Las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo, desembocaron directamente –sin solución de continuidad– en la precampaña de las elecciones generales (convocadas por el presidente del Gobierno, al día siguiente, para el 23 de julio).

Los líderes políticos, los directores de campaña, el personal implicado y la maquinaria correspondiente, no han tenido tiempo de recuperar el aliento. De una antesala, pasaron a la otra. Continúa el ajetreo y la carrera contra reloj de hacerse notar y dejarse ver, todo lo que se puede –en la calle, en los platós de televisión y en los estudios de radio–.

En este contexto, en el ecuador de la precampaña –concretamente el 20 de junio– Alberto Núñez Feijóo, es entrevistado por Aimar Bretos en su programa Hora 25, de la Cadena SER. Cuando quedan 11 minutos de (los 53,45 que dura) la entrevista, el periodista le pregunta: “si gobierna, ¿volvería a la neutralidad en el asunto del Sahara, rectificaría el giro del Gobierno cuando se posicionó a favor del plan de Marruecos?”.

Aquí, el Sr Feijóo, en vez de responder con claridad a esta pregunta directa, con una respuesta directa (valga la redundancia) como debe ser, prefirió evadirse respondiendo: “Yo creo que no hay nadie, salvo Sánchez y Albares, que puede decir qué es exactamente lo que hemos hecho. Porque nadie lo sabe. ¿Vd. lo sabe?. No, ¿o sí?. Bretos, le reitera la pregunta: ¿Vd. volvería a la posición anterior?. Pero no hubo forma de que el presidente del PP contestara con claridad a esta simple pregunta. Siguió insistiendo en que “no sabe lo que ha hecho Pedro Sánchez”.

Nos ha quedado claro que el Sr Feijóo ha preferido situarse en la ambigüedad. Prefirió anclarse en esa sombría zona gris que los indecisos consideran una franja segura. No lo es, Sr Feijóo. Si no abandona, cuanto antes, ese paraje opaco y poco fiable, quedará paralizado por el frío y las brumas acabarán por difuminarlo.

Además, cuando una persona (en general) se muestra ambigua, indecisa o dubitativa,  en cualquier cuestión relevante; y especialmente cuando la persona en cuestión aspira a ser presidente del Gobierno, y el tema del que se trata es un asunto de Estado (y el Sahara lo es, ya que España sigue siendo su potencia administradora); lo que denota y lo que se da a entender es, inseguridad, vacilación y, en definitiva, falta de firmeza y debilidad.

Es inexplicable que, a estas alturas, los políticos españoles, que están lidiando con el Majzén desde el inicio de la Transición (e incluso desde antes) no se hayan dado cuenta todavía (o no lo quieren hacer) quee Majzén es una alimaña, una hiena que, dada su naturaleza mezquina y cobarde; ante la menor señal de debilidad que percibe en su víctima, la devora con una crueldad inusitada.

La hiena majzení, Sr Feijó, está agazapada y al acecho; y todavía no sabe a qué atenerse con respecto a Vd. Lo está observando con recelo, y aún no está segura si podrá engullirlo, como hizo con Pedro Sánchez. Debe tener esto bien presente, y cuidarse –y mucho– de no dar muestras de falta de resolución o de escasa solidez.

Esperamos y deseamos, que Feijóo siga siendo el Feijóo cercano que conocemos

Sr Feijóo, no olvidamos (y agradecemos entonces y ahora), cuando en 2008, un año antes de asumir la Presidencia de la Xunta de Galicia, expresó su compromiso con la causa saharaui en una conferencia de parlamentarios en la cámara gallega.

También recordamos con gratitud, cómo el 11 de noviembre de 2010 (siendo presidente de la Xunta de Galicia), condenó la masacre cometida por las fuerzas de seguridad y el ejército marroquí, en el desmantelamiento del campamento (de protesta pacífica) de Gdeim Izik (en el que se concentraron 20.000 civiles saharauis, que levantaron  8.000 jaimas, a 12 Kilómetros de El Aaiún); declarando: “Cuando se produce un ataque directo a los Derechos Humanos de los saharauis, como había hecho Marruecos, desde España no se puede mirar hacia otro lado con indiferencia y cobardía”.

