La batalla de Podemos por Madrid tendrá sus reflejos tanto a nivel autonómico, con la difícil integración de las dos candidaturas principales en la organización, como a nivel estatal, donde en unos meses se renuevan las principales líneas del partido en la Asamblea Ciudadana, la llamada Vistalegre II. La ajustada victoria de Ramón Espinar marcará los compases de la siguiente etapa en el partido y la consecuencia más directa será la convocatoria en enero -febrero a más tardar- del cónclave estatal, donde Pablo Iglesias aspirará a renovar su liderazgo y situar a sus personas de confianza en lugares de visibilidad dentro del partido. Por contra, de haber resultado ganadora la candidatura de Rita Maestre, considerada afín a Iñigo Errejón, la convocatoria se habría propuesto hasta primavera para distanciar la derrota de Espinar, apoyado explícitamente por Iglesias y representante del oficialismo del partido.

Sin embargo, fuentes de la organización creen que la implicación de Iglesias en las primarias ha perjudicado la deriva de Podemos a varias escalas. A nivel autonómico, contemplan que la organización trate de quitar visibilidad a los miembros que integraron la candidatura considerada errejonista, una posibilidad que viene reforzada por la decisión de la Comisión de Garantías Estatal, de corte oficialista, que impuso el sistema plurinominal mayoritario, por el que la lista ganadora obtendría un 80% de representación y la segunda, un 20%, independendientemente del resultado, en una decisión que fue condenada por la candidatura de Maestre. Las cifras, por tanto, acompañan esta tesis, y los errejonistas contarán con 7 de los 34 miembros totales del Consejo Autonómico pese a contar con el 43,2% de los apoyos, mientras que la lista de Juntas Podemos, la candidatura de Espinar, entrará al completo en el órgano, ocupando 27 asientos, con el 50,2%.

Los miembros de la segunda candidatura temen un ‘cierre autoritario’ de la dirección autonómica

En la rueda de prensa después de que se conociera su victoria, Espinar hizo varias referencias a la pluralidad y la integración dentro del partido. «Hay espacio para todas las sensibilidades y corrientes que componen la organización», llegó a afirmar. Unas expectativas que se diluyeron sin embargo al final de su discurso, con la sugerencia que lanzó a final de su intervención, donde aseguró que un integrante de la lista de Adelante Podemos, José Manuel López, actual portavoz de Podemos en la Asamblea Autonómica, debería renunciar a su cargo. «Yo en la posición de Jose Manuel López no sería portavoz en la Asamblea», comenzó, al ser preguntado. «Cuando uno pierde un proceso interno le toca dar un paso atrás en términos de visibilidad pública y dejar dirigir la organización a quien ha ganado trabajando y colaborando con lealtad», mantuvo Espinar, antes de decir que, en cualquier caso, «se contará con su opinión».

A nivel interno, los errejonistas temen ser arrinconados por la nueva secretaría general y prevén «un cierre autoritario del partido» hacia esta corriente, aunque están convencidos de que tienen encontrarán «huecos donde trabajar», puesto que «este partido sin la mitad de la militancia no funciona, es imposible», destacan estas fuentes. A esta inquietud se suma otra preocupación, la de que Espinar intente imponer otro modelo organizativo en el Consejo Autonómico, pese a que los documentos organizativos que fueron elegidos por votación, por los que debe regirse la formación, son los de Rita Maestre.

Está la sospecha de que Espinar intente imponer sus propios documentos organizativos

«Comentó que tenía otro modelo organizativo y que si él ganaba tendría que ver cómo encajarlo», señalan estas fuentes, que mantienen la esperanza en que se respete la hoja de ruta que se decidió en la primera votación. Sobre el asunto de los documentos, Espinar comenzó su intervención este viernes defendiendo que «se van a aplicar todos los documentos porque una vez elegidos ya no son de parte». Poco después, eso sí, pasó a asegurar que «la Comisión de Garantías tendrá que emitir un informe sobre la aplicación de los documentos y qué elementos pueden ser contradictorios». De los textos sometidos a votación, Espinar ganó uno de 10, el de la línea estratégica, la considerada por el nuevo secretario general de Podemos en Madrid como el «más importante» sobre la línea a seguir en el partido.

El desgaste de Iglesias

Espinar defendió en su primera comparecencia como secretario general de Podemos- C. Madrid que el hecho de que hayan votado 27.000 personas fortalece a Podemos y, por ende, fortalece a Pablo Iglesias como secretario general. Aunque nadie en la organización cuestiona su liderazgo, sí creen que la implicación tan directa que ha mostrado con la candidatura de Espinar puede pasarle factura a toda la organización en dos sentidos.

