Daniel de Alfonso, anterior director de la Oficina Antifraude de Cataluña, ha defendido este miercóles en el Congreso que fue él «único realmente perjudicado» por la difusión de las grabaciones de las reuniones que mantuvo con Jorge Fernández Díaz al haber sido destituido de su cargo y haber tenido que dejar Cataluña tras 25 años de residencia. «Yo no he grabado esas conversaciones, no las he custodiado ni las he difundido», se ha defendido.

En su comparecencia ante la comisión de investigación que indaga en el presunto uso partidista de medios de Interior para desacreditar a políticos de otras formaciones durante la etapa de Fernández Díaz, que ha prolongado durante dos horas, De Alfonso ha asegurado estar «convencido» de que las grabaciones se hicieron «desde dentro» del Ministerio. «Quiero pensar que el ministro no» ha sido quien las grabó, ha mantenido a preguntas del diputado del Grupo Mixto Sergi Miquel.

No obstante, el hoy titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria 1 de Cantabria ha indicado que «lo hubiera disculpado» en caso de que el responsable de la grabación hubiera sido el entonces titular de Interior. «Lo que no concibo es que alguien de mala fe lo haya podido distribuir», ha añadido, después de asegurar que no ha escuchado todas las cintas «por higiene y salud mental».

El ex jefe Antifraude de Cataluña disculpa a Fernández Díaz y dice que fue «el único realmente perjudicado»

En este sentido, el ex jefe Antifraude de Cataluña ha expresado sus dudas acerca  de la posibilidad de las cintas se hubieran difundido «desde dentro» del Ministerio del Interior y, sin dar nombres, ha responsabilizado de la comisión de un delito de revelación de secretos a la persona encargada de la custodia de las cintas.

En octubre de 2014, cuando tuvieron lugar los dos polémicos encuentros entre Fernández Díaz y De Alfonso, al frente de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional se encontraba el comisario principal Marcelino Martín-Blas. Éste ha sido uno de los nombres de mandos policiales que han salido a relucir durante los interrogatorios de los comisionados. «No lo he visto en mi vida pero lo tengo en mi cabeza constantemente», respondió después de que el diputado Mikel Legarda (PNV) le preguntara si había tenido algún contacto con Martín-Blas.

De Alfonso ha jurado «por la salud de sus hijos» que no fue él quien colocó el dispositivo de grabación y ha asegurado que «llegó a pensar» que se lo habían colocado a él. Con todo, no tiene dudas de que las grabaciones están «manipuladas» y de que han sido «tratadas por muchas personas». «Han pasado por demasiadas manos, por las de quien las grabó, las custodió, las difundió y las publicó», ha agregado.

«Yo no he grabado esas conversaciones, no las he custodiado ni las he difundido», asegura De Alfonso

En su comparecencia, ha dejado claro que fue el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, jefe de gabinete del ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Eugenio Pino, quien le hizo ver la conveniencia de que se desplazara a Madrid para intercambiar información con el ministro y que él podía propiciar el encuentro. Fue Fuentes Gago, recompensado posteriormente como agregado de Interior en la Embajada de España en La Haya, quien le recogió en el Hotel Hesperia Madrid -localizado en las inmediaciones de Interior- y quien le acercó hasta las dependencias del Ministerio.

El magistrado ha reconocido que el tono «coloquial» utilizado durante sus reuniones con Fernández Díaz fue «absolutamente inadecuado» y ha defendido que, si se expresó en estos términos, fue para «generar empatía» y «ganarse la confianza» de su interlocutor a fin de que le proporcionara información que le ayudara a aclarar casos de corrupción en el sector público catalán. «La Oficina quería tener éxito en las investigaciones», ha afirmado De Alfonso, que ha reconocido que la Policía le ayudó a investigar «movimientos de dinero» en paraísos fiscales y que ninguno de los asuntos que se abordaron en esos encuentros «salieron adelante».

Tras negar haber participado en una supuesta ‘Operación Cataluña’, el ex alto cargo ha reconocido que aportó informes «con todo tipo de detalle» al juzgado de El Vendrell y a la Fiscalía Anticorrupción sobre el caso del 3% -aún en fase de instrucción- y que cuando ocupaba su anterior responsabilidad tuvo conocimiento del caso Palau, que se juzga actualmente.

Reconoce que el tono fue de las conversaciones fue «inadecuado» y que lo hizo para ganarse al ministro

Después de que alguno de los diputados le recordara su amenaza de «tirar de la manta», como declaró en el Parlament tras trascender el contenido de las grabaciones, De Alfonso ha dicho que nunca revelará el contenido de las conversaciones que mantuvo con más de  66 personas -entre políticos y altos cargos- con los que llegó a reunirse durante su etapa como director de Antifraude de Cataluña y ha insistido en que resultaba «incómodo» porque era la persona que «más hacía por erradicar la corrupción».

Del ‘caso 3%’ a Victoria Álvarez

A preguntas de los comisionados, el magistrado ha reconocido que se vio «en varias ocasiones» con Victoria Álvarez -la antigua pareja de Jordi Pujol Ferrusola y quien destapó el caso Pujol– con ocasión de las pesquisas del 3% y de un asunto que afectaba al hijo del ex president de la Generalitat. De Alfonso también ha admitido encuentros con la ex presidenta del PP catalán Alicia Sánchez-Camacho y con otro ministro del que no ha facilitado su identidad, al tiempo que ha admitido que le enseñaron en un teléfono móvil el pantallazo de la supuesta cuenta que el ex alcalde de Barcelona Xavier Trias tenía en Suiza. Según ha relatado, decidió no investigarlo porque consideraba insuficiente esta prueba.

El momento más tenso del debate se vivió en el interrogatorio al que lo sometió Gabriel Rufián, diputado de ERC. Después de preguntarle si era un «conspirador» y de preguntarle quién era el «señor X de la Operación Cataluña», Rufián ha llamado a De Alfonso «mamporrero» del ministro y «lacayo». «Hasta pronto, gánster. Nos vemos en el infierno», le ha espetado para cerrar su intervención.