Opinión

Reencuentro con Cayetana

Cayetana Álvarez de Toledo junto a Pablo Casado

Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo, durante la segunda votación de investidura de Pedro Sánchez. EFE

Quedamos, me cita, en un hotel de lujo del barrio de Chamberí. Llega puntual. No ha cambiado nada. Sigue tan esbelta, tan delgada, tan segura de sí misma.

Hablamos de su libro (Políticamente indeseable), que sale esta semana a la venta. El domingo, Rafa Latorre publicó en una entrevista/adelanto en El Mundo alguna de sus perlas, auténticos misiles contra Teodoro García Egea, número dos del PP y al que ella culpa de su destitución como portavoz del Grupo Popular en el Congreso en agosto de 2020.

El PP, afirma en el libro, se rige por una «teodorocracia«. A Cayetana Álvarez de Toledo nunca le ha faltado ingenio. Su verbo, como su escritura, es brillante, desentona con el lenguaje de madera habitual en los políticos de argumentario, que ahora son mayoría y no sólo en el PP.

La salida de su libro coincide en el tiempo con esa guerra absurda que Génova ha desatado contra Isabel Díaz Ayuso. «Con las lógicas diferencias que hay entre los dos casos lo que le están haciendo a ella es lo que Teo hizo conmigo», afirma. De hecho, hay una sentencia que sale del ventilador de Génova: «A Ayuso se le está poniendo cara de Cayetana». Lavrenti Beria también se sentía orgulloso de sus purgas, que no tenían nada de sutiles.

Aquí no hay sangre, claro. Pero sí una práctica que consiste en minar al disidente con filtraciones, rumores, insidias, hasta generar la duda permanente, casi la paranoia de la víctima, y el pánico en los que la rodean. En la política actual los valientes se cuentan con los dedos de una mano.

¿Cómo es posible que Pablo Casado, un hombre sensato, afable, empático, como reconoce la propia Cayetana, se haya puesto en manos de un burócrata que se dedica a controlar el partido hasta extremos insólitos para forjarlo a medida del líder? «Pablo dice que tiene un compromiso con él desde que decidió dar el paso para presentar su candidatura a liderar el PP: Teo fue la persona que más le insistió en que debía hacerlo».

«A Pablo Casado le hablé como a un hermano el día de mi destitución. Fui sincera con él, pero la decisión ya estaba tomada»

Nos traen unos cafés que ella apenas prueba. Si alguien pensó que su destitución como portavoz parlamentaria significaría su muerte política se equivocó de pleno. Lo lleva en la sangre. Es una convencida de sus ideas y peleará por ellas hasta el último aliento. Su libro ha caído como una bomba en la sede del PP.

«No entiendo cómo Casado no ha aprovechado la ola de Ayuso para consolidar el cambio de ciclo que apuntan las encuestas desde las elecciones de Madrid», reflexiono en voz alta. Mueve un poco su sillón. El sol le da de frente en los ojos. «Es una estrategia de perdedores. Ese empeño en controlar el partido de Teo sólo tiene un sentido: que nadie pueda cuestionar al líder si se pierden las próximas elecciones», apunta.

De su boca no sale un sólo comentario crítico contra el presidente del PP, la persona que apostó por ella y le garantizó margen de maniobra, libertad para actuar. Me recuerda la mañana del 17 de agosto de 2020 en la que se reunió con Casado a solas en su despacho. Se sinceró con él: «No te voy a hablar como una militante, ni como una amiga, te voy a hablar como si le hablara a un hermano», le dijo. Pero ya no había caso. La decisión estaba tomada.

«¿Qué vas a hacer? ¿Vas a abandonar el partido?», pregunto. «No. Voy a seguir, porque estas son mis ideas y porque hay mucha gente que también está sufriendo las consecuencias de una gestión que prima la lealtad a cualquier otra consideración».

La dirección del partido, que el lunes mantuvo silencio, ayer anunció que estudia una posible sanción tras reconocer Cayetana que se abstuvo en la votación de los miembros del Tribunal Constitucional. «El acuerdo con el Gobierno para repartirse los puestos en el TC se ha cargado el discurso de Pablo sobre la independencia del poder judicial, algo que yo siempre he defendido en el partido», se encoge de hombros.

Es un contrasentido que la dirección del partido haya abierto fuego contra dos mujeres que son dos de su más sólidos activos, cada una en su estilo, como si le sobrara equipo. Un PP que ha sufrido un desgaste enorme por la corrupción pero que ahora vuelve a ser una alternativa real de poder no puede permitirse este dislate.

Nos traen la cuenta. «Me imagino que invitarás a compañeros del partido a la presentación de tu libro». Sonríe: «Sí, claro, pero me temo que algunos vendrán con gafas de sol y pasamontañas… para que no se les pueda identificar».

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