Podemos tiene un mes para afrontar su debate ideológico antes de elegir a la nueva dirección. Las tres corrientes internas han presentado los borradores de sus propuestas programáticas, que incluyen medidas de organización interna y de acción política externa. Los anticapitalistas se han ocupado más de las cuestiones orgánicas mientras los pablistas y errejonistas confrontan entre sus principales diferencias. El 21 de enero se presentarán las propuestas definitivas, con las que se podrá negociar hasta el 1 de febrero.

Todas ellas abordan cuestiones fundamentales como el papel de Podemos en las instituciones o sus relaciones con IU, una de las claves de Vistalegre II. No obstante, como ha caracterizado a este partido en sus casi tres años de vida, se obvian asuntos que pueden hacerles perder votos y sobre los que los partidos tradicionales tienen una postura clara. Una calculada ambigüedad preside la postura de Podemos sobre la Monarquía, la Iglesia y hasta el euro. Todo el mundo imagina sus posiciones al respecto, pero hasta ahora no se han explicitado para no espantar a ningún votante.

Dentro de esos asuntos de los que no habla Podemos destacan, ahora, las grandes batallas de su congreso. El reparto del Consejo Ciudadano (Ejecutiva) entre las distintas corrientes según el porcentaje de voto que logren, o en función de sus pactos, es el principal. En esa misma línea, las corrientes deben dividirse las secretarías políticas y las portavocías del partido, otra de las cuestiones básicas para un acuerdo entre ellas. Asimismo, el espectro ideológico en el que debe encuadrarse el partido y sus relaciones con IU suponen la mayor discrepancia entre el errejonismo y el pablismo, sobre todo en clave sucesoria del secretario general. Todas ellas serán claves en la negociación entre sectores que se abre a partir de ahora, aunque no se mencionen. En resumen, éstas son las principales propuestas de cada corriente:

Pablo Iglesias – Plan 2020. Ganar al PP, gobernar España

  1. Hegemonía en la oposición. Es la idea que da nombre al documento del secretario general y sobre la que giran buena parte de las 40 páginas que lo componen. En numerosas ocasiones, el proyecto redactado por Iglesias hace referencia a la pérdida de legitimidad que el régimen del 78 ha sufrido tras la facilitación de la investidura de Rajoy por parte del PSOE. El líder de la formación morada pide capitalizar ese vacío que detecta en el espacio ideológico de la izquierda, y lo hace reclamando que sería «absurda» una vuelta a los orígenes: «Si no cometemos errores de inmadurez, podemos consolidarnos como la principal fuerza de oposición político-social y avanzar posiciones sociales y electorales para intentar ganar las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales».
  2. Conflicto interno. En un tono conciliador, pero con cargas de profundidad, el documento oficialista aborda la problemática interna que a día de hoy vive el partido. «Los diferentes procesos de primarias nos han dejado muchas enseñanzas. Una de ellas, la más dura, es que en ocasiones nos hemos parecido en exceso a los viejos partidos a los que tanto hemos criticado», analiza, y atribuye la causa al sobredimensionado poder que acumulan la secretaría general que ocupa Iglesias, la Política de Errejón y la de Organización de Pablo Echenique. Y en esa distorsión señala como culpable a la estructura surgida de Vistalegre I y liderada por el entonces secretario de Organización, Sergio Pascual, afín al número dos del partido, aunque matiza que su responsabilidad no es «exclusiva». El propio Iglesias participó de la redacción de aquellos documentos.
  3. ¿Calles o instituciones? Buena parte del debate de Podemos pasa por las velocidades y los espacios en los que desarrollar su proyecto político. La amenaza de la institucionalización está muy presente en el documento de Pablo Iglesias, que teme esto desde que puso un pie en el panorama político. Podemos, en poco más de dos años, ha afrontado siete procesos electorales en los que se ha desenvuelto bien, pero ahora tiene por delante cuatro años de vacío. El documento encabezado por el secretario general recoge la situación: «Si nos subordinamos a la lógica institucional, nos disolveremos; y si, por el contrario, nos limitamos a lo conocido y ya transitado, nos autoexcluiremos». La receta que ofrece el texto es la misma que Iglesias ha defendido en público: «Trasladar a las instituciones las iniciativas de los movimientos sociales».
  4. El futuro de la confluencia. No hay duda. Pablo Iglesias apuesta por profundizar en el futuro de la confluencia con Izquierda Unida y apostar por el rol de Alberto Garzón, aunque su documento no da detalles sobre el modo de organizarla. «Las confluencias, las uniones voluntarias de gente que viene de diferentes sitios, son la garantía para poder articular una red amplia. En el siglo XXI la forma partido clásica está prácticamente agotada», asegura el texto, en el que sentencia que los partidos «deben experimentar una mayor flexibilidad —como hizo el 15M— y empezar a entenderse como partes de algo más amplio».
  5. Limitación de cargos. La propuesta de proyecto político de Pablo Iglesias supone una buena noticia para Ramón Espinar, secretario general del partido en Madrid, diputado autonómico y senador nacional. “En Podemos no puede haber más de dos cargos, de dedicación intensiva, uno interno y otro externo”, establece con claridad, aunque con un matiz: “Salvo en los casos donde ser miembro de un cargo obligue a ser antes de otro (por ejemplo miembros del Consejo Ciudadano en tanto que secretarios generales o senadores autonómicos)”. Esa excepción salvaría a Espinar, puesto que su cargo de senador nacional por designación autonómica se deriva de su condición de diputado, según concluyó la Comisión de Garantías del partido el pasado 1 de diciembre.
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Miguel Urbán – Por un Podemos en Movimiento

