Fiel a su estilo. Más Rajoy que nunca. El presidente nacional del PP y jefe del Ejecutivo ha hecho de sus silencios un modo de hacer política, también, una forma de sembrar incertidumbre entre los suyos. Hoy arranca el XVIII Congreso popular con muchas elucubraciones y pocas certezas. Un silente Rajoy dosifica la información y, muy posiblemente, sonría ante el nerviosismo de algunos respecto a cuál será el destino que les depara. Otros, en cambio, prefieren pensar que «va a haber tan pocos cambios que no corre prisa comunicar nada a nadie», aunque se atreven a lanzar algunos nombres sobre los que cuelgan otras tantas incógnitas, esto es, Alfonso Alonso, Jorge Moragas, Javier Arenas y Fernando Martínez-Maillo.

Se da por segura una remodelación del organigrama que compense el equipo de cada vicesecretaría

Éste último es firme candidato a ascender en el escalafón genovés para convertirse en coordinador general, un cargo a medio camino entre la secretaría general y el resto de las vicesecretarías. Ya lo inventó José María Aznar en 1996 cuando el PP llegó al poder por vez primera y Francisco Álvarez-Cascos no podía estar en el día a día del partido que para eso era vicepresidente primero del Gobierno.

Quizá el hecho de que sea una fórmula ya ensayada disuada a Rajoy, poco amigo de emular a su antecesor. Por eso, llámese coordinador general, tome otro nombre o siga como vicesecretario, el zamorano puede ver reconocida la labor que, de hecho, viene desarrollando desde que aterrizó en Génova en junio de 2015.

Dando por segura una remodelación del organigrama para compensar el peso y el equipo de cada vicesecretaría, e, incluso, que crezca el número de las mismas, queda por ver si Maillo asumirá todas las competencias de Organización y Electoral que tiene ahora, o éstas se repartirán. Todo ello dependerá de si la secretaría general del PP «queda casi como un cargo honorífico, vacío de competencias», apunta un crítico a Cospedal, detractor de su acumulación de cargos.

La continuidad de Arenas ha sido cuestionada desde sectores próximos a María Dolores de Cospedal

Por otro lado, la continuidad de Arenas ha sido cuestionada desde sectores próximos a María Dolores de Cospedal. Pendiente de una conversación con Rajoy, que ayer por la mañana no se había producido, podría dejar la vicesecretaría de Política Autonómica y Local, cargo que le permite formar parte del núcleo duro del partido, por otra responsabilidad. Él mantiene incólume su gran ascendente sobre el jefe de filas, al que asesora no pocas veces.

El director de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, es otro nombre a tener en cuenta. En la actualidad, carece de cargo orgánico en el partido, lo que no es óbice para que haya dirigido las dos últimas campañas electorales, tenga silla en el comité de dirección además de un equipo propio de unidad de mensaje a caballo entre Génova y Moncloa. Fuentes gubernamentales apuntan a que «se verá reforzado internamente».

Es previsible que Rajoy tenga en cuenta el equilibrio territorial para que los barones se sientan representados

La cuarta incógnita la constituye el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, al que muchos echan de menos en la primera línea de la política nacional. Necesario en su territorio, donde el partido debe afianzarse tras haber perdido terreno, su nombre sale de forma recurrente entre los populares. Próximo a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, el vasco podría volver con alguna responsabilidad que no le exigiera demasiado tiempo en Madrid, como la presidencia del Comité Electoral, que ocupa ahora la catalana Alicia Sánchez-Camacho.

Es previsible que Rajoy tenga en cuenta un cierto equilibrio territorial para que los barones se sientan representados, aunque sin grandes novedades. Hay división en torno a cuándo debe hacer los principales anuncios. No faltan en el PP los que creen que debería despejar este mismo viernes asuntos como la reelección de Cospedal; otros, más resignados, creen que «no revelará nada hasta su intervención de las seis de la tarde del sábado», momento en el que desvelará el contenido de su candidatura y su «número dos». Un destacado dirigente genovés dice de forma muy gráfica que en ese momento «se hace más silencio que en una misa de dos personas».

Moncloa intentó que acudieran al Congreso Merkel y Fillon, que alegaron problemas de agenda

A siete kilómetros de Vistalegre II, donde Podemos afila sus cuchillos, la cita popular discurrirá por cauces más o menos previsibles. El PP quiera transmitir esa imagen de partido solvente y estable, pero no sólo para consumo interno sino también internacional. Habrá más de doscientos invitados de partidos conservadores del resto del mundo y el sábado tomarán la palabra el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, y el presidente del Grupo del PPE, Manfred Weber.

Moncloa intentó que acudieran a la cita la canciller alemana, Angela Merkel, y el ganador de las primarias de los republicanos franceses, François Fillon. En ambos casos, alegaron problemas de agenda para acudir y también el hecho de que en marzo todos se verán en el Congreso que el PPE celebra en Malta. No llegó a haber una invitación formal, sino gestiones previas para ver su disponibilidad. En cierto modo, el PP se felicita de que no hayan prosperado porque los escándalos familiares acosan al francés, hasta el punto de haberse hundido en los sondeos para las presidenciales francesas y existir serias dudas de que llegue a la segunda vuelta.