Aquel que tuvo la idea de llevar cientos de flight cases – esas cajas negras donde se guarda el material de los conciertos – para llamar la atención en las muchas movilizaciones del sector de los conciertos en el último año y medio, lo hizo bien. No olvidaremos a todos esos promotores, técnicos, personal de montaje, músicos, iluminadores, auxiliares, productores y muchos más profesionales que trabajan para que un concierto parezca sencillo, gritando contra algo que sabían que no lo iba a ser.

Habrá algún músico antivacunas, y no necesariamente Miguel Bosé, que no verá relación alguna entre la situación sanitaria española y el hecho de poder volver a dar espectáculos en directo. Haberlos, haylos. Pero lo cierto es que en el país más vacunado, las giras vuelven a rodar. No como antes, pero hay más ganas que nunca de volver a sentir esa sensación especial de acudir a una cita con nuestro artista favorito, notar la vibración de los graves en el pecho, y participar de los gritos de miles de personas alrededor expresando a la vez que están sintiendo el mágico poder de la música. Mejor que cantar Resistiré en el balcón, va a ser. Seguro.

Alanis Morrisette

Lo de esta mujer, que iba a ser mañana en Barcelona y pasado en Madrid, casi nos pilla a contramano, sobre todo a los que no teníamos entrada. Alguien todavía se quedó pensando que no, que no podía ser, que es muy pronto. Y lo fue. Pero no falta mucho para que la veamos, con lógicas ganas de exportar todo su sentimiento, que, como siempre hemos dicho, no es poco. Un buen viaje por su rabia nada contenida en You Oughta Know, su agradecimiento por la metamorfosis hindú en Thank U, y, por supuesto, el subidón del estribillo de su eterno Ironic.

Bryan Adams

Para ver a esta otra fiera canadiense habrá que esperar a febrero (día 1 en Madrid, y 2 en Barcelona), pero más vale ir comprando entradas, porque hay pocos artistas que pasan de los 60 con tanta energía sobre el escenario, con el permiso del incombustible Miguel Ríos. Lleva cuatro décadas dando caña, y uno de los momentos que tenemos enormes ganas de ver en directo, es el del potente Summer of 69 que, por cierto, recordamos que no parece tener relación con el año en el que llegamos a la Luna.

Queen + Adam Lambert

Aún más habrá que esperar para ver a la banda de Freddy Mercury sin él. Hábilmente, los genios del marketing no han dejado solas a las 5 letras de oro de la música británica. Han colocado, protegido tras el signo de la suma, al cantante actual. Su responsabilidad es, con mucho, la mayor de cuantos cantantes van a volver a dar conciertos en esta pandemia, que no ha acabado. Unos por nostalgia, y otros por verdadera curiosidad, seguro que van a llenar el WiZink Center los días 6 y 7 de julio, San Fermín. Y es que, como dijo el más grande, Show must go on (el show debe continuar).

Guns N’ Roses

¿Solamente van a ser Madrid y Barcelona las ciudades con grandes conciertos?. En el Benito Villamarín de Sevilla la tropa heavy va a poder volver a pegar saltos a gusto el 7 de junio con la banda del binomio Axl Rose – Slash. Ojo, si alguien cree que se va a encontrar a los mismos de aquella legendaria actuación del Whiskey A Go-Go de Los Ángeles de marzo de 1987, se equivoca. El del pañuelo en la cabeza lleva ahora sombreros enormes y Slash seguro que sigue diciendo aquello de “son las 5 de la tarde en alguna parte” cuando pide alcohol antes del mediodía.

ABBA

El retorno de Abba ha generado tanta expectación que luego, cuando te encuentras un disco de los cuatro suecos, porque es lo que es, te sabe a poco. Oye, ¿qué quieres?. Bastante es que se hayan juntado en un estudio, con algún “silencio incómodo”, como ellos mismos han reconocido. ¿Quién sabe si Nacho, Jose y Ana de Mecano tomarán nota? Desde luego, se pueden aparcar los enormes océanos que a las bandas míticas que se separan les desunen, pero para eso hay que decidirse a romper el cristal de la magia de conservar lo que fue como único. Volviendo a los conciertos, reconozco que no me pienso perder la oportunidad de ver en el escenario a sus iconos. Ah, había olvidado el pequeño detalle de que ellos no piensan ir más allá de haber cedido los derechos de sus imágenes a una empresa para que programen sus Abbatares, que se dejarán la piel que no tienen en cada concierto, mientras los originales se gastan los beneficios en Estocolmo. Merecerá la pena verlo, como show.

Yo, como recomendación, iría pillando sitio para escuchar la prodigiosa voz de una mujer con el soul en la garganta llamada Alicia Keys, el 30 de junio en Barcelona y el 4 de julio, celebrando su fiesta nacional, en Madrid. Seguro que no se salta su neoyorkino Empire State of Mind, que aquí podemos ver cantado a pleno pulmón en medio del corazón del mundo civilizado, Times Square. Emociona a cualquiera que haya paseado por allí.

Si a alguien le apetece confundirse con la chavalada y entender un poco más lo que está pasando ahora mismo con la música, hay varias recomendaciones claras y también multitudinarias.

El que dice que no puede regalar una “vida de rico” a su amada, Camilo, tiene ya firmadas más de 20 fechas el verano que viene en España. El guapete ex One Direction, Harry Styles, actúa el día después de San Valentín en Madrid, para quien quiera marcarse el detalle. Y, por irnos lejos, vamos con una fecha para dentro de casi un año. Firmado está para octubre 2022 un show para quien no pudo estar en la última Super Bowl: el espectáculo de las Blinding Lights – luces cegadoras – de un genio llamado The Weeknd.

La lista crecerá con toda seguridad. El mundo se paró durante casi dos años y aquellas cancelaciones se agolpan ahora en los despachos de los promotores. Larga vida a la música en directo.