Las posiciones en Podemos ya están fijadas. El errejonismo y el pablismo, hasta hace unos meses etiquetas rechazadas por dirigentes de ambas corrientes, han acabado cristalizando en el mismo epicentro de la formación morada. Pablo Iglesias e Iñigo Errejón afrontan las últimas horas antes de Vistalegre II entre apariciones en los medios y actos de campaña para recabar los últimos apoyos. Desde final de diciembre y hasta el 4 de enero se dieron de alta 20.237 nuevos inscritos en Podemos, una bolsa de votantes que podría favorecer al sector de Errejón, opinan dirigentes de su candidatura, Recuperar la Ilusión.

El censo de inscritos actuales es de 456.642, aunque el número de militantes activos -que han accedido a la web de Podemos en el último año- se reduce considerablemente y alcanza los 282.049 usuarios. Teniendo en cuenta estos datos, los simpatizantes de última hora suponen el 7% de los activos, una cifra nada despreciable teniendo en cuenta lo ajustado de los resultados de la consulta de diciembre sobre el sistema de votación, el primer enfrentamiento abierto entre los líderes del partido. Entonces, el sistema propuesto por Iglesias se impuso por 2.400 votos, un estrecho margen de diferencia que podría revalidarse este fin de semana entre las principales candidaturas.

La dificultad de pronosticar los resultados de Vistalegre responde en buena medida a lo igualado de aquella consulta. Después de esta votación, el equipo de Errejón lanzó una campaña para llamar a nuevos incritos a la que también se sumó el de Iglesias. Peses a estas campañas paralelas, una parte del sector errejonista considera más probable que los recién llegados al censo morado se decanten por la candidatura del secretario político. Una consideraciones que no están exentas de la cautela, ante lo imprevisible de este fin de semana.

Los buenos resultados de Errejón en la consulta provocaría el efecto del voto útil

La primera razón que esgrimen tiene que ver precisamente con lo ajustado de la votación en la consulta. Integrantes de la lista errejonistas creen que los simpatizantes de Errejón podrían haberse inscrito después de aquella llamada a las urnas, puesto que los buenos resultados obtenidos por el secretario político habrían hecho considerarla como una opción con posibilidades reales de ganar, algo que provocaría el efecto del voto útil.

Sin embargo, el principal argumento que esgrimen es el perfil de los seguidores de cada uno de las corrientes. El pablismo, entienden, arrastraría al sector más radicalizado de la militancia, «a los ya convencidos». Es decir, Iglesias estaría hablando a un sector más implicado en las cuestiones internas del partido que, a priori, ya estaría inscrito antes de la consulta de diciembre.

En cambio, el sector errejonista estaría enfocado a otro modelo de votante: el que comienza a confiar en el Partido, que puede provenir de otros partidos y que ve el conflicto interno con «más distancia». Del lado de Errejón consideran también que existe una «mayoría silenciosa» que pueda dar la sorpresa en los resultados, más allá del ruido que pueden producir los más exaltados a través de las redes sociales.

Entre los afines a Errejón no son ajenos a la fuerza de la campaña de Iglesias, una «campaña del miedo» en el que el secretario general ha adelantado que dejará su cargo de no ganar todas las fases de la votación. En este sentido, creen que el resultado dependerá de qué campaña consiga movilizar más, conscientes de que la estrategia de Iglesias puede activar «el miedo a que Podemos se descalabre» y provoque una reacción de voto a favor.

Moreno Yagüe, el punto de fuga de Iglesias

Iñigo Errejón pidió en su acto central de campaña el voto para Pablo Iglesias a la secretaría general. Sin embargo, en su entorno reconocen el ‘efecto rebote’ del que puede beneficiarse el único rival del actual secretario general, el diputado andaluz Juan Ignacio Moreno Yagüe, que reconoció presentarse para defender algunas de sus tesis políticas.

Aunque el recorrido de esta candidatura es limitado por el fuerte empuje de Iglesias, el sector errejonista cree que puede haber un porcentaje de inscritos desencantados con la deriva del líder que preste su apoyo al andaluz en forma de voto castigo.