El juez que instruye el caso Pujol, José de la Mata, ha pedido este martes a la Policía que investigue si los datos recogidos en el pendrive hallado por el jefe accidental de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) Manuel García Catalán el pasado 6 de febrero tienen un origen ilegal, según fuentes de la investigación. El togado procedió este martes al volcado de este dispositivo para comparar si los archivos que contiene se corresponden con los grabados en un cedé que se incorporó a la causa el pasado mes de abril y que sirvió de base para un informe policial que ha sido extraído del sumario ante la sospecha de que la información que contiene haya sido obtenida ilegalmente.

El magistrado decidió abrir una pieza separada con este informe policial fechado el pasado 17 de marzo y que iba acompañado de un cedé que se incorporó a la causa el 1 de abril del 2016. En este documento, según algunas fuentes, aparecen correos electrónicos de Jordi Pujol Ferrusola que pudieron ser hackeados de su ordenador personal. Por ello, el juez y la fiscalía anticorrupción decidieron iniciar una investigación separada con el fin de preservar la causa abierta contra el clan Pujol por haber cobrado comisiones a empresarios a cambio de adjudicaciones públicas que, de momento, no está contaminada por este informe policial, según fuentes jurídicas.

El origen de 1.804 documentos

Los investigadores se interesaron entonces por los originales de los 1.804 documentos que recoge el cedé y se les informó que una parte estaba guardada en un pendrive, pero la policía no pudo aportar este dispositivo porque no lo localizaba hasta que el pasado 6 de febrero se lo encontró «en unos cajones» García Catalán y lo aportó al juez. Este hallazgo se produjo después de que el togado y el fiscal hayan interrogado a los policías que usaron este material para redactar el informe bajo sospecha.

El juez, en presencia de unos agentes especializados en informática, de los abogados del clan Pujol y del empresario Luis Delso, procedió el martes al volcado del pendrive. En la diligencia también estuvieron presentes unos peritos designados por la familia del ex president de Cataluña, pero no pudieron intervenir ni realizar alegaciones.

En esta operación, que duró casi tres horas, se descargaron 901 archivos del pendrive en los que figuran su nombre, el tamaño, la fecha de creación, la fecha del último acceso y la fecha de la última escritura. Posteriormente, se llevó a cabo el análisis del cedé que contiene 1.806 carpetas o archivos.

Dispositivos en la caja fuerte del juzgado

Ambos dispositivos quedaron custodiados tras esta operación en la caja fuerte del juzgado, aunque la policía guardó una copia para «que procedan al análisis e informen sobre todos los metadatos de los archivos y documentos contenidos en los dispositivos hasta donde sea posible obtener», según consta en el acta levantada por el juez. Asimismo, los policías tienen que presentar un informe en el que deben realizar «las oportunas valoraciones y conclusiones sobre la comparativa» del contenido del pendrive y el cedé.

Fuentes de la investigación no pueden todavía confirmar si terceras personas han intentado contaminar este proceso al aportar al mismo pruebas obtenidas ilegalmente hasta conocer su contenido. De momento, se mueven en el terreno de la sospecha, pero confían en que las declaraciones del ex número dos de la policía, Eugenio Pino, y del comisario Marcelino Martín-Blas, señaladas para el próximo jueves y viernes, les despejen las dudas.

Las sospechas

El Independiente publicó el pasado viernes que fuentes jurídicas sospechan que el pendrive aportado por la Policía Nacional al juzgado es una copia del que los investigadores habían manejado para elaborar un informe incriminando a Jordi Pujol Ferrusola y que nunca se había incorporado al sumario.