León XIV visita España

Opinión

Podemos: de aplaudir entusiasmado a Francisco en un parlamento a plantar a León XIV en otro

El Papa Francisco I
El Papa Francisco I | Europa Press

A diferentes contextos, diferentes estrategias de marketing.

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Los diputados de Podemos, con Ione Belarra a la cabeza, decidieron, al igual que los del BNG, no asistir a la sesión del Congreso de los Diputados presidida por el jefe de Estado del Vaticano y papa de la Iglesia católica, León XIV. Belarra ha comparado el discurso de un papa católico con el de un ayatolá de Irán para justificar su plantón, un problema que no encontraron los diputados de otras formaciones tan poco clericales como EH Bildu, Esquerra o Compromís.

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En los últimos tres años, la estrategia de un Podemos donde solo permanece el antiguo sector "pablista" de la formación morada, con el liderazgo ejecutivo de Belarra e Irene Montero y el liderazgo espiritual de Pablo Iglesias como fundador del partido y encargado de marcar líneas desde los medios, parece reivindicarse como un espacio identitario que defiende la verdadera izquierda combativa como fórmula para singularizarse con respecto a las fuerzas del espacio progresista. Pero esto choca bastante con las estrategias de Podemos en sus inicios.

Cuando Podemos jaleó al Papa en el Parlamento Europeo

El 25 de noviembre de 2014, el papa Francisco visitaba otra cámara parlamentaria: el Parlamento Europeo. Y en ella estaba Podemos, bajo el liderazgo de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, recién salidos de la I Asamblea del partido en Vistalegre como flamantes secretario general y secretario de Política, respectivamente. Pablo Iglesias era, además, eurodiputado, por lo que estaba allí cuando el papa Francisco entró en el hemiciclo para dar su discurso. Y no solo se limitó a quedarse, sino que aplaudió con más ganas que nadie, de pie y estirando los brazos. Quería que se le viera y, aunque no logró que las cámaras le captasen, sí llamó la atención de los numerosos corresponsales presentes.

"Que sí, que lo estoy viendo. Pablo Iglesias no solo aplaude al Papa, sino que arranca él!, tuiteó la periodista de la COPE, Paloma García Ovejero, en directo.

Era otro Podemos, aquel que creía que iba a ganar las elecciones generales, desbancando a PP y PSOE; que creía que podía picar de ambos partidos y que, por tanto, se esforzaba en presentarse como un partido transversal.

Pablo Iglesias quería que todos se enteraran de que su entusiasmo con el santo padre era total, así que, mientras el papa iba hablando, iba tuiteando en tiempo real su entusiasmo con cada palabra del pontífice, con una efusividad que hubiera hecho ruborizarse a Paloma Gómez Borrero:

"Interviene el Papa en la eurocámara. Defiende los derechos humanos y sociales como base de la dignidad. Bravo".

"Bergoglio critica el burocratismo de la UE y las prácticas ostentosas de sus jefes. Buen discurso".

"Ahora el Papa se refiere a las multinacionales y poderes financieros que secuestran la democracia. El PP no acompaña nuestro aplauso".

"Que dignidad podrá encontrar quien no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o el trabajo que le otorga dignidad. Bien Bergoglio"

Eso sí, Pablo Iglesias tuvo que obviar que, en ese mismo discurso, el papa Francisco también condenó el aborto como "asesinato de niños antes de nacer". En aquel momento, entre los eurodiputados de Podemos también estaban los de Izquierda Anticapitalista, con Teresa Rodríguez, que acababan de perder en la Asamblea de Vistalegre, donde presentaron una candidatura alternativa a la de Iglesias y Errejón encabezada por, ironías de la vida, Pablo Echenique. Este, en aquel momento, era aún visto como enemigo de Iglesias y, pocos días antes de aquella intervención del Papa, había aparecido en La Sexta lamentando que Iglesias no le hubiera incluido en el Consejo Político del partido. Los dos dirigentes críticos de Podemos afearon la estrategia pablista de aplaudir a un papa católico desde sus cuentas de Twitter:

"Escuché atentamente a este Papa hasta que llamó asesinas a las mujeres que abortan. Mis hermanas no son asesinas", escribió Teresa Rodríguez.

"Valentía contra el poder financiero. Cobardía contra el machismo. Mano tendida, colaboración y reconocimiento en lo primero. Condena en lo segundo", escribió Pablo Echenique.

El cambio, también, de Izquierda Unida

Mientras que Podemos se quedaba en 2014 a escuchar al papa Francisco, hubo un partido español que entonces sí optó por abandonar el pleno en señal de protesta, y ese partido fue, precisamente, Izquierda Unida. La formación, aún liderada por Cayo Lara y Alberto Garzón, decidió que un jefe de la Iglesia católica no era digno de ser escuchado por una cámara legislativa, y Marina Albiol y el resto de europarlamentarios de Izquierda Plural abandonaron el lugar. "Entendemos que debe haber una separación entre las creencias religiosas y las instituciones públicas", manifestaron entonces.

Ante la incomodidad de rezar a un dios, rezan a su capacidad de viralizarse en las redes

En ese momento era Izquierda Unida quien seguía la estrategia de ser el referente identitario de la izquierda, frente a un Podemos que quería desvincularse de los símbolos izquierdistas, asegurando que la vieja división "izquierda-derecha" había quedado desfasada. Inolvidable la célebre aseveración de Pablo Iglesias contra aquella Izquierda Unida defensora de la izquierda identitaria: "Que se queden con la bandera roja y nos dejen en paz; yo quiero ganar".

Mudanzas de los tiempos, no solo para Podemos, sino también para Izquierda Unida, que en 2014 no consideraba adecuado escuchar al papa en una cámara legislativa y hoy, en 2026, sí se quedó a escuchar a León XIV, es decir, intercambiando los papeles con Podemos.

Estrategia y marketing

¿Acaso hay diferencias radicales entre el discurso de Francisco en el Parlamento Europeo en 2014 y el discurso de León XIV en el Parlamento español en 2026? Más allá de los matices, no. La doctrina de la Iglesia es la que es: ante la pobreza, ante la economía, ante la inmigración, ante la solidaridad y ante el derecho a la vida. El discurso de León XIV ha sido casi más propio de una alocución ante la cámara europea que a la española y, si acaso, habría más motivos desde el punto de vista progresista de simpatizar por Prevost, por incluir dentro del discurso el apoyo a las víctimas de abusos. Por lo tanto, lo único que justifica que el "pablismo" hiciera una cosa en 2014 y la contraria en 2026 es que la estrategia es diferente. En ese momento, Podemos era un partido que aspiraba a gobernar; ahora solo aspira a reivindicar las esencias de la "verdadera izquierda" dentro de un gobierno de coalición que sí quiera contar con ellos. Ahora es simplemente un partido identitario que aspira a ocupar el espacio que ocupaba Izquierda Unida en los tiempos de Frutos y Llamazares, en el mejor de los casos. A la inversa en el caso de Izquierda Unida, que quiere mostrarse como un partido de gobierno e institucional, por lo que sí se quedó.

Al final, a la hora de decidir quedarse a escuchar un discurso, lo de menos es el discurso en sí o la persona que lo pronuncia. Lo importante es la estrategia y calcular la rentabilidad electoral. De eso va, a fin de cuentas, la labor política desde hace tiempo y, más aún en los partidos que, ante la incomodidad de rezar a un Dios, rezan a su capacidad de viralizarse en las redes sociales.

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