Los últimos partidarios de Pedro Sánchez le han dado un ultimátum: debe aclarar sus intenciones en el plazo de diez días. Tras la presentación de la candidatura de Patxi López, la presión ha aumentado en el decreciente círculo de apoyo orgánico al secretario general, entre el que empieza a cundir la euforia. De hecho, diputados afines a Pedro Sánchez anuncian un inminente pronunciamiento del secretario general e incluso apuntan al viernes como la fecha elegida para que presente sus aspiraciones a volver a dirigir el partido.

«Tirará para adelante», afirman los leales a Sánchez, que aseguran que la candidatura de López no cortará el paso al ex secretario general, como pretendían sus promotores: el antiguo círculo de confianza de Sánchez en el partido y las Cortes. Otros partidarios del ex diputado madrileño apuestan por «respetar sus tiempos» y no imponerle plazos.

Sánchez traslada que ya ha superado la «decepción» personal sufrida

No obstante, la desbandada de dirigentes territoriales en favor de López, dada la indefinición, falta de coordinación y de acción del ex secrtetario general, ha llevado al ex diputado madrileño a asumir que no puede prolongar esta situación

Por este motivo, Sánchez ha comenzado a emitir que ha superado la «decepción» personal tras la «traición» de su equipo anterior, con Antonio Hernando, César Luena, Óscar López y el propio Patxi López a la cabeza. El ex secretario general transmite que se encuentra con fuerzas de dar la batalla y que no ha decidido tirar la toalla. A sus planes de esperar a conocer «las reglas del juego», como el calendario para recogida de avales y, especialmente, el censo de militantes, se impone la necesidad de responder a los suyos. De esta manera, aunque no lance oficialmente su candidatura, como sí ha hecho López, el ex secretario general dejará claras sus intenciones de forma inminente.
 
En este sentido, el carácter y la determinación de Sánchez desempeñan un papel relevante. Aunque ha pasado por momentos muy bajos desde que dimitió como secretario general y como diputado, su fortaleza anímica le anima a seguir adelante cuando más aumentan las dificultades. «Es una roca. Lleva dos años aguantando todo tipo de presiones», explican desde su entorno, que mantiene el «optimismo» y las «ganas de modernizar el partido».