Veinticuatro horas después de lanzar el ‘Tramabús’ que recorrerá la geografía del país, Podemos ha evitado revelar el coste de la campaña, que incluiría el diseño publicitario, la impresión del vinilo y el alquiler del autobús y chófer. Tanto el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, como su portavoz parlamentaria, Irene Montero, esquivaron este lunes las preguntas de los periodistas relativas a la cuantía económica.

«No dispongo de esa información, en cuanto lo sepa os lo digo», alegó Montero a los periodistas durante el recorrido en el autobús, donde especificó que no había un «presupuesto específico» para tal fin. Iglesias, en declaraciones a La Sexta, también aseguró desconocer el importe pero sí aclaró que se pagó con «dinero de Podemos», aunque sin especificar la cifra. Desde sus inicios, Podemos presumió de ser el partido más transparente de la democracia y de publicar «hasta el último euro» de todos los gastos del partido. En este caso, no parece ser así y desde la formación apuntan a que el coste se dará a conocer más adelante en la web de Transparencia de la formación, un portal del que hacen gala y cuya última fecha de actualización es el 30 de septiembre del año pasado, casi siete meses atrás.

Otro de los datos que Podemos se compromete habitualmente a ofrecer es el nombre de sus proveedores y de las empresas a las que contratan servicios, una máxima que tampoco se ha cumplido en este caso. Fuentes oficiales de Podemos, en conversación con este periódico, se han negado a facilitar el nombre de la empresa contratada, asegurando que se trataba de una petición expresa de la misma, que preferiría no participar de la repercusión mediática de la campaña.

Una empresa de autocares se negó a alquilar el ‘Tramabús’

La negativa de Podemos a desvelar el nombre de la empresa de autocares radica en un precedente, y es que la campaña lanzada este lunes estaba prevista para que se presentara dos semanas antes de Semana Santa. La formación, que ya tenía el diseño y la idea del proyecto, contrató a una compañía de alquiler de autobuses publicitarios y llevó a cabo todo el proceso de impresión de vinilos y proyección en el vehículo. En el último momento y tras comprobar el contenido propagandístico, esta compañía se negó a prestar sus servicios de alquiler.

En un primer momento, Podemos entendió que esta negativa se debía al riesgo de que el autobús sufriera algún daño o fuera atacado -tras el precedente del polémico autobús de la asociación HazteOír– y se comprometió a asegurar a todo riesgo el autocar para cubrir los daños que pudiera sufrir. Sin embargo, y siempre según la versión de la formación, la empresa alegó «motivos políticos» para evitar dar cobertura a una campaña de Podemos. Un hecho que el partido de Pablo Iglesias relaciona con una posible vinculación del dueño de esta compañía con dirigentes del PP. En este caso, el partido morado tampoco aclara si el importe invertido en el primer intento fue reembolsado. Una vez frustrada la primera tentativa, Podemos buscó la actual compañía, que habría preferido mantenerse fuera de foco para evitar represalias por parte de otros clientes, exponen desde el partido.