Opinión

Un trío ganador

La presidenta del PP de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, acompaña. EFE

Ya tiene Isabel Díaz Ayuso lo que quería e incluso más de lo que quería porque la nueva dirección nacional no va a intervenir ni poco ni mucho no solamente en la estructuración de su equipo directivo, cosa que quedó clara ayer, sino tampoco en la designación de los cabeza de lista para las elecciones municipales que se van a celebrar al mismo tiempo que las autonómicas.

Nunca en Madrid, ni probablemente en otros territorios pero es seguro que en Madrid no, la presidenta ha tenido las manos tan libres como las que ayer le dejó el presidente del PP a la recién elegida presidenta del partido madrileño. Esa fue su gran apuesta, aquella que se cerró traumáticamente con la salida de la anterior dirección del PP, presidente y secretario general.

Ha ganado por lo tanto la batalla y la ha ganado en términos absolutos y eso a pesar de que Alberto Núñez Feijóo le dejó meridianamente claro quién ocupaba el mando del partido cuando dijo “Hasta ahora [tú y yo] éramos colegas. Ya no”. 

Quiere decirse que las competencias de cada cual están ahora perfectamente definidas y que en lo que a ella respecta, tiene la inmensa tarea de dar continuidad a su éxito del 4 de mayo de 2021.

Cosa nada fácil porque ha llegado muy alto y las cosas no son como cuando Esperanza Aguirre conseguía mayorías absolutas porque ahora el paisaje político está muy fragmentado y muchos votos de los restos se pueden ir por el sumidero.

Nunca en Madrid, ni probablemente en otros territorios pero es seguro que en Madrid no, la presidenta ha tenido las manos tan libres como las que le dejó el presidente del PP

Pero si eso no es fácil, mucho menos lo va a ser su pretensión de arrebatarle al PSOE las alcaldías de los municipios donde tradicionalmente han gobernado los socialistas en solitario o bien en coalición con Izquierda Unida.

El voto a los alcaldes tiene componentes que no se dan en otras elecciones, componentes personales, de trato, sobre todo en los municipios pequeños y también un juicio del electorado que no es esencialmente ideológico sino muy apegado a la realidad de la gestión del alcalde de turno.

Por eso la tarea más difícil que tiene Isabel Díaz Ayuso es cambiar la percepción de los vecinos de los municipios del sur de la Comunidad, caso de Fuenlabrada, donde  Francisco Javier Ayala Ortega reina con mayoría absoluta desde mayo de 2019, o el de Leganés, donde Santiago Llorente obtuvo en las últimas elecciones municipales una holgada mayoría de 10 concejales mientras el resto de partidos perdían apoyos. 

Son sólo dos ejemplo de los muy variados que suponen el auténtico reto para la flamante presidenta del PP madrileño. No es extraño por lo tanto que una de las primeras cosas que haga sea la de poder el foco en el sur de la Comunidad para ir trabajándose las candidaturas municipales con el tiempo suficiente para poner en valor a los cabeza de lista del Partido Popular. Pero ya digo que eso lo tiene muy difícil.

Por lo demás, parece evidente, por lo visto ayer, que Nuñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso se van a repartir el trabajo de acoso al Gobierno central. Feijóo hará hincapié en las cuestiones económicas porque cree que ése será el talón de Aquiles de Pedro Sánchez y sus socios y Ayuso seguirá retando al Gobierno y a su presidente con la batalla ideológica y un poco “cheli” con que ella acostumbra a desafiar al PSOE, a Podemos y a Más Madrid. Siempre, eso quedó muy claro ayer, que ella tenga muy claro dónde está la autoridad.

Si Juanma Moreno gana en Andalucía con la suficiente holgura -aunque todo indica que va a necesitar a Vox- como parece que va a ser, el tándem Ayuso-Feijóo se verá notablemente reforzado hasta el punto que estarían en condiciones de dar un vuelco en las elecciones generales de 2023 de modo que el PP pasara a gobernar España.

Mejor que en este próximo año y medio puede que no lo vuelvan a tener en mucho tiempo.

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