Pedro Sánchez se ha hecho fuerte en Ferraz. Literalmente. Los representantes del sector crítico no pudieron entrar el miércoles en la sede socialista, por lo que este jueves se lanzan directamente al asalto físico del edificio.

“La única autoridad que existe en el PSOE es la presidenta del Comité Federal, que le guste o no a alguno, soy yo”, ha declarado esta mañana Verónica Pérez a las puertas de Ferraz, donde ha acudido para meter por el registro la solicitud de la convocatoria urgente de la reunión de la Comisión de Ética y Garantías del PSOE, que “arroje luz” sobre la interpretación “errónea” que hace la dirección federal de los estatutos y reglamentos internos.

Una mujer de confianza de Susana Díaz intenta asumir las riendas del partido

Pérez ha defendido que las 17 dimisiones hacen que la Ejecutiva caiga y ha lamentado que Pedro Sánchez “no esté a la altura” de las siglas y la historia del PSOE, en el que ella milita “desde que tenía 14 años”. Por este motivo, ha pedido a la dirección federal “dignidad personal y política”, frente a la “mezquindad” que supone que “haya gente que intente apropiarse” de las consultas a la militancia, un logro que “no es de Pedro Sánchez”, sino de todos los afiliados al partido.  “Ya no ostentan ningún cargo y no son más que militantes como otros tantos de este partido”, ha asegurado.

Ferraz se niega a convocar a la Comisión de Garantías

Como parte de su estrategia, los críticos tenían prevista la reunión de la Comisión de Ética y Garantías, en la que tienen mayoría, para que se pronuncie sobre la situación legal de la Ejecutiva. A su juicio, la dirección de Pedro Sánchez es ilegítima e ilegal.

Por su parte, el aparato de Ferraz asegura que ese órgano no se puede reunir porque sólo lo puede convocar su presidenta y su secretario, ambos próximos a Sánchez, extremo que ha confirmado la presidenta del Comité Federal que, no obstante, insta a su celebración. A pesar de estos requerimientos, la dirección federal ha hecho pública la postura de la presidenta de este órgano, Isabel Cela, en respuesta al email enviado por Verónica Pérez solicitando la reunión de este órgano.

En el texto, Cela se niega a convocar una reunión en Ferraz, como pide Pérez, para que emita un informe. “Te recuerdo que el artículo 5.1 del Reglamento de la Comisión Federal de Ética y Garantías (aprobado por el Comité Federal de 30 de Mayo de 2015) establece que “a instancias del Presidente o Presidenta, el/la Secretario/a realizará la oportuna convocatoria a todos los miembros de la Comisión, con indicación de la fecha, lugar, hora y orden del día de la siguiente reunión”. Por tanto, la competencia exclusiva para convocar la Comisión Federal de Ética y Garantías  es del Secretario de la Comisión, a instancia mía y en los términos establecidos por nuestro Reglamento, por lo que ningún efecto puede tener el citado correo electrónico”, responde.

“Como sabes, la Comisión Federal de Ética y Garantías es un órgano federal que tiene libertad, autoridad e independencia para el ejercicio de sus funciones (artículo 51.3 de los Estatutos) y no puede ser convocado ni por el Comité Federal, ni por la Comisión Ejecutiva Federal”, sentencia.

Asalto físico a Ferraz

Tras el fracaso del dirigente sevillano Antonio Pradas, que ni siquiera pudo entrar en su despacho y atendió a los periodistas en la calle, este jueves se dirige a la sede Verónica Perez, presidenta del Comité Federal y por tanto “máxima responsable” del PSOE en la actualidad, según los críticos, que consideran ilegal la Ejecutiva de Sánchez. Verónica Pérez, secretaria del PSOE de Sevilla, es amiga personal y mujer de máxima confianza de Susana Díaz. “¿Tampoco van a dejar entrar en la sede a la presidenta del Comité Federal?”, ha retado este jueves Antonio Pradas, dimitido secretario de Política Institucional del partido.

Callejón sin salida

El PSOE se ha metido este miércoles en un callejón sin salida. El partido se ha roto en dos tras el golpe de mano del sector crítico para forzar la salida de Pedro Sánchez. La dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva intentaba propiciar la caída del secretario general sin necesidad de votar el sábado en el Comité Federal. Algunas fuentes señalan que ése ha sido el motivo de la operación, evitar el riesgo que suponía para los críticos medir sus fuerzas el sábado en una votación interna. Pero esta vez la jugada no ha salido como Susana Díaz tenía previsto.

Pedro Sánchez ha decidido resistir. Se desayunó unas durísimas declaraciones de Felipe González, que le acusaba de “engañarle” y le invitaba a permitir la investidura de Mariano Rajoy. Y aguantó. Respondió con un comunicado y con otra entrevista donde se preguntaba “en qué bando” está la presidenta de la Junta, si en el del Gobierno alternativo o también en la abstención.

La respuesta no tardó en llegar. El dirigente sevillano Antonio Pradas, número 3 de la Ejecutiva que Susana Díaz le hizo a Pedro Sánchez, llevaba a las 17 horas 17 dimisiones a la sede de Ferraz. Aunque no está escrito en los Estatutos, la tradición orgánica del PSOE establece que tras la dimisión de la mitad más uno de sus componentes, la ejecutiva y el secretario general caen. Se constituye entonces una gestora que lidera el partido hasta un congreso o asamblea que elige a la nueva dirección. Pero Sánchez tampoco tiró la toalla.

Su equipo decidió hacer su propia interpretación de los Estatutos y poner su futuro en manos de la militancia. La ejecutiva, “ilegal e ilegítima” según los críticos, tiene previsto hoy aprobar la convocatoria del Comité Federal el sábado para que éste, a su vez, fije el Congreso Federal que debe elegir al nuevo secretario general el 23 de octubre. Los críticos intentan frenarlo con argumentos jurídicos y con la reunión de la Comisión de Ética y Garantías, en la que cuentan con mayoría. Si no lo consiguen, aseguran que frenarán a Sánchez en el propio Comité Federal, aunque ya cuentan con 17 votos menos.

“En el PSOE las decisiones las toman los militantes”, aseguró el secretario de Organización, César Luena, que dio la cara visiblemente contrariado y alterado en Ferraz. “Yo me pregunto si pueden dirigir el PSOE quienes temen o no quieren que los militantes hablen”, cuestionó, acusando a los barones de intentar hacerse con el control del partido a través de “artimañas, atajos y golpes”.

Sus palabras levantaron la indignación de la baronesa andaluza, Susana Díaz, que en torno a las 20 horas envió a su hombre en la Ejecutiva, Antonio Pradas, de vuelta a Ferraz. El hasta ahora secretario de Política Institucional no pudo ni entrar en la sede de su partido. Se encontró las puertas cerradas a cal y canto y a los periodistas en la calle. “Ni siquiera he podido recoger las fotos de mi hijo del despacho”, se lamentó.

Una Ejecutiva “ilegal”

“El compañero Luena ya no es el secretario de Organización”, denunció, para pedir al equipo de Sánchez que “cumplan la ley, en vez de interpretarla” y convoquen la reunión de la Comisión de Garantías para que emita el “informe correspondiente”. El dirigente sevillano dejó ver que también tienen calculada la conclusión de este órgano interno, en el que los críticos tienen mayoría, al asegurar que la comisión está en disposición de reunirse cuanto antes.

En este sentido, en Ferraz también se arman de argumentos estatutarios y jurídicos para impedir que ese órgano se reúna este jueves.

“Luena no puede hacer de juez y parte ni convocar una Ejecutiva que ya no se puede celebrar y que no puede tomar decisiones sobre su propio destino”, insistió. “En este momento ningún compañero en la Ejecutiva tiene legitimidad para tomar decisiones”, zanjó.

La dirección no se da por aludida

Minutos antes, César Luena había apelado a los Estatutos del partido, cuyo artículo 36 señala que si existen vacantes en la Ejecutiva de la mitad más uno de los miembros “el Comité Federal deberá convocar Congreso extraordinario para la elección de una nueva Comisión Ejecutiva Federal”. Este es el camino que elegido por Sánchez para aferrarse al cargo hasta que voten los militantes.

Los críticos alegan que, con el número originario de la Ejecutiva Federal de 38 miembros, la salida de 17 componentes ahora, más las tres vacantes existentes (por la muerte de Pedro Zerolo y dos dimisiones anteriores), hace que la dirección federal y el secretario general decaigan. No obstante, el sector oficialista insiste en que el número real de miembros de la Ejecutiva es de 35, por lo que faltaría una dimisión para provocar la salida de Sánchez. Se trata de un debate jurídico con antecedentes en algunas sentencias que ahora se analizan con detenimiento. Para dilucidar la cuestión, los críticos apelan a la Comisión de Garantías del partido, en la que el sector crítico tiene mayoría.

Críticos y oficialistas se enzarzan en un debate legal sobre las consecuencias de las dimisiones

Ferraz estudia esta posibilidad mientras los críticos no ceden en el pulso. Fuentes de este sector apuntan a que, si Sánchez se enroca, su propuesta será tumbada por una mayoría de votos en el Comité Federal, y que fulminaría así al secretario general con la aprobación de la constitución de una Comisión Gestora. Esta figura que no está regulada en los Estatutos, como ha señalado Luena, pero se utiliza con frecuencia en el partido, como ocurrió en la Comunidad de Madrid y en el PSOE de Galicia, ambas impuestas por la propia dirección federal.

Se baraja el nombre del presidente de Asturias, Javier Fernández, muy próximo a Susana Díaz, para asumir el control de la gestora más adelante, aunque de facto le correspondería en un primero momento a Verónica Pérez, presidenta del Comité Federal, secretaria general del PSOE de Sevilla y amiga personal de la dirigente de Triana. Ya en Twitter destacados dirigentes andaluces la señalaban como “máxima responsable del partido” en la actualidad.

Según los barones críticos, la caída de la dirección federal provocada por las dimisiones en cascada debe dar lugar a la convocatoria de un Comité Federal que constituiría en 40 días una comisión gestora. Este órgano colegiado decidiría la postura del PSOE sobre la investidura de Mariano Rajoy. Como telón de fondo destaca la discrepancia entre el sector crítico y Pedro Sánchez sobre cómo acabar con el bloqueo político del país. Los críticos apuestan por dejar gobernar a Mariano Rajoy y el secretario general por formar un Gobierno alternativo.

No obstante, preguntado por los periodistas, Luena ha obviado la palabra ‘gestora’ y ha insistido en que la Ejecutiva Federal cumplirá con los estatutos y reglamentos del partido convocando un Comité Federal y un congreso extraordinario.

Dimisiones firmadas el lunes

La operación, como todas las que organiza Susana Díaz, estaba medida al milímetro. Prueba de ello es que Carmen Chacón firmó su dimisión el lunes. Los críticos han esperado hasta este miércoles, cuando han contado con la ‘bendición’ pública de Felipe González, para asestar el golpe. Han pillado desprevenido así al equipo de Sánchez, que por la mañana seguía asegurando que la dimisión de la mitad de la Ejecutiva era imposible y que el aparato ganaría la votación del sábado en el Comité Federal. La inclusión de Micaela Navarro, presidenta del partido, entre los dimisionarios ha sido muy sorprendente para Sánchez. Los barones críticos asestaban así un golpe letal al secretario general para evitar la votación el sábado de su propuesta de celebrar ya el 39 Congreso del partido para que elija a su nuevo líder.

Sánchez accedió al cargo en 2014 impulsado por el PSOE andaluz en respuesta a la maniobra de Alfredo Pérez Rubalcaba para cortar el paso a Susana Díaz en su intención de sucederle al frente del PSOE sin primarias. Rubalcaba convocó esa consulta a la militancia para elegir al nuevo secretario general y lanzó la candidatura de Eduardo Madina.

En respuesta, la baronesa andaluza apoyó a Sánchez. Pero a los tres meses, la autonomía del nuevo dirigente hizo que la presidenta andaluza comenzara una campaña de desgaste interno que ha finalizado este miércoles con la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva para forzar su salida de Ferraz. Susana Díaz aspira a que una gestora dirija el partido hasta que haya Gobierno del PP y se convoque un Congreso Federal a su medida en el que sea proclamada sin adversarios.