El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, montó en cólera el lunes durante la reunión de su ejecutiva por los fallos cometidos en su propuesta para suprimir el delito de enaltecimiento del terrorismo. Iglesias había presentado poco antes la iniciativa parlamentaria con graves errores en el texto que había registrado en el Congreso de los Diputados, lo que causó una intensa polémica sobre su propuesta. La puesta en escena incluía a tuiteros condenados por sus chistes en la red social, que le acompañaron ante las cámaras.

En realidad, como luego matizó la portavoz parlamentaria, Irene Montero, la moción pretendía proteger la libertad de expresión -en casos como las condenas a tuiteros por chistes sobre terrorismo- pero nunca eliminar instrumentos para luchar contra el yihadismo, como el artículo 578 del Código Penal, cuya supresión se solicitaba equivocadamente. El error en la interpretación de las normas que citaba la propuesta, así como las fechas de su entrada en vigor, dieron una imagen poco solvente del líder de Podemos y de su trabajo parlamentario. Por todos estos motivos, Iglesias puso de manifiesto su gran enfado durante la reunión de su ejecutiva.

La proposición no de ley pedía evitar que el “humor negro” pudiera convertirse en delito, pero en el último punto del documento instaba al Gobierno a presentar una reforma del Código Penal “en el sentido de suprimir el art. 578 del Código Penal”, que tipifica los delitos de enaltecimiento del terrorismo. En su presentación, Iglesias criticó duramente a la Justicia española, tachando de “vergüenza y tomadura de pelo” el hecho de que “al tiempo que la corrupción se ha convertido en una forma de gobierno, alguien pueda ir a la cárcel o pueda ser inhabilitado por hacer un tuit”.

La propuesta copiaba párrafos de un artículo y pedía por error la supresión de un artículo del Código Civil

Iglesias no conocía el contenido concreto de la propuesta y confió en que su equipo parlamentario hubiera trabajado en su elaboración. La sorpresa llegó poco después, cuando el líder de Podemos reparó en que no se había cumplido este último paso. El texto registrado en la Cámara Baja presentaba párrafos copiados directamente de un artículo publicado en eldiario.es; un hecho que la portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, Irene Montero, calificó como un “incidente desafortunado”, puesto que sería documentación utilizada que se habría “colado” en la última fase de elaboración. Aun así, la diputada de Podemos justificó el error y aseguró que se trataba de una redacción “colaborativa” y que la autora del artículo era colaboradora también de IU, presente en su grupo.

No es el único imprevisto en la propuesta, ya que suprimir el enaltecimiento del terrorismo abría un vacío legal que dejaría a las fuerzas policiales y jurídicas sin un arma clave para luchar contra el terrorismo yihadista. Aun así, Montero, el martes en rueda de prensa, aseguró que el objetivo del texto era “perseguir el terrorismo con rotundidad pero no vulnerar la libertad de expresión”.

La iniciativa presentada señala que “el Gobierno emprendió en 2015 una reforma del Código Penal que supuso un terrible retroceso para los derechos fundamentales, en particular para la libertad de expresión”. Un error de bulto, puesto que la reforma que introdujo el artículo 578 del Código Penal -delito del enaltecimiento del terrorismo- se llevó a cabo quince años antes, en 2000 (Ley Orgánica 7/2000, de 22 de diciembre, de modificación del Código Penal). La reforma de 2015 añadía el agravante del enaltecimiento en casos de que fuera distribuido a través de internet o medios de comunicación para evitar la captación yihadista a través de la difusión de material de este tipo.

La iniciativa también señalaba que antes de que existiera este delito “nuestro ordenamiento jurídico ya contaba con instrumentos suficientes para perseguir la injuria, la amenaza o la calumnia, no siendo necesario establecer tipos delictivos adicionales”, pasando por alto que los actos de terrorismo conllevan un agravante respecto a los delitos comunes.

Montero recitificó horas después para pedir una revisión de la “ambigüedad” de la norma

La portavoz de Unidos Podemos insistió en esta idea el martes, en declaraciones a los periodistas, y apuntó que “el acto de enaltecimiento de terrorismo se puede perseguir sin que esté tipificado en el Código Penal”, sin precisar con qué artículo exactamente podrían perseguirse estos hechos. Aseguró también en rueda de prensa que el objetivo revisar la “ambigüedad” de la norma, aunque para ello no haría falta la supresión del artículo, sino la modificación. Rectificaba así su propia propuesta tras el enfado del líder del partido.

La reunión del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos se produjo después de que su secretario general presentara la iniciativa en el Congreso. Fue en esa reunión en la que Iglesias mostró un monumental enfado, después comprobar la repercusión mediática de su propuesta por los fallos cometidos en su elaboración.

Podemos tiene encargada la supervisión de las propuestas a los miembros de la comisión parlamentaria pertinente. En caso de que un portavoz la presente públicamente, es el equipo de éste quien lo revisa previamente y condensa las ideas clave para transmitírselas a la figura pública. Desde la dirección de Podemos aseguran que en el caso del lunes todo indica a que “se ha saltado algún filtro” porque nadie comprobó la vigencia del artículo del Código Penal que citaba. La diputada responsable de esa iniciativa es la riojana Sara Carreño.

Después de este error, que se produce una vez que Íñigo Errejón ya ha abandonado la dirección del grupo parlamentario, el grupo de Podemos aumentó su beligerancia en la Cámara durante el pleno de esta semana. Iglesias y Montero interrogaron a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, con especial crudeza, generando un debate sobre la negativa de Podemos a respetar el decoro parlamentario que ya había comenzado la semana anterior.

Lejos de amainar, ambos profundizaron en el conflicto, con la mediación, incluso, del padre de Pablo Iglesias, que escribió un artículo defendiendo a su hijo en el diario Público. “Yo no eduqué a mi hijo para ser un mequetrefe con buenas maneras”, asegura el progenitor del líder de Podemos, en una estrategia que algunos consideran tendente a ocultar los errores parlamentarios como el de la petición de supresión del delito de enaltecimiento del terrorismo.