El 38 aniversario constitucional que se celebra este martes ha venido marcado por una petición generalizada de reforma constitucional entre los partidos de la oposición que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha decidido atemperar, tomando como ejemplo lo sucedido con el referendum que Mateo Renzi convocó en Italia y perdió. A su llegada al Congreso ha señalado que «evidentemente» se puede hablar de reforma de la Carta Magna, pero «hay que se prudente es porque éste no es un asunto para ocurrencias». Más tarde, en un corrillo con periodistas, se ha curado en salud al afirmar que «¡ahora voy a convocar yo un referendum!», habida cuenta de que algunos aspectos de la reforma de la Carta Magna, como el referido a la Corona, exigen de consulta a los ciudadanos si se quiere modificar.

No ha hablado con Renzi tras su derrota -seguida de su intención de dejar la presidencia del gobierno italiano, abandono todavía no materializado-, pero sí lo ha hecho con el francés François Hollande, quien, por su parte, no se presentará a las elecciones presidenciales en su país. Lo cierto es que se están, o están, jubilando a una generación de dirigentes europeos en un proceso del que solo se salvan el propio Rajoy y la alemana Angela Merkel.

No se toca la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad, la pertenencia a la UE y el Estado del bienestar

El PP dice estar dispuesto a «considerar cualquier reforma razonable», pero siempre y cuando, ha proseguido el jefe del Ejecutivo, se aclare qué se quiere y qué no se quiere reformar y cuál debe ser «el final de esa Comisión en caso de que se creara», en alusión al grupo de trabajo que proponen constituir tanto el PSOE como Ciudadanos para comenzar con los primeros debates y asesoramiento de expertos. Si algo tiene claro Rajoy es que no se toca «la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad, la pertenencia a la Unión Europea y los pilares básicos del Estado del bienestar».

Su estela la ha seguido la presidenta del Congreso de los diputados, Ana Pastor. Si bien ha reconocido que es necesario «reflexionar sobre las necesidades de nuestro país para los próximos cuarenta años», ha apelado a un debate «profundo y sosegado». «No se puede modificar la Constitución al margen de la misma o pensada solo por y para algunos», ha advertido.

Antes, los principales dirigentes de la oposición ha coincidido en su defensa de la reforma constitucional, aunque unos y otros no hablen de lo mismo. Para el presidente de la Gestora del PSOE, Javier Fernández, «reformarla, que no cambiarla, es la mejor forma de fortalecerla». El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, cree que «algunas cosas no se hicieron bien» y necesitan un repaso. Más allá va Podemos. Carolina  Bescansa apela a la necesidad de «un proceso de cambio constitucional que refleje los anhelos de los ciudadanos» y que su formación califica de «periodo constituyente».

Rajoy propone cinco grandes pactos con efecto para «los próximos 25 años»

No cabe duda de que esta reforma va a estar en la agenda política de esta legislatura, aunque Rajoy preferiría que los esfuerzos se dedicaran a cinco grandes pactos con los que daría por buena no sólo esta legislatura, sino «los próximos 25 años». Pacto sobre las pensiones, Educación, financiación autonómica, pilares del Estado de bienestar y contra la violencia de género forman el paquete de asuntos que desea negociar con la oposición en una legislatura sobre la que se siente incapaz de vaticinar su duración, pero que él espera que «sea larga y puede serlo».

«Plantón» autonómico

De momento, está intentando cerrar un acuerdo para los Presupuestos Generales del Estado del año que viene, cuyas negociaciones prefiere que sean discretas. Asimismo, se ha mostrado satisfecho en torno al pacto alcanzado para el techo de gasto, que apoyarán PSOE y Ciudadanos. «Ha sido difícil, pero estoy contento», ha admitido el presidente rodeado de una nube de periodistas en una conmemoración donde ha habido, sin embargo, notorias ausencias. Sólo han hecho acto de presencia cinco presidentes autonómicos: la madrileña Cristina Cifuentes, el gallego Alberto Núñez Feijóo, el castellanomanchego Emiliano García-Page, el extremeño Guillermo Fernández Vara y el asturiano Javier Fernández, que además lo hacía en calidad de presidente de la Comisión Gestora del PSOE. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, se disculpó pues debía atender a las consecuencias de las grandes inundaciones que ha habido en su Comunidad.

También se han ausentado, como estaba previsto, los dirigentes de Podemos Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, que sí estuvieron el año pasado, así como los representantes de otros partidos con asiento en el Congreso, esto es, PNV, ERC, la antigua Convergencia y Bildu.