El “justo medio” aristotélico guía a Emmanuel Macron en su camino hacia el Elíseo. Filósofo de vocación, el ex ministro de Economía del presidente socialista François Hollande quiere encarnar “lo mejor de la izquierda, lo mejor de la derecha… y lo mejor del centro”, a través de su movimiento En Marche! Europa redescubre así el centro para frenar a los extremistas.

Abandera Macron el estandarte de una revolución liberal a la que se quieren unir Albert Rivera en España, Matteo Renzi en Italia, o los liberaldemócratas británicos de Tim Farron, frente al proteccionismo y la eurofobia. Al otro lado del Atlántico están el primer ministro liberal, Justin Trudeau, e incluso el ex presidente Barack Obama. En la ficción el referente sería Birgitte Nyborg, la líder de los Moderados en la serie danesa de televisión, Borgen, una firme defensora del consenso en el ejercicio del poder.

La crisis de los partidos tradicionales en Europa ha quedado en evidencia en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Los candidatos de Los Republicanos (François Fillon) y de los socialistas (Benoît Hamon) han sido desbancados en la primera vuelta por primera vez en la V República. En el caso de los socialistas es un auténtico hundimiento, ya que Hamon apenas cosechó el 6% de los votos, mientras que su rival por la izquierda, Jean-Luc Mélenchon, superó el 19%. Es una tendencia europea, que ya vimos en Holanda donde en las legislativas los socialdemócratas perdieron terreno en favor del ascenso del Partido Verde de Jesse Klaver.

En Europa hay un votante de izquierda y liberal. Son los socialdemócratas que no temen a la globalización»

“En Europa hay un votante de izquierda y liberal. Son los socialdemócratas que no temen a la globalización frente a los que la rechazan radicalmente (Francia Insumisa). La globalización supone un cisma para la izquierda”, explica Javier Redondo, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. “Son social-liberales o liberal progresistas y ocupan el centro del espectro político. Defienden una socialdemocracia eficiente. Creen que hay que adecuar el Estado a los recursos y mantener lo esencial del Estado del bienestar. Abogan por que la mejor política social es crear empleo”, añade Redondo.

En estas coordenadas se mueve Emmanuel Macron, que dejó de legado como ministro de Economía una ley de liberalización, que amplía el número de domingos que pueden abrir los comercios de cinco a 12, o desregulariza profesiones como la notaría. Quiere reducir el tamaño de la Administración y suprimir hasta 120.000 puestos de funcionarios, pero a la vez pretende ampliar la cobertura del subsidio de desempleo.

También aboga por una reducción del impuestos de sociedades, y avala un nuevo modelo de crecimiento con una inversión de 50.000 millones de euros en cinco años. Es una política de centro, liberal en lo social, a diferencia de los conservadores, y liberal en lo económico, lo que les distancia de los socialistas.

“El centro liberal y progresista que representa Macron es algo más que una tabla de salvación para la socialdemocracia. Es un nuevo barco en el que podrían coexistir socialdemócratas moderados y liberales. El problema es que para ello deberán abandonar sus antiguas embarcaciones y esto va a resultar muy complicado, tanto por razones de tipo emocional como por razones organizativas”, señala Alberto Veira, profesor de Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid y afiliado a Ciudadanos.

El centro liberal y progresista de Macron es un barco en el que podrían coexistir socialdemócratas moderados junto a los liberales»

“El liberalismo reformista de centro implica el rechazo de ideologías basadas en la lucha de clases y un cambio de actitud hacia la actividad empresarial. El Estado favorece la igualdad de oportunidades, lo que defiende el liberalismo, pero sin intervenir en otros ámbitos de la economía”, agrega Veira.

En el Partido Socialista Francés hay quienes efectivamente no ven con buenos ojos este giro centrista. Es el caso de Gabrielle Siry, candidata a las legislativas por los franceses en el extranjero, quien cree que “si la socialdemocracia se escora al centro con programas económicos liberales, pierde su identidad, y si quiere gobernar lo que ha de hacer es unir a toda la izquierda con un programa de transformación social y ecológica”.

Sobre las posibilidades del centro se muestra escéptico Álvaro Imbernón, analista de la consultora de riesgo político en Quantio, quien señala que “el electorado europeo se muestra ahora más volátil y fragmentado. La descomposición de los partidos tradicionales es un escenario que abre oportunidades al centro, aunque por el momento es un voto condicionado a estas circunstancias concretas”.