Tampoco olvidamos que, en noviembre de 2014, una delegación del Gobierno de Galicia, presidida por Alfonso Rueda Valenzuela, entonces vicepresidente de la Xunta (y actualmente presidente de ésta); viajó a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia), para conocer de primera mano su realidad y compartir con sus hermanos saharauis, durante su estancia, su día a día en el desierto de la Hamada. Esta delegación de alto nivel de la Xunta, también se entrevistó con miembros del Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Rememorando estas evidentes muestras de apoyo (que, repito, agradecemos sumamente) y la cercanía que siempre ha hecho patente el Sr Feijóo –al igual que el pueblo español en su conjunto– a la justa causa saharaui; sinceramente, nos ha extrañado, esa ambigüedad con la que se ha expresado en su entrevista con el Sr Aimar Bretos.

Esperamos y deseamos, que el Sr Feijóo siga siendo el Feijóo cercano que conocemos; y no como dicen las malas lenguas, que el Feijóo de Madrid será distinto al Feijóo de la Xunta.

Sánchez, optó por imitar a la serpiente y, con cada piel que deja atrás, deja los principios que tenía y adquiere otros nuevos

Las rayas del tigre, a diferencia de la piel de la serpiente (que muda constantemente), son permanentes y no mudan nunca. Sánchez, optó por imitar a la serpiente y, con cada piel que deja atrás, deja los principios que tenía y adquiere otros nuevos.

Al Sr Feijóo, le suponemos (hasta el momento) rayas permanentes. Confiemos en que el 23 de julio, si llega a la Moncloa, no las pierda

Por otra parte, cuando el Sr Feijó dice que no puede pronunciarse porque “no sabe lo que ha hecho Sánchez y que nadie lo sabe”; permítame decirle, con el debido respeto, que esto no es del todo cierto, o, por utilizar un eufemismo, es una verdad a medias.

En toda España (y fuera de ella) todos sabemos que Pedro Sánchez es autor directo de los siguientes hechos:

  1. Al apoyar los planes de anexión y ocupación ilegal del Sahara Occidental por parte de la dictadura alauí, ha incumplido, en nombre de España, las resoluciones de Naciones Unidas (que, no lo olvidemos, son vinculantes para todos los países miembros de la ONU) que desde 1963, vienen definiendo, nítidamente, el Sahara Occidental como un Territorio No Autónomo pendiente de descolonización, cuya potencia administradora, a día de hoy, sigue siendo España.
  2. Ha puesto en riesgo la seguridad energética del país y ha causado un grave perjuicio (que se traduce en pérdidas millonarias) al comercio exterior, al prescindir de un socio comercial estratégico como es Argelia.
  3. Ha alentado y alimentado las ansías expansionistas del régimen feudal alauí, incitándole, no solo a pretender aumentar su demarcación oceánica de forma que abarque las aguas de Canarias; sino también, a tener la osadía  de poner en tela de juicio, la soberanía de España sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
  4. Permitió que Marruecos tuviera la insolencia de codiciar el control de los espacios marítimo y aéreo del Sahara Occidental que, jurídicamente, por mandato de Naciones Unidas, le corresponde a España.
  5. El servilismo de Sánchez y sus continuas cesiones al Majzén, además de tener consecuencias fatales en el plano (material) objetivo; también en el plano subjetivo (que no debemos desdeñar) provoca serias y lacerantes secuelas (en forma de descrédito y desprestigio internacional) al proyectar la imagen de una España débil y sumisa, permanentemente acosada por el régimen alauí.

Esto (que no es poco y que está en boca de todos) es lo que ha hecho Sánchez, Sr Feijóo. Lo que sí, nadie sabe, hasta ahora –y esto es harina de otro costal– es qué clase de “maleficio” le lanzó el Majzén a Sánchez, para llevarlo a obrar así.

Lo siento Sr Feijóo, pero, francamente, la excusa que ha dado para no responder a la pregunta del Sr Aimar Bretos, no convence a nadie.
Sí, somos conscientes de que un político debe ser cauto y responder a las preguntas de los periodistas con diplomacia. Cierto. Pero la diplomacia no es una señal plana, no es una llanura uniforme. Más bien, es un terreno accidentado en el que encontramos montes, desfiladeros, bosques, pantanos e incluso ciénagas.

