Opinión

Los demócratas vuelven al sur

James Talarico (i) y Gina Hinojosa brindan por su victoria en un local de Texas.
James Talarico (i) y Gina Hinojosa brindan por su victoria en un local de Texas. | EFE

James Talarico, senador electo de los Estados Unidos por Texas, le dijo a la hija del expresidente Lyndon B. Johnson, también texano, que haría que su padre se sintiera orgulloso. El Partido Demócrata ha logrado una victoria histórica, no solo por superar las expectativas, sino por romper un tabú de décadas en torno al sur. Los demócratas fueron perdiendo ahí desde que el republicano Richard Nixon apostó por la Estrategia del Sur, que buscaba tensar la situación social para que los demócratas fueran vistos como el partido de las minorías.

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El sur pasó a votar republicano en las presidenciales, con la excepción del georgiano Jimmy Carter en 1976, pero siguió eligiendo durante años gobernadores, senadores y congresistas demócratas, muchos de ellos conservadores. El cambio no llegó al Congreso hasta la revolución republicana de 1994. En los congresos estatales tardó todavía más: algunos no pasaron a manos republicanas hasta la década de 2010.

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Si observamos los territorios del llamado sur, que coinciden en buena parte con los estados que apoyaron la secesión que desencadenó la guerra civil, vemos un tsunami azul en Georgia, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Texas, con Misisipi aún pendiente del recuento. El resultado será ajustadísimo. En Luisiana el resultado se ha decidido por unos 25.000 votos.

La desmovilización del electorado republicano y la abstención masiva en todo el sur deberían alertar al Partido Republicano. El seguidismo a Trump puede complicarle mucho las cosas, porque ha hecho que su partido resulte no elegible para cientos de miles de personas. El voto en unas presidenciales se comporta de forma muy distinta al de unas elecciones en las que se elige al congresista, ya sea senador o miembro de la Cámara de Representantes, que representa directamente el lugar donde vives. Por eso las victorias demócratas en el sur resultan aún más interesantes.

Los demócratas han apostado por perfiles muy alejados del establishment del partido: desde James Talarico a Gina Hinojosa o Nancy Lacore"

Los demócratas han apostado por perfiles muy alejados del establishment del partido. La campaña de James Talarico se ha basado en combatir las irregularidades de Trump, la arbitrariedad política y el reaccionarismo. Lo mismo puede decirse de Gina Hinojosa, la gobernadora electa, que ha derrotado a Greg Abbott, uno de los principales aliados de Trump y del movimiento MAGA en el sur.

En Luisiana, la republicana Julia Letlow ha ganado la elección al Senado con el 51 % de los votos, en un estado en el que Trump aventajó a Harris en 30 puntos en 2024. Su rival, el demócrata Jamie Davis, hizo campaña sobre las comunidades olvidadas, el coste de la vida, la sanidad rural y el medio ambiente.

En Misisipi, Scott Colom puede convertirse en senador. Sería el primer senador afroamericano del estado desde la Reconstrucción y el primer demócrata en ocupar ese escaño desde 1989. Su campaña se basó principalmente en el coste de la vida, contó con el apoyo de Bill Clinton y Barack Obama y logró movilizar masivamente a la población negra y a republicanos del ámbito rural. En Alabama, Everett Wess perdió frente a Barry Moore, pero aun así los demócratas mejoraron sus resultados respecto a anteriores presidenciales: Wess redujo la ventaja de 21 puntos de Trump a 9,4 a favor del candidato republicano.

En Georgia, el senador Jon Ossoff ganó por un margen de 18 puntos. Es quizá una de las figuras más relevantes del sur. Su campaña se centró en el coste de la vida y las dificultades que afrontan los ciudadanos del estado, además de ataques directos a Donald Trump. Fue probablemente una de las campañas más abiertamente contrarias a Trump, y no sería de extrañar que Ossoff se convirtiera en uno de los pesos pesados de cara a las presidenciales de 2028.

Cabe destacar también la victoria de Keisha Lance Bottoms como gobernadora de Georgia, la primera de un demócrata en casi tres décadas. Su vecina del norte, Carolina del Sur, también deparó una sorpresa con la victoria de Annie Andrews. La muerte de Lindsey Graham provocó un terremoto en el estado, y Andrews se distanció de la política nacional para centrarse en la defensa de los derechos reproductivos y la cesta de la compra. En Carolina del Norte venció el demócrata Roy Cooper, que suma así una nueva victoria tras 38 años en cargos electos sin perder ni una sola elección. Cooper centró su campaña en el precio de la energía y el cuidado infantil.

En la Cámara de Representantes destaca la victoria de la vicealmirante retirada Nancy Lacore en el distrito 1 de Carolina del Sur, el escaño que deja libre la republicana Nancy Mace. Lacore se impuso a la candidata republicana Jenny Costa Honeycutt. Lo más interesante de Lacore es que había sido destituida por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en una restructuración del Pentágono que apartó a militares de carrera para colocar a afines a la línea del presidente Donald Trump. En Carolina del Norte, seis distritos pasaron de manos republicanas a demócratas; en Kentucky se impusieron en uno, y en Florida también avanzaron.

En conclusión, la ofensiva contra los demócratas en el sur parece haber llegado a su fin. Comenzó tras las elecciones de 1964 con el objetivo de consolidar una mayoría republicana a todos los niveles. En las presidenciales no cristalizó de manera homogénea hasta 1972, por la candidatura independiente en 1968 de George Wallace, exgobernador demócrata de Alabama y contrario a los derechos civiles. En el resto de los niveles tardó décadas.

La estrategia de la tensión racial, la carta a la que jugaban los republicanos, ya no funciona"

Los demócratas vuelven a ganar en el sur y a elegir gobernadores, congresistas y senadores. La estrategia de la tensión racial, la carta a la que jugaban los republicanos, ya no funciona. Todo ello, por supuesto, porque el Partido Republicano se ha vuelto en el partido de Trump, y porque el giro centrista del Partido Demócrata ha hecho que muchos republicanos ya no sientan reparo en votar demócrata por primera vez o en volver a hacerlo. 

Hay un hecho interesante, y es que los demócratas ganaron en votos populares en las elecciones del Senado en los antiguos diez estados confederados: 20.782.908 votos (53,74 %) frente a los 17.888.197 (46,26 %) de los republicanos. Tenía razón Bill Moyers, asistente de Lyndon B. Johnson, cuando dijo que habían perdido el sur por una generación. Ahora, una generación después, parece que van camino de recuperarlo.


Guillem Pursals es doctor en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado. Aquí puede leer sus artículos publicados en www.elindependiente.com.

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