«Iglesias ha intervenido explícita e intensamente» a favor de Espinar, señalan

Uno, en el desgaste personal de Iglesias, que ha «intervenido explícita e intensamente» a favor de la candidatura considerada oficialista, lo que podría generar grietas a nivel de organización. Este apoyo a la candidatura de Juntas Podemos está muy ligado a la irrupción en campaña del llamado caso Espinar, por el que el senador realizó en 2010 una operación de compraventa de una vivienda protegida por la que obtuvo 30.000 euros. Estas publicaciones fueron atribuidas a una campaña mediática, una «máquina del fango», por parte del propio Iglesias o Irene Montero, que animaron a los inscritos a votar para acabar contra esta ‘mano negra’.

Un escándalo que, señalan algunas fuentes afines a Maestre, pudo ser visto por la dirección como una «excusa» para posicionarse de este bando. En este desgaste también contribuye el escándalo de Espinar, puesto que comprometería el discurso contra la corrupción que ha mantenido Iglesias, teniendo entre sus filas a alguien puesto públicamente en cuestión. Este desgaste de Iglesias, señalan, podría debilitar a toda la organización del partido.

Temen que la agresividad en campaña les lleve a las dinámicas de la ‘vieja izquierda’

Otra de las cicatrices que han dejado las primarias en Madrid ha sido la polarización de posturas. Dirigentes autonómicos de Podemos reconocen que las filas de Podemos también han sufrido un desgaste tras este proceso, puesto que la candidatura considerada oficialista, y parte de la dirección, ha promovido el viraje a la izquierda de una parte importante del partido para generar contraste con los errejonistas de Adelante Podemos, con quien han querido marcar distancias en este sentido describiéndoles como moderados.

Temen que esta “agresividad” les encierre en una esquina del tablero político y temen que les lleve a las dinámicas de “la vieja izquierda”, un extremo que vendría influido por la entrada de IU con Alberto Garzón en el círculo cercano de Iglesias, y el pasado del PCE de Irene Montero o Rafa Mayoral, también personas de confianza del secretario general.

Cerrar filas en Vistalegre II

En la cúpula de Podemos era un grito a voces que el resultado de la batalla por Madrid marcaría el rumbo del partido en los próximos años, de cara a Vistalegre II, que se convocará a primeros de año, en un breve periodo de tiempo para que Iglesias pueda enarbolar la victoria. Uno de los objetivos de esta Asamblea Ciudadana Estatal era cambiar los cánones organizativos del partido, puesto que el Congreso fundacional de Vistalegre marcó las líneas de lo que era una “máquina de guerra electoral”, tal como ellos mismos la han definido; una maquinaria para hacer frente a una carrera de autonómicas y generales, donde era importante resaltar el liderazgo del secretario general, Pablo Iglesias, y establecer líneas verticales de actuación, donde el partido a nivel estatal tuviera poder sobre el nivel autonómico.

La idea del segundo cónclave era modificar esta organización y volver al carácter asambleario y descentralizado, con más democracia y pluralidad dentro de sus órganos internos. Éste es uno de los debates que se abrirá en la Asamblea, puesto que la victoria del oficialismo en Madrid podría reforzar la tesis que ya mantuvo Iglesias en el primer congreso: un secretario general único con grandes competencias, entre las que figuran “asegurar la coherencia estratégica y la unidad organizativa interna”, según los Estatutos del partido.

Otro de los puntos que se revisarán será la composición del Consejo de Coordinación, las caras visibles del partido en cada una de las áreas, o, dicho de otra forma, los componentes de la Ejecutiva de Podemos. Hasta ahora este órgano –compuesto por entre 10 y 16 miembros- era votado “a propuesta del secretario general”, con lo que es el propio Iglesias el que escoge, de una manera indirecta a su cúpula tras la votación del Consejo Ciudadano Estatal, compuesto por representantes territoriales y miembros elegidos directamente por todos los inscritos.

De esta forma, y según el artículo 27 del Estatuto de Podemos [consúltelo en PDF], Iglesias también puede revocar a los miembros de Coordinación en una decisión discrecional, tal como ocurrió con la destitución de Sergio Pascual como secretario de Organización, que pasó a ser sustituido por Pablo Echenique. Ésta era una de las dinámicas que se ponían sobre la mesa en Vistalegre II; una medida defendida por la corriente errejonista que hubiera sido más factible en el caso de haber conseguido una victoria moral en las primarias de la capital. Ahora, tras la victoria de Espinar, cabe la posibilidad de que, lejos de estos cambios, la dirección mantenga la línea y promueva el “pensamiento único” para evitar así que lo que hasta ahora han defendido como un “debate abierto y plural” pueda volverse en su contra, aunque nadie se atreve a cuestionar, de momento, el liderazgo del secretario general.