  1. Democratizar la economía. «Sin democracia en lo económico no puede haber democracia en lo político», es una de las tesis que ha defendido el líder anticapitalista. En su documento político, la tercera corriente en liza propone como objetivo de Gobierno socializar el sector bancario y energético. Entre sus reformas económicas, plantean aplicar nuevas tasas de circulación financiera, llevar a cabo una «reestructuración bancaria» y crear «un polo bancario público a partir de la intervención y expropiación de la banca privada que no cumpla el nuevo marco legislativo». En el mismo sentido, defienden que «los bienes públicos no podrán ser alineados o vendidos por las Administraciones Públicas» y proponen una reforma fiscal progresiva que grave más a las empresas y elimine algunas desgravaciones, como a los fondos privados de pensiones.
  2. Desobediencia institucional. Los anticapitalistas se aferran al movimiento social y en confían a este fenómeno parte de su estrategia política con el convencimiento de que pueden permear las instituciones. Esta movilización en la calle debe aplicarse -defienden- también en las instituciones, donde llaman a la desobediencia. Así, proponen no pagar la moratoria de la deuda pública y «el posible aplazamiento, impago o reducción de los compromisos de deuda» con el objetivo de proteger los servicios sociales. «No acatar los límites al déficit público ni los proyectos de control de la UE de las reformas fiscales».
  3. Regulación de las corrientes internas. La disputa sobre la pluralidad de Podemos pasa por regular las distintas sensibilidades. Es lo que propone Anticapitalistas, que lejos de renegar de la existencia de familias en el partido, asume su existencia y va un paso más allá, gestionándola a través de los canales oficiales.  Estos «espacios de afinidad» podrán constituirse como tal para quienes comparten «opiniones políticas concretas», pero debe ser autorizada por el Consejo Ciudadano Estatal. Para constituirse como corriente, además, necesitarán tener un manifiesto de constitución, órganos de coordinación y canales de difusión, además de contar con el aval del 3% de los inscritos activos.
  4. Independencia de las autonomías. El federalismo asoma en los documentos de Urbán, que propone un Podemos que tenga entidad jurídica propia» a nivel autonómico. Esto a efectos prácticos se traduce en que tendrán una organización, unas cuentas y una representación legal propia. Sin embargo la clave de su propuesta es que las decisiones tomadas por el Consejo Ciudadano Autonómico de cada territorio serán independientes, autónomas del resto de territorios inapelables por la dirección estatal del partido. Otra de las medidas es «territorializar» los órganos estatales con consejeros elegidos directamente en los territorios para incluir todas las sensibilidades dentro del país.
  5. Eliminar la figura del secretario general. La corriente anticapitalista quiere restar poder a la cúpula de Podemos y distribuirlo entre los mandos más bajos. En esta dirección van varias de las medidas de sus documentos, en los que eliminan la figura del secretario general del partido y lo sustituyen por la figura del coordinador; un cargo «temporal» que se renovará cada tres años y que quiere reflejar, defienden, todas las sensibilidades de la organización. En un intento por restar poder al liderazgo estatal, también contemplan que la Ejecutiva de Podemos -denominada Consejo de Coordinación- deba ser proporcional a lo votado por los inscritos.

