Si hace año y medio un amplio sector del PP bullía por un horizonte de celebración de primarias, «que nos equiparara a los conservadores republicanos, aunque ahora sea un mal ejemplo, o a los conservadores franceses, por no mirarnos en el PSOE», ese debate está a punto de la congelación. No formará parte del XVIII Congreso del partido, que se celebrará entre el 10 y el 12 de febrero de 2017, según anunció este lunes el propio partido, ni siquiera es un reclamo extendido en las bases. Exigir el principio de «un militante, un voto» para la elección directa del líder nacional del PP ha dejado de ser popular. Los barones territoriales dan fe de ello: «Antes era frecuente que militantes y votantes te abordaran por la calle con este asunto. Ahora detectamos un enfriamiento de mucha gente que en su momento era entusiasta de las primarias. No creemos que ése sea nuestro modelo».

Dos hechos justifican que Génova esté a punto de bajarse de este carro: por un lado, la indiscutida continuidad de Mariano Rajoy, a quien nadie va a disputar el liderazgo del partido, y, por otro, la estremecedora experiencia del PSOE, a punto de la ruptura tras el choque de legitimidades que planteó su ya ex secretario general Pedro Sánchez, elegido por las bases frente al aparato, que le arrumbó. La resolución del conflicto ha abierto en canal a los socialistas y alertado sobre los riegos de esa democracia directa que choca con el sistema de partidos que sustenta nuestra democracia.

El PP reivindica su modelo de elección del liderazgo nacional al compararlo con la democracia representativa

Hasta referentes de Podemos como Juan Carlos Monedero, con gran ascendente moral entre los suyos y capaz de inclinar la balanza a favor de uno u otro candidato como se acaba de ver en Madrid, considera las primarias «un tirita» para curar la herida de la partitocracia, dice, y les niega la categoría de «tablas de la ley».

Lo que parecía iba a ser un debate insoslayable en el XVIII Congreso del PP del próximo mes de febrero -que hoy concretará la Junta Directiva- se toma internamente con cierta relatividad. El PP defiende su modelo de democracia representativa, en el que la militancia escoge a sus delegados al Congreso, a fin de cuentas, «el mismo sistema parlamentario que existe en España. Lo votantes eligen a los diputados y son estos los que votan la investidura de un presidente, no hay elección directa», modelo que se extiende también a la elección de los presidentes autonómicos y de los alcaldes. Además, no hay distinciones entre liderazgo nacional y candidatura a la presidencia del Gobierno, pues ambas categorías van de la mano. Eso sí, con cien avales de compromisarios del Congreso cualquier militante puede disputarle el trono a Rajoy.

El argumento genovés contradice, sin embargo, la existencia de procesos de primarias en algunas organizaciones del partido como Baleares, territorio que estrenó el principio de «un militante, un voto» en tiempos de José Ramón Bauzá para elegir al líder regional, o que organizaciones locales y provinciales celebren congresos casi asamblearios, más parecidos al Vistalagre de Podemos.

La «pasión» de bases y cuadros populares por las primarias coincidió con la entrada en política nacional de Ciudadanos

En todo caso, las primarias son vistas en Génova como «un foco permanente de problemas», para recordar que no pocas veces las formaciones políticas adalides de las mismas, como el PSOE o Ciudadanos, han maniobrado para impedir la concurrencia de más de un candidato o, directamente,  «conculcado la decisión de las bases» y, si no, que se lo digan a Sánchez. Precisamente, fue la irrupción en política nacional de Albert Rivera la que disparó en el PP el debate en torno a las primarias como un modo de impedir que Ciudadanos monopolizara la renovación del centro-derecha. Asimismo, en las juntas locales y provinciales populares alertaban sobre la «presión del efecto renovador» del resto de los partidos, todos ellos con nuevos liderazgos frente a un Rajoy al borde de la sesentena.

