La patata caliente del informe del Consejo de Estado determinando que Defensa era responsable patrimonial del accidente del Yak-42 por no supervisar las condiciones de vuelo de las tropas españolas puso a prueba a la ministra, y la superó con creces. Los reflejos de María Dolores de Cospedal recibiendo a las familias de aquellos militares que encontraron la muerte en el monte Pilav, cerca del aeropuerto turco de Trebisonda, su comparecencia en el Congreso para asumir las conclusiones del informe y su petición de perdón, en un giro de ciento ochenta grados respecto a la que había sido la posición de Gobierno popular, ha asombrado a propios y extraños amén de reforzarla internamente.

Si su gran adversaria en el Consejo de Ministros, Soraya Sáenz de Santamaría, puede apuntarse el tanto de una Conferencia de Presidentes en apariencia exitosa -habrá que ver cómo evolucionan los acuerdos alcanzados-, la castellanomanchega tiene en la casilla del haber una gestión valiente respecto al Yak.

Connivencia de Rajoy

Para ello ha contado con la connivencia de un Mariano Rajoy que le ha dejado hacer confiando en su instinto y esa naturaleza suya de afrontar los temas de frente, sin esconderse. También por «haber sustituido la soberbia de algunos por la cercanía», dicen en su entorno en alusión a sus antecesores populares en el Ministerio, esto es, Federico Trillo y Pedro Morenés, a los que ha presentado una enmienda a la totalidad.

La ministra negociará el homenaje de mayo con los familiares de los fallecidos en el Yak

Ahora su departamento trabaja en la elaboración de un informe sobre la investigación comprometida a las familias, con las que acordará el homenaje que se celebrará en mayo. Una vez que el propio Rajoy dio el nihil obstat a honrar a los militares fallecidos coincidiendo con el aniversario del accidente, el 26 de mayo de 2003, la titular de Defensa ha recogido ese guante.

Todo apunta que para entonces seguirá siendo secretaria general del PP, revalidada en el Congreso que el partido celebra los días 10, 11 y 12 del mes de febrero. En su entorno no dudan de la continuidad de la también presidenta del PP de Castilla-La Mancha, a la que quieren de candidata en las autonómicas de 2019. «Sólo si pidiera el relevo, Rajoy la sacaría de allí -señalan- y ella no desea dejar la secretaría general». Tampoco quiere abandonar la presidencia regional, lo que le permite mantener una sólida base territorial.

No hay operación Alfonso Alonso, auspiciada por Soraya. En realidad, no hay operación de ningún tipo»

Madrid, Cataluña, Valencia, Murcia y hasta Castilla y León -donde las relaciones de Juan Vicente Herrera y Rajoy han sido siempre perfectamente descriptibles- podrían ser terrenos en los que apoyarse si quisiera presentar batalla sucesoria. No cuenta con Andalucía, cuyo líder regional, Juan Manuel Moreno, ha sido de los pocos en admitir públicamente que prefiere en la secretaría general a alguien con dedicación exclusiva.

Moreno está alineado al sector sorayista, también el líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, cuyo nombre se ha manejado no pocas veces como el mejor sustituto de Cospedal en el segundo escalón del organigrama popular. Pero fuentes cercanas a éste aseguran que «no existe ninguna operación Alonso auspiciada por Soraya, de hecho, no hay ninguna operación de ningún tipo y eso abona la teoría de que Cospedal sigue». Incluso se apunta a que antiguos enemigos de la castellanomanchega como el andaluz Javier Arenas ha iniciado un proceso de deshielo con ésta y su entorno.

Mantener las cosas como están «es la mejor forma de no dar pistas. Rajoy no es partidario del dedazo»

La decisión depende de un hermético Rajoy, que, fiel a su estilo, escucha mucho y calla más. Todo apunta a que Cospedal ya sabe de su continuidad en Génova. Éste no deja de ser un congreso estatutariamente obligado, que debiera haberse celebrado en marzo de 2015. Enemigo de los grandes cambios, el líder del PP no quiere que cualquier movimiento se interprete, además, en clave sucesoria. Diseñó un juego de equilibrios en la composición de su Gobierno para no agraviar ni a Cospedal ni a Sáenz de Santamaría. Mantener las cosas como están «es la mejor forma de no dar pistas», dicen en su entorno, que recuerdan que el gallego «es enemigo de los dedazos».

Sin embargo, nada está escrito. Un dirigente de Génova recuerda que con Rajoy «no hay que dar las cosas por supuestas. Basta que se diga que Cospedal va a continuar para que nos dé una sorpresa», bien es cierto que tampoco lo afirma con excesiva convicción.