A pesar de que desde el Ministerio Asuntos Exteriores se había anunciado que no pasaría nada por el cambio de posicionamiento respecto a la situación del Sáhara Occidental, y era, no solamente confiable que Argelia se mantendría como socio preferente y estable, sino la relación entre Madrid y Argel iría a mejor, finalmente no ha sido así. El país norteafricano ha roto el Tratado de amistad, cooperación y buena vecindad, como también cualquier relación económica entre ambos. 

Argelia ha hecho lo que se conoce al nivel de relaciones internacionales como un acto de soberanía, es decir, ha reivindicado su posicionamiento en base a su soberanía nacional y el derecho que tiene de poderlo hacer. Este hecho viene vinculado no solamente por el cambio respecto al Sáhara Occidental, que ha sido la gota que ha colmado el vaso, sino por las continuas concesiones que ha hecho el Reino de España al Reino de Marruecos, en lo que sería referente al tema de zonas pesqueras, las prospecciones frente a las Islas Canarias, como también respecto Ceuta y Melilla. 

A pesar del cambio de España y las concesiones hechas a Marruecos, Rabat no ha rebajado sus reclamaciones territoriales

Podemos llegar a pensar que esta bilateralidad entre España y Marruecos ha consolidado un clima de cooperación y asistencia mutua, pero no ha sido así. Existen aún tensiones en las plazas de soberanía, reivindicaciones de aguas territoriales, como tampoco cambiar de posición respecto Ceuta y Melilla. Son territorio marroquí bajo administración española. Por este motivo no existe frontera marroquí pero sí española en estas dos ciudades autónomas. Así pues, a pesar del cambio de España, y las diferentes concesiones hechas, Rabat no ha rebajado sus reclamaciones territoriales.

Tampoco Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, consideró justificable el cambio de posicionamiento de España frente a la cuestión del Sahara Occidental, y llegó a considerar esta como la segunda traición al pueblo saharaui después de la de 1975. Cuando España se retiró por la Marcha Verde del territorio africano para no confrontar con Marruecos, a pesar de que se dijo que se defendería la posesión. Argelia también mantiene esta retórica al respecto, y por eso es el principal valedor de la organización paramilitar. Recordemos que Ghali fue operado en España durante una operación encubierta, a pesar de haber órdenes de detención contra él por terrorismo. 

Existe el posicionamiento de Estados Unidos, Francia y Alemania a favor de reconocer el Sáhara Occidental como parte de Marruecos en forma de autonomía, como también siguen esta línea Arabia Saudí, Egipto, Indonesia, India y Níger. Y, por otra parte, Argelia cuenta con el apoyo de China, Vietnam, Irán, México, Sudáfrica, Venezuela y Rusia. Así pues, podemos ver como la cuestión del Sáhara Occidental y su estatus territorial sigue dividiendo a la comunidad internacional en tres bloques principalmente. Los que reconocen que es territorio marroquí, los que consideran que existe al República Saharaui y los que están a favor de la autodeterminación del territorio saharaui pero no mantienen relaciones diplomáticas, como los países nórdicos o el Reino Unido. 

A pesar de los apoyos que tiene el posicionamiento marroquí, España es el eslabón débil frente Argelia, principalmente por la cuestión energética. Pero a nivel de balanza comercial, Argelia representa el 1.7% de las importaciones, valoradas en 2.000 millones anuales. Así pues, el cese de intercambios comerciales entre ambos Estados perjudica más a España que no a Argelia, que solo representa un 0,5% de las exportaciones. Es decir, España importa más que exporta a Argelia. Una consideración que podría parecer irrelevante, pero sumada a la inflación que hay en el país, añade agravios a la economía española. Argel ha dicho que los acuerdos gasísticos firmados a diez años entre ambos países siguen vigentes.

Hay un elefante en un despacho del Ministerio de Exteriores y se llama inexistencia de influencia regional en el Sahel… Marruecos tiene más influencia en la política española que viceversa

Esta situación de debilidad demuestra la escasa influencia y presencia de España en el Sahel desde la pérdida del Sáhara Occidental, y la Guinea Española. Ha sido la principal zona de debilidad, a pesar de tener misiones conjuntas con Francia en el Golfo de Guinea, quien sí tiene una posición casi hegemónica a nivel comercial, inversiones y desplazamiento de tropas en la región. Hay un elefante en un despacho del Ministerio de Asuntos Exteriores, y se llama inexistencia de influencia regional en el Sahel. Es más, según algunos rotativos argelinos, Marruecos tiene más influencia en la política española que viceversa.  

En conclusión, a pesar de las buenas relaciones que se prometían mantener, no ha sido así. Argelia ha salido reforzada regionalmente, como también su régimen en transición. Como también han salido beneficiados Túnez e Italia., principales aliados regionales de Argelia. Veremos pues si la situación no se agrava y se extiende a otros países que también mostraron su irritación con el cambio de posicionamiento de España respecto el Sáhara Occidental. Vienen tiempos de incertidumbre. 


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.