Los secretarios ejecutivos del PP están en el punto de mira. Parece ser el único escalafón donde puede haber novedades en el próximo Congreso nacional del partido, al que se quiere dar un “perfil bajo”, casi subterráneo, según confesión de muchos dirigentes populares. Pero puede ser la plataforma desde la que María Dolores de Cospedal acreciente, aún más, su poder interno, en caso de que resulte revalidada secretaria general del partido, como todo apunta.

A excepción de esa conversación pendiente que tiene Javier Arenas con Mariano Rajoy para hablar de la continuidad del andaluz en una de las vicesecretarías del partido o su pase a otra responsabilidad, los cambios, tanto de modelo, de definición como de caras, se producirán fundamentalmente en ese cuarto nivel. El argumento es que hay secretarios ejecutivos que en este tiempo “han estado algo perdidos”, “apenas ejercen sus funciones” o “están desubicados”, indican fuentes del partido.

Los sorayistas Nadal y Lasalle están en el punto de mira de la secretaria general

El entorno de Cospedal cuestiona la continuidad del ministro de Energía y destacado sorayista, Álvaro Nadal, en la secretaría de Política Económica y Empleo, así como la de José María Lasalle, rescatado en el último momento por su amigo Nadal para la secretaría de Estado de Agenda Digital una vez que el ministro de Educación y portavoz gubernamental, Íñigo Méndez de Vigo, lo sacó de la secretaría de Estado de Cultura. En su caso, la argumentación es que “tienen otras responsabilidades que les impide dedicarse mucho al partido”. Aunque ese criterio podría aplicársele en primera persona a Cospedal, “el perfil y la trascendencia política de unos y de otra no tiene nada que ver», aducen.

Uno de los vicesecretarios admite que “los secretarios de área los cierra María Dolores”, por lo que es previsible que se produzca una gran renovación que afecte a varios nombres, lo que no impide que pueda haber una lucha interna de muchos de ellos por mantener a los suyos e, incluso, evitar que no quede rastro de sorayismo en Génova.

De seguir Javier Arenas, decisión que depende en exclusiva de Mariano Rajoy, es difícil que sacrifique a alguno de sus dos secretarios, los andaluces Juan José Matarí –un veterano genovés– y Antonio Sanz. Lo mismo puede decirse de Javier Maroto, hombre de la máxima confianza del presidente del PP en el País Vasco, Alfonso Alonso, alineado en el bando de Soraya Sáenz de Santamaría.

Tras las autonómicas y locales de 2015 Cospedal cedió poder a los nuevos vicesecretarios

Hace cinco años, investida Cospedal por segunda vez con los oropeles de la Secretaría General, ya aprovechó para incluir a alguno de sus fieles en este escalafón. El caso más destacado es el de Vicente Tirado, que fuera presidente del Parlamento de Castilla-La Mancha, secretario general del PP regional y, también, secretario ejecutivo de Política Electoral, dependiente ahora del vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo.

Desembarco de vicesecretarios

En principio, Tirado dependía del que fue uno de los nombramientos más controvertidos de aquel Congreso sevillano de hace cinco años, Carlos Floriano, elegido por Cospedal para ser su número tres. Pero tras el batacazo electoral de las elecciones locales y autonómicas, donde el PP ganó los comicios pero cedió todas las mayorías absolutas, se convirtió en el cabeza de turco, en el chivo expiatorio al que culpar de todos los males del partido.

Se le obligó a dejar su responsabilidad y Cospedal vio cómo desembarcaban en las vicesecretarías una serie de jóvenes promesas elegidas directamente por Rajoy, como Maillo, o por el director de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, como fue el caso de Andrea Levy y de Javier Maroto.

Algunos de los secretarios del PP nombrados por la número dos «están desdibujados»

Conscientes de que muchos de ellos han venido para quedarse -“apenas llevan año y medio”, admiten fuentes del entorno de Cospedal-, la también ministra de Defensa intentará engrosar la lista de afines en el cuarto escalafón. José Ignacio Echániz, que fue consejero de Sanidad en el Gobierno popular castellanomenchego, y actual secretario sectorial de Sanidad y Servicios Sociales, en su caso, bajo la batuta de Maroto, podría ver reforzada su posición.

También de su Ejecutivo autonómico es María Luisa Soriano, ex consejera de Agricultura y actual secretaria de Agricultura y Medio Ambiente de la dirección popular. Completa el plantel de adeptos el coordinador de Estudios del PP, José María Beneyto, sin embargo, bastante desdibujado internamente, según apuntan fuentes próximas a la propia Cospedal.

Moragas, que ejerce de hilo de comunicación con Moncloa, verá acrecentada su influencia

Además, existen vicesecretarías con muchos secretarios ejecutivos y otras prácticamente desguarnecidas, como puede ser la de Comunicación, al frente de la cual está Pablo Casado. El de Acción Sectorial, Javier Maroto, tiene, en cambio, una pléyade de secretarios parara atender distintos frentes sociales, lo que vaticina un cambio de modelo que aprovechará Cospedal para reforzarse internamente.

No obstante, la también ministra de Defensa tendrá que contar con un elemento nuevo, la ascendente influencia que ejerce el director de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, en la estructura genovesa. Moragas, convertido además en el eje en torno a cual pivota la coordinación gobierno-partido, se verá reforzado internamente, “con mando en plaza”, vaticina un destacado miembro de Moncloa.

La balsa de aceite popular puede que tenga mar de fondo.