Esta semana el gobierno indio ha hecho una invitación donde se menciona a Droupadi Murmu como presidenta de Bharat. Es un hecho, no debería sorprender, pues en la Constitución Política de la India, de 1949, y reconocida como la más extensa del mundo con 448 artículos en 25 capítulos, cinco apéndices y 98 enmiendas, reconoce en su artículo primero lo siguiente: la India, es decir, Bharat, será una Unión de Estados. Pero la cuestión va más allá, y por este motivo se ha levantado tanto revuelo. 

El origen del nombre de la India corresponde a aquel territorio que estaba bañado por el río Indo, y de allí que se llamara India al subcontinente desde tiempos pretéritos. El nombre de Bharat, por otro lado, corresponde al rey mitológico Bharata, que consiguió unir a toda la India bajo un solo reinado. Además, el término Bharat puede hacer referencia a todo mundo conocido, y no solo al subcontinente. En hindi, la India se conoce como Bharat por este motivo. Y por eso hace falta preguntarse de nuevo, si en hindú a la India siempre se la ha llamado Bharat, y en la Constitución de 1949 se le reconoce como Bharat, e incluso existe el partido Bharatiya Janata Party, el Partido Popular Indio, dirigido por Modi, actual primer ministro. ¿Por qué tanto revuelo?

El nombre de Bharat se basa en la tradición hinduista del rey Bharat, así que el mensaje es que el pasado y el futuro son hindúes, y los musulmanes son un paréntesis en la historia de la India

Aquí hay dos cuestiones importantes. La primera es el trasfondo nacionalista del término. El nombre de Bharat se basa en la tradición hinduista del rey Bharat, tradición que no comparten las otras minorías étnicas de la India. Por lo tanto, es una idea que consolida la corriente política nacionalista hindú donde Bharat es un territorio hindú, y la tradición del país es hindú. Atrás quedan los posteriores imperios musulmanes que gobernaron la India como los Mogoles durante siglos. El mensaje es que el pasado y el futuro son hindúes, y los musulmanes son un paréntesis en la historia.

Ha habido un hecho curioso vinculado a ello, y es que algunos sectores paquistaníes han pedido que si la India abandona el nombre, y lo cambia a Bharat, sería consecuente que Pakistán cambiara el nombre a India, pues el territorio bañado por el Indo principalmente es la actual república paquistaní.

Y después de este suceso paquistaní. La otra cuestión no es tan trascendente, pero si podría ayudar a entender el porqué ahora. La oposición al primer ministro Narendra Modi ha configurado una alianza histórica bajo las siglas de INDIA en un juego político de utilizar el nombre del país como nombre de la coalición política. eso explicaría por qué se ha hecho ahora.

El partido del primer ministro lleva por nombre Bharatiya Janata Party, y la oposición utiliza INDIA. Con un cambio de nombre del país fastidia bastante a la coalición, y sitúa el foco de nuevo en un Estado – Partido con el centro en el nombre de Bharat. Además, desde los simpatizantes e ideólogos próximos a Modi ya apuntan que el nombre de India está vinculado al colonialismo, mientras que Bharat refuerza el principio de soberanía e independencia.

Vinculado a esto último, el resurgir de una India soberana con el cambio de nombre de Bharat, Modi ha hecho bien los deberes. Por un lado, está siendo competitiva a nivel económico y empresarial para desafiar a medio plazo a China. A nivel demográfico superará a la China en población. Y por otro, su situación en el panorama diplomático internacional. India, con la organización de la cumbre del G20, le ha permitido a Modi cerrar acuerdos económicos trascendentes con todos los países miembro. 

Pero al mismo tiempo que se celebra el G20 en Delhi, en Yakarta se ha celebrado la cumbre de la ASEAN, donde en la última sesión de la también han asistido Kamala Harris (vicepresidenta de Estados Unidos), Sergei Lavrov (ministro de Asuntos Exteriores de Rusia) y Li Qiang (primer ministro de China). También participó Modi, en la cumbre ASEAN-India, pero que se personen en una cumbre representantes de Estados Unidos, China y Rusia es algo extraordinario desde que empezó la guerra de Ucrania. Y no solamente ha sucedido en Indonesia, sino también ocurrirá en la cumbre del G20. 

Tendremos que ver si este resurgir que espera Modi con el posible cambio de la India a Bharat se hace realidad, y la mística que se busca desde el nacionalismo hindú aparece. Uno de los problemas que acarrea la economía india es la importancia del comercio a pequeña escala, y la riqueza que este genera, al contrario de lo que sucede en la economía china que son las grandes corporaciones la fuente de riqueza nacional. El riesgo es que si la India busca cambiar el modelo económico y financiero para ser competitiva como China, tenga que afrontar antes problemas internos regionales importantes.

Indonesia ha salido reforzada esta semana, de modo que uno de los ejes asiáticos más importantes que tendremos será el que surja entre India, Indonesia y Filipinas. Habrá que no perder de vista lo que suceda. Sobre todo si se confirman los rumores, y en las próximas columnas tendré que hablar de un país llamado Bharat, antigua India. 


Guillem Pursals es doctorando en Derecho, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado. Puede leer aquí sus artículos en www.elindependiente.com