Podemos ha vuelto a ser una sola voz. Los meses de guerra entre las corrientes de Pablo Iglesias y de Iñigo Errejón culminaron con la derrota del último el 11 y 12 de febrero, en la Asamblea Ciudadana de Vistalegre II, que se celebró bajó el reclamo de «unidad» de la militancia. Desde entonces la formación ha procurado introducir un clima de normalidad que no acaba de instalarse y que aún tiene tintes de ficción. Las heridas abiertas de unos y otros se curan estos días bajo el silencio impuesto y los asuntos internos de partido han sido desterrados de las declaraciones públicas de sus dirigentes. A partir de ahora, los trapos sucios se lavan en casa.

Las divisiones continúan patentes en Podemos, pero cada bando asume la nueva fase desde posturas opuestas. Los errejonistas optaron, bajo mandato expreso de Errejón, por aceptar el resultado del cónclave y evitar cualquier tipo de réplica. La militancia había hablado y el secretario político había advertido que sería consecuente con este mandato. También advirtió Errejón que dando un paso al frente en Vistalegre se exponía a pasar a segunda fila, tal como finalmente ocurrió, con su relevo de la Portavocía y la supresión de la Secretaría Política que ostentaba. Esta resignación ha sido asumida también por gran parte de su equipo, que guarda silencio con la vista puesta en un más que posible relevo en sus funciones.

Los que antes conformaban el bando pablista ahora copan un 75% de la ejecutiva  de Podemos -llamado Consejo de Coordinación-, un cambio que se ha trasladado directamente en las caras visibles de la formación. La normalidad en Podemos también se ha impuesto con una nueva línea oficial y un nuevo coro de voces autorizadas, mientras que los críticos han pasado a un segundo plano. Errejón ha desaparecido de la agenda mediática y sus afines -como Pablo Bustinduy o Juan Pedro Yllanes- han sido sustituidos en la esfera pública.  A cambio, Iglesias ha impulsado a personas afines como Irene Montero, Gloria Elizo, Sofía Castañón, Ramón Espinar o Rafael Mayoral.

La nueva configuración, en proceso

A este silencio contribuye también la delicada posición del errejonismo, consciente de que la nueva dirección podrá rescindir sus contratos en las próximas semanas. El que fuera secretario político controlaba gran parte del aparato y tenía entre sus afines a los responsables de áreas clave como la de prensa, redes sociales o argumentario; la firme intención de Iglesias de restar cuotas de poder interno a la corriente errejonista, sumado a los resultados de Vistalegre II, han cambiado radicalmente este esquema.

La reestructuración de Podemos después  del Congreso está aún en proceso de definición. La primera reunión del Consejo Ciudadano Estatal (CCE) -la dirección del partido- repartió nuevas responsabilidades en cada una de las áreas, aunque no se ha establecido todavía el reparto de recursos y el cupo trabajadores dedicados a cada departamento. Será la próxima reunión del CCE la que apruebe los presupuestos para cada Secretaría y establezca definitivamente esta asignación-señalan fuentes de Secretaría de Organización-, aunque todo apunta a que habrá salidas de técnicos y cuadros medios de Podemos.

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La nueva dirección de Podemos, controlada por Iglesias, dio el primer paso en este sentido y nombró responsables afines en los equipos de trabajo principales de Podemos: aquellos dependientes de algunas de las secretarías más importantes del partido: Secretaría general, Secretaría de Organización y Secretaría de Organización. En total, 14 equipos controlados por el secretario general de Podemos que, con su llegada, traerán una previsible renovación de personal.

Entre estos nuevos nombramientos destaca el de Pablo Fernández Alarcón, que acumula múltiples responsabilidades internas: es a la vez el gerente del partido, el responsable de Coordinación con las Alianzas y Unidad Popular y responsable de Recursos Humanos y Cuidados, además de ser uno de los responsables del área Anticorrupción, Regeneración Democrática y Administración Pública, dependiente de la Secretaría de Acción Institucional. Fernández Alarcón es también marido de Gloria Elizo, ex presidenta de la Comisión de Garantías, responsable de esta secretaría de Acción Institucional y responsable también de Acción Legal y Reglamentación.

La acumulación de cargos entre afines a Iglesias supondrá, con toda seguridad, un desplazamiento del sector errejonista, que en la nueva etapa va a optar, según adelantó este diario, por iniciar un «repliegue territorial» en aquellas comunidades autónomas donde se inicien procesos de primarias. Estos procesos, que se iniciarán en la Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha y Castilla y León, serán un escenario en miniatura en el que se enfrentarán las distintas corrientes de Podemos, aunque en esta ocasión la lucha no será tan encarnizada. Eso sí, la corriente afín a Iñigo Errejón, tiene la intención firme de hacerse con el poder territorial para dar cauce a su proyecto y poner sobre el terreno las tesis que han defendido.