El modelo de Gobierno y de partido que Mariano Rajoy diseñó entre diciembre de 2011 y febrero de 2012, tenía nombre de mujer. No de una, sino de dos. En el Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría se convirtió en la todopoderosa vicepresidenta con competencias que, hasta entonces, no habían tenido ninguno de sus antecesores como el control del CNI o, poco más tarde, la presidencia de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos en ausencia del presidente, por poner dos llamativos ejemplos. En el Partido Popular, María Dolores de Cospedal, secretaria general, a la que el jefe de filas dejó diseñar un organigrama a su medida, con gente de su confianza, y en la que llegó a confiar la presidencia de las reuniones del comité de dirección, el “núcleo duro” de poder de Génova, lo que le permitió no pisar prácticamente la sede nacional para centrarse en la labor de Gobierno.

Ambas han actuado, desde cada uno de sus ámbitos, a satisfacción de Rajoy, con crisis puntuales y no sin dificultades, en una relación que se fue deteriorando con rapidez. Pero el hecho de que una controlara el Gobierno y la otra el partido les permitía mantener las distancias. Hasta ahora. Si se confirma el salto de Cospedal al Gobierno, el líder del PP está obligado a hacer equilibrios entre las dos, para que ninguna de ellas se vea preterida respecto a la otra, cosa difícil si una es vicepresidenta y tiene entre sus encomiendas la coordinación de los ministros.

La más que previsible entrada de Cospedal puede traducirse en una merma de las competencias de Sáenz de Santamaría

En Moncloa y Génova señalan que la más que previsible entrada de Cospedal se traducirá en una merma de las competencias de Sáenz de Santamaría como una manera de compensar la balanza. La portavocía, que le permite comparecer todos los viernes ante la prensa para dar cuenta de los acuerdos del Consejo de Ministros y le da una tribuna pública de indudable proyección, le podría ser encargada a otra persona. Se habla de Pilar Rojo, actual diputada por Pontevedra, que fue presidenta del Parlamento gallego y amiga íntima del matrimonio Rajoy-Fernández . Es sólo uno de los muchos análisis que recorre estos días los pasillos gubernamentales, del Parlamento y de la sede nacional del partido. Mariano Rajoy resolverá hoy las dudas, ya que se reunirá a las 18.00 horas con el Rey y posteriormente dará a conocer su Gobierno.

No sería la primera vez que de la tarea de portavoz del Gobierno la asume un ministro que no es ni de Presidencia ni vicepresidente. Josep Piqué, que ocupó la cartera de Industria, entre otras, en el segundo gobierno de Aznar, se encargó, y con bastante acierto, de ser la voz de Moncloa entre 1998 y 2000. También es Sáenz de Santamaría ministra de Presidencia, departamento que podría desgajarse para asumir “la tarea de coordinación y tener competencias propias, genuinas”, señalan fuentes gubernamentales.

El titular de Interior despacha directamente con el jefe del Eejcutivo, sin pasar por vicepresidencia

Además, la vicepresidenta dispone en torno suyo de un sector afín, llamado de forma despectiva “los sorayos”. A los ministros de Hacienda y de Empleo, Cristóbal Montoro y Fátima Báñez, respectivamente, se suman el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, y “los Nadal”, esto es, los hermanos Álvaro y Alberto -responsable, uno, de la Oficina Económica del Gobierno, el otro secretario de Estado de Energía- que están en la lista de ministrables, con lo que ampliaría su esfera de dominio. Todo ello sin olvidar que como responsable de las relaciones con los medios de comunicación, tiene una gran capacidad de influencia.

En cuanto al Ministerio en que recaería Cospedal se ha hablado, y mucho, de Interior, fundamentalmente porque se trata de una cartera en la que “por sus características, se despacha directamente con el presidente del Gobierno, sin pasar por vicepresidencia”. Es un departamento que conoce de sobra pues fue subsecretaria del mismo en la recta final del gobierno de Aznar, de hecho, le pilló el 11-M allí. Pero no es el único que se cita vinculado a la secretaria general: Defensa -con unas recuperadas competencias del CNI-, Fomento, Justicia… De hecho Cospedal se reunió el pasado día 13 con el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Supremo, Carlos Lesmes, lo que ha desatado muchas especulaciones sobre si Justicia será su destino.

Desde la secretaria general se abordará a medio plazo el proceso de sucesión de Rajoy

Lo cierto es que la secretaría general del partido es un potente instrumento de poder interno, más habida cuenta de que a medio plazo los populares deberán abrir el debate sobre la sucesión de Mariano Rajoy, que afronta su último mandato si sigue la misma senda que Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero de estar solo dos legislaturas. Incluso, ese compromiso está contenido en el acuerdo de 150 puntos que alcanzó con Albert Rivera, líder de Ciudadanos. Quizá Cospedal prefiera seguir en Génova, simultaneándolo con el Gobierno y “compensando” así el poder de Santamaría.

Rajoy no deja de agradecerle a Cospedal que se haya “achicharrado” en la defensa del partido tras el estallido del “caso Bárcenas”, sobre todo a sabiendas de que la castellano-manchega fue la primera voz que se levantó en Génova en contra del ex tesorero y defendió su expulsión inmediata. Ahora se ha ganado a un enemigo de por vida, pero ella lo lleva a gala.