Pedro Sánchez ha vuelto a Ferraz, pero el Gobierno obvia este cambio sustancial en la escena política nacional. El flamante secretario general electo ha tomado posesión de su despacho este miércoles, tras una breve reunión con los trabajadores de la sede socialista, a los que ha puesto al día de sus prioridades en la agenda del partido. Le han acompañado los dos máximos responsables de su candidatura, José Luis Ábalos, portavoz provisional en el Congreso, y Adriana Lastra.

Luego ha mantenido un encuentro informal con periodistas en el que ha explicado que entre los centenares de mensajes que ha recibido estos días de felicitación ninguno ha llegado del Gobierno ni del PP. La cortesía institucional no se ha impuesto en este caso. “No he querido molestarle”, explicó este lunes el propio Rajoy.

Mariano Rajoy ha sido uno de los escasísimos líderes nacionales que no ha saludado, ni en público ni en privado, la victoria de Sánchez. El presidente del Gobierno obvia así al líder del principal partido de la oposición, el PSOE, con el que había alcanzado importantes acuerdos durante la etapa de la Gestora. En los ocho meses de ausencia del secretario general, la abstención socialista permitió formar gobierno al PP y el acuerdo sobre el techo de gasto con los populares,  que propició la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

En el Gobierno saben que esa etapa de colaboración ha terminado, por lo que no celebran en absoluto el regreso de Pedro Sánchez. “Hacen muy bien en temernos”, ha asegurado en una entrevista con El Independiente uno de sus colaboradores más cercanos, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

La legislatura será larga porque está pendiente de la agenda judicial del PP”, asegura

De momento, a Sánchez no le preocupa esa actitud del presidente del Gobierno, aunque es consciente de que tendrán que volver a verse las caras en una legislatura que vaticina larga, “porque Rajoy está pendiente de la agenda judicial del PP, no del interés de los ciudadanos”.

Sin escaño ni previsión de convertirse en senador autonómico, Sánchez no confrontará semanalmente con Rajoy, sino que hará la oposición desde fuera del Congreso, a través del fortalecimiento del PSOE con una “alianza social de progreso”, tal y como establece el documento político de su candidatura.

En este sentido, Sánchez está centrado en los procesos congresuales de su partido, que se sucederán a partir del 17 de junio, fecha del federal. La “oposición dura” a Rajoy, incluida la posibilidad de presentar una moción de censura constructiva, llegará con el nuevo curso político, a partir de septiembre.

Sánchez ha explicado que ya tiene en mente el diseño de una nueva estructura de Ejecutiva federal, en la que reforzará áreas y, sobre todo, la coordinación entre secretarías. Contempla “cambios sustanciales” y promete la integración de las candidaturas de Susana Díaz y Patxi López. Su modelo es “innovador”, basado en nuevos prototipos europeos, y no ha decidido aún si contará con un vicesecretario general.

La Ejecutiva será “innovadora”, paritaria, intergeneracional y sin barones

El nuevo líder del PSOE quiere una Ejecutiva paritaria e intergeneracional que refleje la pluralidad de la organización y el proyecto político que han elegido las bases. En esa nueva dirección federal estarán integradas todas las sensibilidades del partido pero no como hasta ahora, en función de criterios territoriales, sino por la representatividad de sus miembros. Es decir, Sánchez quiere que los componentes de su Ejecutiva sean referentes en los ámbitos sectoriales que van a representar.

Para que sea votada por la mayoría de los delegados al congreso federal, Sánchez promete “conciliar el cambio y la unidad”. Y por este motivo invita a los barones territoriales a seguir el ejemplo de Guillermo Fernández Vara e integrar a los sanchistas en sus listas al congreso en el mismo porcentaje obtenido por su candidatura en cada agrupación.

El nuevo secretario general se compromete a apoyar a los gobiernos autonómicos socialistas y a sus presidentes, a los que invita a colaborar con su nueva dirección a través de esas candidaturas de unidad en las listas al congreso federal. “Sería deseable que esa integración se produjera en todos los territorios”, reclama.