Dentro del inestable panorama de la izquierda, para Moncloa hay un escenario complicado, pero manejable y otro que, constituye para los populares una especie de “tormenta perfecta” porque puede derivar en un frente de izquierdas PSOE-Podemos contra el Gobierno. Y esos dos escenarios tienen nombres propios. Ya mucho antes de que Pedro Sánchez confirmara su voluntad de aspirar de nuevo a la secretaría general del PSOE, los cálculos del Gobierno respecto a la vuelta del ex líder socialista es que éste, de ganar, cortocircuitaría cualquier acuerdo con el Ejecutivo. El “no es no” acuñado por Sánchez y sus seguidores se aplicaría a cualquier aspecto de la gobernabilidad el país. No habría más diálogo ni la posibilidad de llegar a ningún pacto de Estado de los ya anunciados.

Pero ésto, con ser preocupante para los populares, no es más que una de las patas de una hipótesis que se les antoja más alarmante no solo a corto sino a medio y largo plazo, esto es, que las tesis del secretario Político de Podemos, Íñigo Errejón, se impongan en Vistalegre II. En ese caso, Pablo Iglesias no tendría más remedio que dar un paso atrás, y el ahora “número dos” de la formación morada tendría las manos libres para hacer la aproximación al PSOE que Iglesias y los suyos impidieron tras las elecciones generales del 20-D. Es cierto que no tendrían fuerza suficiente para forzar un cambio de Ejecutivo si no contaran con el respaldo de nacionalistas e independentistas, “pero habría un frente de izquierdas de 156 diputados”, una unidad de acción que, quién sabe, si en una nueva consulta electoral podría sumar la suficiente masa crítica como para llegar al Gobierno de la nación apoyándose mutuamente.

El escenario más tranquilizador para el PP es que ganen Díaz e Iglesias por ser “irreconciliables”

Por eso, el escenario más tranquilizador para Mariano Rajoy es que sea la andaluza Susana Díaz la triunfadora del duelo a garrotazos en que se ha convertido el PSOE. Y, sensu contrario, que la Asamblea Ciudadana de Podemos encumbra de nuevo a Pablo Iglesias. Por un lado, en el PP creen que será “mucho más fácil entenderse con Díaz” a la que atribuyen el “sentido de Estado” que niegan a Sánchez y la abstención en la investidura de Rajoy es buena muestra de ello. Por otro, que Díaz e Iglesias “son irreconciliables”. Si de algo hace alarde la presidenta de la Junta de Andalucía es de haber frenado a Podemos, con quien está enfrentada a muerte en su región, y nada hace presagiar que las relaciones fueran mejores en Madrid con el líder estatal. Por su parte, Iglesias puede poner tan alto el precio de una unidad de acción con el PSOE, al que quiere superar, no convertir en compañero de viaje, que la confluencia sería imposible.

Porque si bien Moncloa quiere que el PSOE se recupere -y por eso le está dando oxígeno en el Congreso de los Diputados para que no se vea superado por Podemos- otra cosa es que ambas formaciones alcancen unidad de acción. Un PSOE federal escorado a la izquierda con un Podemos más posibilista y transversal, no deja de ser para los populares una amenaza de presente y de futuro.

En todo caso, Susana Díaz “es peor adversaria electoral” para el PP que Sánchez

Es verdad que “Susana es peor adversaria electoral”, admiten fuentes próximas al jefe del Ejecutivo, pero siempre puede mantener alejado a Podemos. El hecho de que la andaluza sea la dirigente socialista mejor vista por el votante popular, tal y como arrojan distintos sondeos, “demuestra que puede captar voto del centro, no sólo del ala más templada del PP, sino también de Ciudadanos”. En cambio, “Sánchez ya está testado” y sus resultados electorales han sido menguantes, aunque el resto de su partido tampoco está para sacar pecho.

“Nos duele la situación del PSOE”

El comité de dirección del PP que se ha reunido hoy, no ha entrado a analizar en profundidad el “efecto Sánchez”. La ausencia de Rajoy, que recibía al presidente de Ecuador, Rafael Correa, lo ha convertido más en una cita volcada sobre cuestiones congresuales. Lo más lejos que ha llegado el portavoz del PP, Pablo Casado, es a expresar “respeto” por el debate socialista y desear que la nueva dirección “siga siendo responsable” para asegurar “gobiernos estables”. Algo más prolijo ha sido el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien en un almuerzo coloquio celebrado en el Club Siglo XXI ha admitido que “nos duele la situación del PSOE, un partido que ha gobernado 22 años y ha sido sinónimo de estabilidad política”.