de tocar hasta conseguir un contrato discográfico con A&M por la astronómica cifra de un dólar. Aún enseña el cheque. Ese fue el principio, porque el resto es Historia de la música. Hablamos de un caballero de la Orden de Canadá y de la Orden de la Columbia Británica que ha vendido unos 100 millones de discos y tiene en casa su Grammy y sus veinte premios Juno.

La combinación de una voz medio rasgada, potente, con melodías claramente creadas a guitarra muy claras, con una producción limpia, rockera de las de siempre, le hizo triunfar en todo el mundo. Hubo algunas canciones muy concretas que le auparon. Esta que añadimos hoy a nuestra playlist es de las que sube el ánimo a cualquiera.

Ojo a ese videoclip tan ochentero. Muy propio.

Claro que, en 2004, cuando le preguntaron cómo era posible que hablara de amor y otras cosas con apenas 10 años, reconoció que lo del verano del 69 tenía cierto doble sentido. De hecho, el nombre de la canción era Best Days of My Life, pero añadió la broma al final… y parece que gustó. Una pequeña estrofa al principio para justificar que hablaban de su primera guitarra, pero el resto no cuadra con alguien que apenas sabe la tabla de multiplicar. Son ese tipo de cosas que hacemos cuando recordamos esos veranos al sol de nuestra juventud. Para muchos de nosotros, de Eva María, The Refrescos, calor en el 600 o en el Ford Fiesta. Para nuestros peques, serán los veranos de las mascarillas.

No creo que nadie cante con nostalgia al verano de 2021 como hace aquí el caballero al de cierto año, que definitivamente no era el de 1969.

Por cierto, yo me suscribiría a la playlist: