Golpe de estado», «conspiración», «maniobra»… fuentes cercanas a Pedro Sánchez califican con estos epítetos la maniobra de los críticos para descabalgar al líder socialista. Pero, al menos de momento, parecen pinchar en hueso, porque mientras se desarrolla la reunión de la ejecutiva «en funciones», aseguran que éste no tiene en mente dimitir que «los estatutos le asisten» y que esos mismos estatutos impiden la formación de una gestora en la dirección federal que no en las regionales y provinciales.

De lo que trata esta ejecutiva, explican, es de convocar el comité federal del sábado con un nuevo orden del día, esto es, la celebración de un congreso extraordinario, que tendrá lugar en noviembre y no en diciembre que fue la fecha que propuso Sánchez el pasado lunes para un cónclave ordinario. La idea es que el sábado  se retraten todos, «que además de Fernández Vara apelando a la abstención para hacer posible la investidura de Rajoy lo haga también Susana Díaz», a la que están impacientes por escuchar en su reunión de esta tarde en la permanente socialista andaluza.

Asimismo, quitan toda representación a la presidenta del comité federal, Verónica Pérez, «que es la persona que da los turnos de palabra cuando se reúne este órgano pero a la que nadie le ha dado la autoridad que se atribuye».

Los fieles del entorno  al aún secretario general del PSOE lo tienen claro. En la jornada de mayor tensión de la historia reciente de los socialistas, Ferraz está convertido en un hervidero de declaraciones, corrillos, comentarios a media voz e, incluso, puñaladas por la espalda. Pedro Sánchez se mantiene firme y su entorno asegura que los estatutos del partido le dan la razón.

A la espera de que termine la reunión de la Ejecutiva socialista en Ferraz, sólo hay una cosa en claro: los planes de Sánchez anunciados ayer por el mumero dos César Luena siguen adelante. La ejecutiva vigente, compuesta ahora por 18 dirigentes, ha acordado mantener el Comité Federal del sábado para fijar un Congreso extraordinario donde la militancia elija una Ejecutiva. Es lo que ha expresado la presidenta balear, Francina Armengol, a su salida de la Comisión, a la vez que ha resuelto que «el choque de trenes solo se resuelve escuchando a la militancia», el mismo argumento que planteó el secretario general, hoy en cuestión. «El planteamiento sigue siendo el mismo», ha apostillado.

Sobre la falta de legitimidad que los críticos atribuyen a la actual Ejecutiva, Armengol ha resuelto que no hay ningún órgano por encima de éste y que, por tanto, no habría conflictos de legitimidad.

La resistencia es la reacción al movimiento esta mañana de los críticos, a los que ayer no se les permitió el acceso a la sede tras la dimisión de 17 miembros de la ejecutiva, y que hoy han estado representados en la voz de Verónica Pérez, secretaria general del PSOE de Sevilla y presidenta del Comité Federal. “La única autoridad que existe en el PSOE es la presidenta del Comité Federal, que le guste o no a alguno, soy yo”, ha declarado esta mañana Verónica Pérez a las puertas de Ferraz, donde ha acudido para meter por el registro la solicitud de la convocatoria urgente de la reunión de la Comisión de Ética y Garantías del PSOE, que “arroje luz” sobre la interpretación “errónea” que hace la dirección federal de los estatutos y reglamentos internos.

En este momento el PSOE ha quedado dividido desde hoy en dos órganos de gobierno distintos que no se reconocen legitimidad entre sí y que dirigirán el partido de forma paralela durante los próximos días, bajo los liderazgos enfrentados del secretario general, Pedro Sánchez y de la andaluza Verónica Pérez.

Reuniones paralelas

Por un lado, los fieles a pedro Sánchez  sólo reconocen como órgano de gobierno a lo que queda de la Ejecutiva Federal tras las diecisiete dimisiones de ayer (18 de sus 35 miembros), mientras que los críticos han proclamado a Verónica Pérez, como única autoridad del partido, en su calidad de presidenta del Comité Federal. La propia Pérez lo ha confirmado en las puertas de Ferraz, donde esta mañana los dos ‘bandos’ celebran reuniones simultáneas de la ejecutiva y de la Comisión de Ética y Garantías, sin que uno tenga para el otro validez jurídica.

A su salida de la sede, Verónica Pérez ha explicado que nadie ha atendido la petición de documentos que ha realizado a los miembros de la Secretaría de Organización, ni nadie ha aceptado reunirse con ella. Pérez ha denunciado que no la han dejado «entrar en otra estancia» que no fuera el recibidor de la entrada, por lo que ha manifestado su disgusto: «No entiendo cómo se puede interpretar que yo o cualquier militante socialista puede ser una amenaza o por qué no nos dejan acceder a las dependencias de Ferraz». Así, sin que nadie le haya «dado respuesta de nada» y con el «silencio por respuesta», la socialista sevillana ha abandonado la sede del PSOE convencida de que la negativa que ha recibido «demuestra que es mas necesario que nunca el informe de la Comisión de Ética y Garantías».

Desde la secretaría de Organización se considera «nula a todos los efectos» la reunión de la comisión de garantías (porque no se ha convocado a instancias de su presidenta, sino de Verónica Pérez, que no tiene autoridad para ello según ha reconocido ella misma), mientras que los miembros de este órgano que han acudido a la reunión (tres de cinco) dan por «disuelta» la ejecutiva.

Previsiblemente, la ejecutiva acordará en su reunión de hoy que el Comité Federal que ya había convocado para este sábado cambie su orden del día, mientras que los críticos proclamarán que la comisión de garantías ha fallado en su favor respecto a que la ejecutiva está disuelta. Una de las incógnitas es si los críticos acudirán el sábado al Comité Federal convocado por la ejecutiva o los críticos celebrarán su propio Comité Federal.