Para Pablo Simón, fundador de Politikon, “el caso Macron es muy particular porque su liderazgo está avalado por parte del establishment socialista, que dio la espalda al candidato oficial, y también porque la elección presidencial en Francia es muy personalista”.

Sin embargo, Simón sí reconoce similitudes entre Macron y Matteo Renzi, quien este domingo compite en primarias por retomar el liderazgo del Partido Democrático italiano. “Los dos surgen de las ruinas de un partido de izquierdas, en un caso amenazado por su izquierda (Mélenchon) y en otro por una fuerza transversal (Movimiento 5 Estrellas)”.

El ex primer ministro italiano Matteo Renzi compite el domingo con el ministro de Justicia, Andrea Orlando, y con el gobernador de Apulia, Michele Emiliano, en las primarias, y se espera que sea el vencedor, aunque la participación será escasa. Renzi ha reconocido seguir la estela de Emmanuel Macron y en su renacimiento ha copiado a En Marche! el nombre de la campaña en las primarias: In cammino. Quiere atraer a votantes del centro derecha y del centro izquierda, y poco a poco recupera el tono europeísta, aunque insiste en que son necesarias reformas en la UE.

Lo interesante de Macron y Renzi es que este giro a exponentes centristas se plantea como una solución a la crisis de la socialdemocracia»

“Renzi es un socialista heterodoxo que se presenta de nuevo tras hacer una limpia en su partido. Puede ser un referente: renovar la izquierda con un discurso liberal y centrista. Reivindica la justicia social pero a través del mercado. Su referente es la Tercera Vía de Tony Blair”, señala Jorge del Palacio, profesor de Ciencas Políticas en UPCO-ICADE  y en UC3M, y experto en Italia. “Lo interesante en Macron y Renzi es que este giro a exponentes centristas se plantea como una solución a la crisis de la socialdemocracia”, añade.

Históricamente los liberales, herederos de los whigs, que pretendían reducir el poder de la corona frente al Parlamento, fueron fuertes en el Reino Unido a principios de siglo XX. En 1906 el Partido Liberal logró 400 diputados.

El refundado Partido Liberal Demócrata, con Nick Clegg a la cabeza, formó parte del gobierno con David Cameron (2010-2015). En la actualidad los liberaldemócratas, liderados por Tim Farron, son los principales defensores de la permanencia del Reino Unido en la UE, si bien sus expectativas electorales son de momento de un 10%.

En América, Trudeau ha renovado el Partido Liberal y ahora representa ese aperturismo que planta cara al proteccionismo que representa Donald Trump. El ex presidente Barack Obama es de alguna manera un referente «centrista». Según Jorge del Palacio, «no es casualidad que Macron escenificara la llamada telefónica de Obama justo antes de la votación de la primera vuelta».

En el caso español el precedente histórico sería el Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez. En la actualidad, pese a la crisis del PSOE, el espacio del centro político ha quedado en manos de uno de los llamados nuevos partidos, Ciudadanos, liderado por Albert Rivera. Se reivindican liberal progresistas, como reconocen en sus estatutos, y no social liberales, pero los postulados son similares a los del movimiento En Marche! de Macron.

Macron y Rivera son europeístas y defensores del libre mercado, ambos pueden pactar con la izquierda o la derecha moderada»

Rivera saludó con satisfacción la victoria de Macron en primera ronda. “Es un partido centrista como nosotros, con un visión progresista en el marco social y más o menos liberal en el económico. Y sobre todo, con una apuesta por la innovación y la regeneración”, dijo el líder de Ciudadanos al conocerse el triunfo en primera vuelta de Macron.

“Ambos son convencidos europeístas y defensores del libre mercado frente a la economía planificada o el mayor aislacionismo. Ambos pueden, llegado el caso, pactar con la izquierda o con la derecha moderada”, explica Alberto Veira.

Son defensores de una sociedad abierta, que se apuntala en una Europa fuerte, frente a la sociedad cerrada que encarna el populismo de la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen. De momento, parafraseando a Jefferson, como hacía la líder de los Moderados en Borgen, encarnan más “los sueños de futuro”, que pueden quedarse en quimera o hacerse realidad, frente a los defensores de una patria en la que los extremos se tocan.