Génova prosigue con los preparativos de su XVIII cita congresual con una gran incógnita todavía por despejar, esto es, si acudirá a la misma el ex jefe del Ejecutivo José María Aznar. Lo cierto es que la pregunta ni debiera ser formulada habida cuenta de que Aznar es presidente de honor de los populares y, por tanto, miembro nato del congreso nacional, donde siempre ha tenido reservado un turno de intervención ante el plenario. Pero desde la cita de Sevilla de 2012 son muchas las cosas que han pasado en la relación del ex líder del PP con su partido en general, y con Mariano Rajoy, en particular, de modo que desde Génova no ocultan su disposición con la siguiente frase lapidaria: «no queremos que venga, pero él tampoco quiere venir».

Miembro nato

No será «hasta después de las vacaciones de Navidad, con calma», cuando se le curse invitación para acudir, lo que en puridad, no sería necesario. Otras fuentes de la dirección popular consultadas por El Independiente muestran su hartazgo por la reiteración de una situación indeseable. «Es miembro nato del Congreso, que sea él el que diga si quiere venir e intervenir, ya está bien de tanta tontería» afirman. Lo cierto es que, hasta ahora, no ha habido señales desde FAES respecto a su disponibilidad o no a acudir, lo que interpretan desde el cuartel general de los populares como la mejor señal de que él mismo tiene poco interés. Su apretada agenda internacional, que la tiene, podría ser el pretexto para argumentar dicha ausencia, y eso es lo que esperan desde Génova, que se excuse.

No será «hasta después de las vacaciones de Navidad, con calma», cuando se le curse invitación para acudir

Si ya antes de la última andanada de FAES contra el Gobierno generaba dudas la presencia de Aznar en el congreso de los días 10, 11 y 12 de febrero, ahora provoca certezas, esto es, las pocas ganas que muchos miembros de la dirección tienen de que vaya «y nos tenga a todos pendientes de sus palabras, de sus broncas o de sus mensajes cifrados. Siempre la misma historia», lamentan.

Génova afronta su XVIII congreso sin ningún frente de importancia abierto. No se cuestiona el liderazgo de Rajoy, lo más probable es que apueste por la continuidad de actual equipo dirigente el partido con María Dolores de Cospedal de secretaria general, y, salvo la cuestión de las primarias, que no quieren ni en pintura, no hay discrepancias reseñables. Toda una balsa de aceite que sólo puede alterar el ex presidente de los populares

Le toca a Cospedal hacer la gestión con el ex líder popular

La gestión con Aznar recaería en manos de la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, a la que remiten desde la comisión organizadora del congreso. Bien es cierto que si hay alguien que ha sabido mantener una buena relación con él, incluso en otros momentos de fuerte enfrentamiento con su partido, ha sido la presidenta de esa comisión organizadora, la aragonesa Luisa Fernanda Rudi.

Cuando otros huían de la «toxicidad» de dejarse ver al lado del presidente de honor, ella nunca renegó de su amistad, pero fuentes de su entorno señalan que «ni la decisión de invitarle ni el trámite de hacerlo ni buscarle turno en la tribuna de oradores le corresponden a ella», sino de la indicación que reciban de la planta séptima de Génova, donde se encuentran los despachos de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal.

Aznar ha estado siempre presente en los congresos del partido desde que dejó el poder

El presidente de FAES -organización punta de lanza de sus invectivas contra el PP-, no se ha ausentado de ninguna de las citas congresuales desde que dejó la presidencia del Gobierno. No lo hizo ni en 2008, cuando se alineaba claramente del lado de los que exigían un cambio de liderazgo tras la segunda derrota electoral de Rajoy. Dejó patente su rechazo a éste con un frío amago de abrazo que no pasó desapercibido para nadie.

Se presentó entonces como un disciplinado militante «que no aspira a nada», recordó a María San Gil, -quien semanas antes había dado un portazo por discrepancias con la ponencia política– y reclamó a Rajoy que diera «a fondo las batallas» sin «eludir las discusiones». «Para ganar -dijo-  hay que bajar al terreno de juego y pelear cada balón. Es lo que significa estar a la altura de las circunstancias. Yo espero que estemos a la altura. Que no les fallemos ni a nuestros militantes, ni a nuestros votantes, ni al conjunto de los españoles». Mientras, Rajoy intentó mantenerse impasible.

Ausente de las campañas

En 2012, durante el XVII congreso de Sevilla, las cosas cambiaron sustancialmente. Rajoy ya gobernaba, y con mayoría absoluta, pero ese remanso de paz se antojó espejismo. Pronto volverían las críticas contra actuaciones del Gobierno, como la subida de impuestos, que hizo especial daño a Moncloa. Desde entonces, las cosas no han hecho más que empeorar hasta el punto de que el presidente de honor popular ha estado ausente de las dos últimas campañas electorales, la del 20-D y 26-J. Y la situación, lejos de remontar, ha ido a peor.