Antonio Hernando se ha convertido en la ‘máxima autoridad’ del PSOE en el Congreso, un ascenso agridulce. Su nombramiento como presidente del grupo parlamentario es la recompensa por lo que los ‘sanchistas’ consideran una «traición» en toda regla, el salto de un proyecto político, basado en el ‘no a Rajoy’, a otro antagónico, que quiere darle el Gobierno. Durante su carrera política, Hernando ha cabalgado sobre las olas de un sector a otro, pero siempre con suavidad, flotando como un corcho, sin romper. Ésta es la primera vez que claramente da un salto que sus antiguos compañeros consideran «inexplicable», «sorprendente» y hasta indigno. Fuentes del PSOE andaluz aseguran que Hernando se vio a mediados de la semana pasada con Susana Díaz en Sevilla. Ese encuentro, que el portavoz no ha querido confirmar ni desmentir, puede explicar ese cambio de rumbo.

«La salida digna ha sido la de Iratxe García, que el domingo, tras el Comité Federal, llamó a Javier Fernández para poner su cargo a disposición del partido. Al ver que la Gestora no movía ficha el lunes, dimitió», explican desde el sector ‘sanchista’ que, no obstante, no quiere hacer sangre con el caso de Hernando. La portavoz en el Parlamento europeo fue la primera en abandonar ese cargo tras la caída de Sánchez. Este lunes le ha seguido Óscar López, que además de por coherencia, se ve obligado por la situación interna del partido en su comunidad, en cuya representación tiene escaño en el Senado, ya que no es senador electo.

De Zapatero a Rubalcaba

Frente a ellos, el portavoz parlamentario rompe con la antigua dirección socialista, aunque mantiene su trayectoria de mantenerse en la dirección del partido a pesar de los cambios en la Secretaría General. Antonio Hernando llega a la cúpula del PSOE de la mano de José Blanco, secretario de Organización de José Luis Rodríguez Zapatero en el año 2000, con el que se convierte en secretario de Política Municipal. El dirigente gallego cuenta con tres jóvenes en su equipo, por este orden de mando: Óscar López, Antonio Hernando y Pedro Sánchez.

Cuando Alfredo Pérez Rubalcaba se convierte en secretario general en febrero de 2012, ‘adopta’ a este equipo. López asciende a secretario de Organización y Hernando ocupa la Secretaría de Relaciones Institucionales y Política Autonómica del PSOE, la número 3 del organigrama. Pedro Sánchez se queda en el camino. En las elecciones de 2011 lo sitúan como once por la lista de Madrid, por lo que no obtiene escaño en el Congreso. Sus antiguos compañeros tampoco lo incluyen en ningún órgano del partido como el Comité Federal.

El abandono de Sánchez

Completamente fuera de la política, Pedro Sánchez se saca su doctorado en Economía y Empresa y ejerce como profesor universitario y consultor para un consorcio europeo. No obstante, la renuncia al escaño de Cristina Narbona en enero de 2013 le devuelve al Congreso, desde donde empieza a preparar su candidatura a unas primarias para ser candidato socialista en las elecciones. Óscar López y Antonio Hernando contemplan la operación con displicencia.

Tras las elecciones europeas de 2014, Susana Díaz obliga a Rubalcaba a dimitir y José Blanco se pone al frente de la operación para convertirla en nueva secretaria general. Dirigentes socialistas aseguran que entonces fue el propio Hernando quien llamó a los barones autonómicos para que salieran en público a pedir a la presidenta andaluza que presentara su candidatura frente a la de Eduardo Madina. Finalmente, Díaz no dio el paso y apoyó a Pedro Sánchez para desbancar al candidato de Rubalcaba. Tras asumir la Secretaría General, Sánchez le devuelve toda su confianza a sus ex compañeros, especialmente a Hernando, que se convierte en portavoz parlamentario.

Hernando llamó a los barones para que lanzaran la candidatura de Susana Díaz en 2014

Ahora, el portavoz asume también la Presidencia del grupo que antes ostentaba Sánchez, que pasa a diputado raso. Paralelamente, se da un salto generacional atrás en la dirección del partido, con Vicente Álvarez Areces en el Senado y Ramón Jáuregui en el Parlamento europeo. El nombramiento de ambos, junto a la recuperación de Elena Valenciano como vicepresidenta del grupo en Bruselas, hace que Rubalcaba, que se había alineado con Susana Díaz frente a Pedro Sánchez, tome posiciones en la dirección del partido. La aparición estelar de Soraya Rodríguez en La Sexta como voz autorizada del PSOE es el máximo exponente del retorno a esa etapa.

Algunas fuentes internas ven esta vuelta al pasado la constatación de la teoría de que el derrocamiento del secretario general no es más que una operación del propio Rubalcaba para acabar con los dos dirigentes que frustraron su ‘operación Madina’: por un lado derriba a Sánchez, y por el otro ‘quema’ a Díaz, cuya imagen de cara a la militancia ha sufrido un fuerte desgaste que la propia presidenta andaluza acusa y lamenta en privado.