Por lo tanto, es preciso amoldarse al entorno diplomático en el que uno (figurativamente) se halla. En este caso, nos hallamos en un entorno inhóspito y hostil, que precisa de una diplomacia dura que se expresa de forma directa y sin cortapisas. Este es el único lenguaje que entiende El Majzén.
Independientemente de lo que haya hecho (o dejado de hacer) Sánchez, la pregunta del Sr Bretos es clara y concisa: ¿Va a revertir la decisión personal que ha tomado el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, al posicionarse al lado de Marruecos en su ocupación ilegal del Sahara Occidental, contraviniendo la legalidad internacional?

Nadie entiende porqué, de inmediato, no contestó con un rotundo SÍ. Máxime, cuando dicha decisión, además de ser contraria a la legalidad internacional, no fue consultada con ninguna de las dos Cámaras del Parlamento español, ni con Vd., ni (al parecer) con los miembros del propio gobierno. Sin contar con que se hizo de una forma estrafalaria, propia de las prácticas mafiosas (a través de una misiva clandestina). La forma en que se hizo, de por sí, define qué clase de decisión es: una decisión deplorable, impropia de un Estado serio, que pone en cuestión la reputación de éste.

¿A qué le teme Sr Feijóo? ¿Porqué esa ambigüedad y falta de resolución?
No quiero pensar que su indecisión en responder a la pregunta de Aimar Bretos, esté condicionada por la reacción o represalias que pudieran provenir del siempre incómodo vecino del sur.
Si es así (y, como he dicho, espero que no lo sea) no ha hecho más que acrecentarlas.
Huelga decir que la ferocidad de la hiena alauí, solo surge cuando percibe temor en los demás. Su ferocidad se alimenta del miedo de su víctima. Si no ve señales de pánico en su presa, se queda agazapada en su madriguera o huye con el rabo entre las piernas.

Si logra llegar a la Moncloa, este embrollo mayúsculo en el que Pedro Sánchez ha metido el país, le brinda una oportunidad única de devolver a España el honor que perdió el 14 de noviembre de 1975

Sr Feijóo, cuando le oigo a Vd. decir que “no sabe lo que ha hecho Sánchez”, en el sentido de que no sabe lo que acordó con El Majzén (si es que acordó algo), me viene a la memoria el ignominioso acuerdo tripartito de Madrid del 14 de noviembre de 1975. La mayoría de las cláusulas de aquel deshonroso acuerdo, se rubricaron bajo el título de secretas. No se hicieron públicas, porque en ellas se acordó la comisión de un crimen a escala masiva: ocupación ilegal de un territorio, genocidio de sus habitantes y expolio de sus recursos naturales.

Si Sánchez acordó algo con el Majzén y no se ha hecho público, puedo asegurarle, sin temor a equivocarme –y Vd. estará de acuerdo conmigo, porque no subestimo su agudeza mental– es porque, no solo no es beneficioso, sino que es muy dañino, ultrajante y raya en lo delictivo, si no es delictivo en su totalidad; y sacarlo a la luz constituiría un escándalo inasumible (por indecente, bochornoso y canallesco).

De todas formas, Sr Feijóo, si Vd. logra llegar a la Moncloa, este embrollo mayúsculo en el que Pedro Sánchez ha metido el país, le brinda a Vd. una oportunidad única, de poder devolver a España el honor que perdió el 14 de noviembre de 1975. Aquél fatídico día, España, no solo perdió el honor, en realidad lo perdió todo, al quedar rehén (hasta el día de hoy) del Majzén cobarde y asesino. Tiene Vd. la oportunidad de hacer que España (y Vd. con ella a la cabeza) entre por la puerta grande de la Historia. No haga lo que hizo Sánchez, cuando pretendió colarse por la puerta falsa de la Historia, con aquél acto simbólico –propagandístico para él– de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos.


Abderrahman Buhaia es intérprete y educador saharaui.