El «no» a la independencia sigue subiendo, aunque tímidamente, en las preferencias de los electores catalanes. Según el primer barómetro del CEO para 2017, publicado este jueves, el «no» se impondría al «sí» por cuatro puntos en un hipotético referéndum, frente el punto de ventaja con el que el rechazo a la ruptura se impuso en la última muestra, considerada por los técnicos como un empate técnico. El 48,5% de los catalanes votaría hoy en contra de la independencia, mientras que el 44,3% votaría a favor de la secesión. El movimiento independentista no se ha beneficiado, por tanto, de las fuertes movilizaciones organizadas con motivo del juico del 9-N y las sentencias condenatorias posteriores.

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El último sondeo de 2016 mostró por primera vez un descenso entre quienes apoyan la ruptura con España. Este grupo, que había crecido de forma constante desde 2012, hasta convertirse en el mayoritario durante el año pasado, según los sondeos del CEO, quedó un punto por debajo de los detractores del independentismo. Además, Junts pel Sí y la CUP veían peligrar la mayoría absoluta en el Parlament. Las dos fuerzas independentistas, que ahora suman 72 escaños, sólo alcanzarían la mayoría absoluta de 68 diputados en el mejor de los casos.

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Las dos formaciones independentistas que ostentan la mayoría en el Parlament no han dejado de perder terreno en las últimas encuestas. En noviembre, JxS tenía una intención de voto de entre 60-62 escaños, que ahora caen a 58-60 mientras la CUP se mantiene en los 8 diputados, dos menos de los actuales. Datos que deben tomarse con extrema cautela, dada la volatilidad del actual sistema político catalán. ERC ya ha dejado claro que no repetirá coalición electoral con los herederos de Convergencia, por lo que los resultados atribuidos a JxS son engañosos, y lo mismo sucede con CSQP, dada la actual batalla entre comunes y Podem por la creación de un nuevo partido en Cataluña.

En intención directa de voto, el partido que más crece es la confluencia de Comunes y Podemos, CSQP, que pasa del 9,6% al 14,3%, mientras el PP crece también un punto y medio, igual que la CUP. Sin embargo, este crecimiento en la intención directa de voto se hace a costa del voto a formaciones minoritarias y debe corregirse con el recuerdo de voto, lo que explica la caída en la asignación de escaños independentistas.

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Se trata de la mayor encuesta periódica sobre intención de voto y valoración política que se hace en Cataluña, con 1.500 entrevistas realizadas entre el 6 y el 21 de marzo. Es decir, un trabajo de campo que coincide con las sentencias condenatorias a Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau por el caso 9-N, así como las declaraciones de Félix Millet y Jordi Montull ante el TSJC sobre la financiación irregular de Convergencia Democrática. El barómetro mostrará por tanto la incidencia de estos casos en la opinión pública catalana.

La política, principal problema

Sus resultados muestran como ha tenido más incidencia el juicio del Caso Palau y las escandalosas declaraciones de sus principales imputados que la sentencia del 9N, pese a la movilización generada a raíz de esas sentencias por los movimientos independentistas. Así, cae la confianza en los políticos catalanes, que en noviembre suspendían por poco y ahora bajan a una media de 3,7. Además, los catalanes vuelven a considerar como primer problema la «insatisfacción con la política», epígrafe que incluye corrupción y decepción por la gestión del Govern, que suspende con un 4,20. El paro y los problemas económicos pasan al segundo lugar, aunque por escaso margen.

De hecho, una amplia mayoría sigue considerando la situación económica mala o muy mala en Cataluña (53%) y en el conjunto de España (70%), aunque esos porcentajes han bajado considerablemente respecto al primer trimestre de 2013, cuando esa percepción copaba el 90% de los encuestados. En cuanto a la percepción de la situación política, es peor para el conjunto de España -es mala o muy mala para el 82%- que en Cataluña -mala para el 66,7%-, pero la percepción negativa crece en el ámbito autonómico mientras en el conjunto estatal mejora superado el año de interinidad en el Gobierno.

El sondeo muestra otro giro significativo en las elecciones que los consultados consideran más importantes. Tradicionalmente los catalanes habían participado más en las elecciones generales que en las autonómicas, siendo esta la clave de las victorias del PSOE en los comicios nacionales mientras CiU se imponía en los catalanes. Esa tendencia se revertió en las elecciones autonómicas del 27S de 2015 en las que participó un 77,4% del censo debido a la amenaza que suponía su carácter plebiscitario, y esa tendencia se mantuvo hasta el último sondeo del CEO, en el que el 28,5% consideraba las elecciones al Parlament como las más importantes, frente a un 26,8% que destacaba las elecciones al Congreso. El ranking vuelva a cambiar en la encuesta presentada hoy, aunque por la mínima. El 32,5% afirma que las elecciones al Congreso son las más importantes para él, frente al 31,7 que destaca los comicios autonómicos. Los dos grupos crecen a costa de quienes creían que unas y otras cuentan por igual.