El ministerio de Educación podría dar un paso atrás en la LOMCE, uno de los asuntos que más críticas ha despertado en la oposición y que se prevé como uno de los principales ejes de negociación de cara a la próxima legislatura. De fondo: miles de estudiantes participan en el centro de Madrid y Barcelona en las manifestaciones contra las reválidas y la «elitización» de la educación, convocadas por los sindicatos estudiantiles en toda España, en el marco de la jornada de huelga en la educación secundaria.

Los paros estudiantiles y movilizaciones de este miércoles en la capital para pedir la derogación de la LOMCE están transcurriendo en un clima pacífico pero muy reivindicativo y rodeados de un fuerte dispositivo policial. A las 18 horas, coincidiendo con el Pleno de Investidura, tendrá lugar la promovida por la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), una plataforma que ha pedido abiertamente que los estudiantes «se queden en casa» y respalden las protestas.

El martes, un día antes de estas concentraciones, salía a la luz un borrador del ministerio que rectificaba el planteamiento de las evaluaciones de Secundaria y Bachillerato, el punto más candente de la LOMCE, con la supresión de la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) y la incorporación de las reválidas.

Estas pruebas tenían inicialmente un doble fin. Por una parte el diagnóstico educativo, del que se extraería un informe y por otro, tendría una función académica y sería una condición para acceder a estudios superiores. Así, los alumnos necesitan obtener un 5 sobre 10 en esta prueba, tanto los de ESO para acceder a Bachillerato, como a los alumnos de Bachillerato para ir a la universidad. Es lo que refleja el Real Decreto aprobado el 29 de julio, que fijaba el 30 de noviembre como plazo límite para emitir una orden ministerial y que proponía el inicio de este sistema de evaluación en este curso 2016-2017.

Loader Loading...
EAD Logo Taking too long?

Reload Reload document
| Open Open in new tab

Sin embargo, el borrador de esta orden ministerial publicado por Magisnet vuelve al modelo anterior y restringe la función de las reválidas al mismo que tenía la selectividad y en 2017 la prueba «únicamente se tendrá en cuenta para el acceso a la Universidad», reza el texto, que exime a los estudiantes de ESO de aprobar estos exámenes para iniciar Bachillerato.

Además, vuelve a fijar un 4 sobre 10 en la nota necesaria para acceder a estudios universitarios, con la condición de que la media entre expediente académico y reválidas superen el 5; un modelo que mantiene las proporciones que ya estaban vigentes en selectividad, con un 60% de expediente y un 40% de nota en la prueba. Fuentes del Ministerio de Educación confirman a El Independiente la autenticidad del texto, pero matizan que se trata de un borrador de hace un mes, y que aún están por definir los términos definitivos de la orden.

Ciudadanos se arroga el cambio

La diputada de C’s Marta Martín, también portavoz de la Comisión parlamentaria de Educación, defendió esta semana haber alcanzado un pacto con el Ministerio de Educación por el que derogaría un año la aplicación de esta ley, que es también uno de los puntos sobre el que Mariano Rajoy, según confirmó este martes, está dispuesto a pactar con Ciudadanos.

El Ministerio negó la mayor poco después alegando estar en funciones, aunque ahora el borrador publicado podría interpretarse como una moratoria y desde Ciudadanos ya han celebrado la noticia. «Nos congratula ver que la reformas se consiguen negociando y parece ser que el ministro está en la línea de lo que nosotros habíamos propuesto, que consiste en hacer una moratoria en la LOMCE, quitar el carácter académico de las reválidas y abrir un pacto por la Educación con un clima de más tiempo y reflexión», ha señalado Martín en los pasillos del Congreso.