La entrevista a Pedro Sánchez en el programa Salvados, de La Sexta, en la que disparó contra (casi) todo y contra (casi) todos, despertó a Podemos en Twitter y se encontró con el silencio del Partido Socialista. Los principales dirigentes de la formación morada salieron a las redes sociales casi de inmediato para darle la bienvenida después de que el ex secretario general del PSOE reconociera su error al tachar de «populista» al partido de Pablo Iglesias y pidiera trabajar «codo con codo» a ambos partidos.

Sánchez desveló que algunos poderes empresariales y periodísticos de España impidieron el «entendimiento» de las izquierdas y la posibilidad de un gobierno alternativo al ya investido Mariano Rajoy.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, marcó el terreno para agradecer a Sánchez sus palabras. Iglesias afirmó que Sánchez «llega tarde» a contar «la verdad sobre los poderes oligárquicos», una idea que siguieron sus compañeros de formación.

En la misma senda se movió el número dos, Íñigo Errejón, que situó el escenario de bloqueo en el interés de los «privilegiados» en que el PSOE no alcanzase un acuerdo con Podemos.

Al unísono, Carolina Bescansa profundizaba e incidía en uno de los aspectos más delicados de la entrevista con el ex secretario general del PSOE, quien reveló que desde el diario El País se le advirtió de que un pacto con Iglesias no contaría con el apoyo editorial de la cabecera de Prisa.

La diputada Irene Montero incidió, al igual que Pablo Iglesias, en el hecho de que, a juicio de Podemos, las declaraciones de Pedro Sánchez llegan tarde.

El Coordinador Federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, remató con una dura crítica a la democracia, en la que «mandan quienes no se presentan a las elecciones».

La entrada en las redes de los miembros de Podemos contrastó con la inactividad de los compañeros de Sánchez en el PSOE. Entre los miembros más activos, ni los aludidos ni los partidarios del ‘no es no’ o de la abstención entraron a valorar la entrevista de Pedro Sánchez.