[Consultar los documentos aquí]

Íñigo Errejón -Recuperar la ilusión

  1. Huir de la «vieja izquierda» y superar al PSOE. El documento justifica el apoyo ‘errejonista’ a un Podemos centralizado y presidencialista hasta ahora por la coyuntura electoral. A partir de ahí realiza una profunda autocrítica que explica el fracaso del 26-J en la «inmadurez y soberbia» que reinaron en las negociaciones de investidura. La propuesta rechaza «los viejos manuales de la izquierda tradicional» así como la confluencia con IU para reivindicar un proyecto electoral mucho más ambicioso que aproveche la «crisis existencial del PSOE» para ocupar su espacio político. «Estamos perdiendo un tiempo precioso», advierte, para abogar por asumir el liderazgo de la oposición en el Congreso en vez de «cavar trincheras». «La obsesión con el Partido Socialista tiene más que ver con las deudas pendientes de una parte de la izquierda de nuestro país que con las pretensiones y aspiraciones que Podemos debe tener en esta nueva etapa. A Podemos no le toca elegir entre dilemas del pasado, no tiene que decidir entre ser el PCE o ser el PSOE», asegura.
  2. Generar confianza, construir pueblo. Podemos debe mostrarse «útil» en las instituciones recuperando la iniciativa política, liderando acuerdos y margando la agenda nacional (transición energética, lucha contra la violencia machista, derechos sociales, condiciones de autónomos y pymes, jóvenes exiliados, etc.). «Necesitamos recuperar la línea propia de una fuerza patriótica popular» en vez de «encerrarse voluntariamente» en el sector «más golpeado» por la crisis, aboga el documento. «Sólo gobernaremos si antes España se nos imagina gobernando», defiende.
  3. Federalismo y municipalismo. La propuesta defiende la plurinacionalidad desde tres elementos: «el reconocimiento constitucional de las naciones en cuyos territorios sean un proyecto mayoritario; el reconocimiento de su derecho a decidir y la propuesta de una forma policéntrica de reconstruir el Estado y su matriz cultural, no con transferencias de competencias sino con responsabilidades y soberanía compartidas en un esquema federal y confederal, que conjugue los principios de solidaridad y ordinalidad». Dentro de la descentralización del Estado adquiere un papel relevante el municipalismo, que tendría más competencias y recursos económicos.
  4.  Nacionalización energética y reforma fiscal. «Se ha de garantizar la energía como un derecho fundamental y devolverle al suministro eléctrico la condición de servicio público, perdida por la ley del sector impulsada por Aznar en la Presidencia del Gobierno», asegura la propuesta errejonista, que censura la austeridad presupuestaria. Frente al «techo de gasto» de las administraciones, aboga por un «suelo de ingresos que debe partir de la estimación de los recursos necesarios para satisfacer condiciones de vida digna para toda la ciudadanía y para el cambio productivo y social que se propone». Para lograr ese cambio financiero, «urge una reforma fiscal que haga que la financiación de lo común sea justa y equitativa y tapone las vías de fuga que determinados agentes privilegiados tienen para eludir la cuota que les corresponde».
  5. Transparencia y participación. El documento defiende la modificación de los reglamentos de las cámaras para permitir la participación directa de la ciudadanía, o la articulación de instrumentos normativos que permitan la participación ciudadana en el desarrollo de las políticas. Aumentar la transparencia con leyes como la de Cuentas Claras que Podemos ha presentado en los parlamentos autonómicos, mejorar la legislación sobre la rendición de cuentas y endurecer las medidas contra la corrupción, con la posibilidad de aplicar la administración desleal en la pasada gestión de las obras públicas completan la propuesta.
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