La forma en que el aludido contrarrestó dichos mensajes fue convocando una conferencia política en el mes de julio de 2015 donde se habló de primarias, sin grandes concreciones, aunque marcó los límites del debate al mostrar su profundo escepticismo al respecto: «Aquí todo el mundo presume de primarias, pero lo único que se ve son remedos de plebiscitos. Unos las anulan, otros las hacen de lista única, y otros ponen tantas trabas a los candidatos que sólo queda uno. ¿Qué broma es ésta? No aceptamos lecciones de todos ellos, ninguna».

Aznar va a quedarse sin ese «congreso abierto» que reclamó hace un año para hacer saltar a Rajoy

Los hechos acaecidos desde entonces confirman que poco va a haber en febrero de ese «congreso abierto» que reclamó José María Aznar en el Comité Ejecutivo del PP tras las elecciones del 20-D. Los 123 exiguos escaños cosechados entonces por Mariano Rajoy le colocaron en el disparadero de las iras de su antecesor, que con dicha petición ocultaba su exigencia de un cambio de liderazgo en el partido. Los resultados del 26-J, donde Rajoy salió reforzado consiguiendo 14 escaños más, acallaron las voces críticas y cercenaron la discusión sobre la democracia directa.

Mucho cuidado tuvieron  los redactores populares del pacto alcanzado con Ciudadanos para soslayar este asunto que Rivera quería exportar al PP. En el punto 104 del capítulo sobre regeneración y calidad democrática, se apela a «una mayor democracia interna de los partidos» y a la «participación efectiva de los afiliados» en la toma de decisiones, sin más concreciones. No obliga ni exige nada: la redacción permite un enorme espacio de discrecionalidad.

La limitación de mandatos y la incompatibilidad de cargos sí están en la agenda popular

Sin embargo, fuentes populares admiten que «algo se hará» con respecto al nuevo modelo estatutario del partido. Sí es una exigencia de las bases la limitación de mandatos así como la incompatibilidad de cargos «habida cuenta de que en muchas estructuras locales y provinciales del partido hay gente que se ha eternizado en el puesto o acapara responsabilidades internas con cargos públicos».

Precisamente, la limitación de mandatos a ocho años sí está contenida en el pacto con Ciudadanos para la figura del jefe del Ejecutivo, y algunos presidentes de Comunidad están ya sujetos a dicha limitación por sus acuerdos con la formación naranja, como es el caso de la madrileña Cristina Cifuentes. La dirección popular está dispuesta a estudiar fórmulas de aplicación para los cargos del partido en todos los niveles, tanto local como autonómico y nacional, pero, eso sí, sin efectos retroactivos.

Génova estudiará fórmulas de participación de los afiliados refrendando acuerdos a través de órganos asamblearios

También se impone la idea de «una persona, un cargo», o, mejor dicho, «una persona, dos cargos», siempre que uno sea institucional y otro orgánico. Asimismo se contempla incluir en el nuevo texto estatutario que salga del XVIII Congreso un mecanismo que abra la puerta a que determinadas decisiones de índole estratégica o de estructura interna «puedan ser refrendadas por órganos asamblearios o colegiados que permitan una mayor participación de los afiliados».

La Junta Directiva Nacional convocará hoy el cónclave de febrero. Va a ser un arranque de año potente no sólo para los populares. Podemos y Ciudadanos también han emplazado a los suyos. Rivera se presentará el 4 de febrero a la reelección como líder de Ciudadanos en la IV Asamblea -que se celebrará por vez primera en Madrid- en su caso por consulta directa a los 30.000 militantes naranjas.

Por su parte, Pablo Iglesias calienta motores para un Vistalegre II en enero, donde el errejonismo tiene todas las de perder tras sus derrotas en Madrid y Andalucía. La gran incógnita es la fecha del Congreso socialista. Los críticos presionan para que tenga lugar cuanto antes, mientras la Gestora todavía arrastra los pies. Cuanto más tarde en celebrarse, menos posibilidades tiene Pedro Sánchez de volver, y eso lo sabe la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, quien hoy, por cierto, comparecerá en varios programas de televisión.