Susana Díaz vuelve a Andalucía con el objetivo de salvar su Gobierno de los efectos de su derrota en las primarias del PSOE. Lejos de reinventarse, la presidenta de la Junta recurre a las recetas tradicionales del PSOE-A para mantener un régimen que lleva 40 años en pie en la comunidad. El mayor temor ahora de la baronesa es pasar a la historia como la dirigente que perdió ese patrimonio que le fue legado por sus mayores. Por ese motivo, Díaz recupera las tesis que mejor han funcionado al socialismo andaluz para mantenerse: el miedo a la derecha y el discurso del agravio, todo concentrado en la confrontación con el Gobierno de la derecha de Madrid, y las políticas sociales de subsidios y subvenciones.

De hecho, la primera parte de su discurso parecía más el de un portavoz de la oposición que el de un jefe del Ejecutivo. Ha denunciado que «los Presupuestos Generales del Estado salgan a subasta» y que los nueve millones de andaluces «sean tratados como ciudadanos de segunda», antes de anunciar que «levantará la bandera de la cohesión territorial». Frente a esos agravios, ha anunciado un crédito con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) de 267 millones de euros para reactivar infraestructuras paralizadas como la autovía de Almanzora o los tranvías de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) o la Bahía de Cádiz.

Díaz anuncia una Mesa de Calidad en el Empleo en la comunidad con más paro

En su primera intervención, con un discurso desangelado que apenas ha contado con los aplausos de su bancada, la presidenta ha recuperado promesas de su investidura como la renta mínima de inserción social; la recuperación de las plantillas de funcionarios públicos o la recuperación de la concertación social, esta vez con la constitución de una Mesa por la Calidad y Dignidad en el Empleo. En esta ocasión, y de forma inaudita, ningún agente social la escuchaba en la tribuna de invitados, que permanecía vacía.

«Usted ha perdido os años de legislatura en una comunidad con un desempleo estructural del 29%. Parece más una comercial del Corte Inglés que una presidenta», le ha reprochado el líder de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, en referencia a sus promesas sobre el empleo. «Los andaluces y andaluzas tienen derecho al empleo, a un salario digno, a una jornada laboral de ocho horas y a organizarse para defender sus intereses; convertir eso en oportunidades muestra su perfil derechista y su insolvencia de gestión. Ha perdido el norte», ha explicado. «Un Gobierno tiene que decidir si defiende el empleo como un derecho o lo sustituye por el tocomocho del emprendimiento como la panacea, cuando estamos hablando de una estafa», ha puntualizado.

Convertir el derecho al empleo en oportunidades muestra su perfil derechista», reprocha IU

Maíllo fue socio de gobierno del PSOE durante dos años, hasta que la presidenta rompió el pacto de gobierno con IU para adelantar las elecciones y evitar así el avance de Podemos en Andalucía. Desde entonces, IU-CA está enfrente del PSOE y muy cercana al partido de Teresa Rodríguez, aislando a Susana Díaz por la izquierda y obligándola a apoyarse en Ciudadanos, «la hipoteca naranja» según la dirigente de Podemos.

El fichaje de Diego Valderas, ex coordinador regional de IU y ex vicepresidente de Susana Díaz, como comisionado para la Memoria Histórica, ha volado cualquier puente de entendimiento con Díaz y ha provoado que la izquierda andaluza se revuelva contra la presidenta. Al duro discurso de Maíllo en la tribuna ha seguido el de Teresa Rodríguez, que ha insistido en el «aislamiento» y la «bunkerización» del Gobierno andaluz, «los restos del naufragio».

 «Usted no ha vuelto a Andalucía, la han devuelto»

«Usted no ha vuelto a Andalucía, la han devuelto a Andalucía», ha asegurado la secretaria general de Podemos, que ha situado en «el miedo» el fracaso de Susana Díaz en las primarias. «El miedo es el principal aliado de la derecha. Anula la creatividad y la alegría: es el peor de los consejeros», ha advertido, antes de animar al PSOE a respaldar la moción de censura de Podemos a Mariano Rajoy si tan reprobables les parece los PGE. «Ustedes nunca entendieron el 15-M», ha explicado como causa del retroceso del PSOE.

Rodríguez ha reprochado a Díaz que vuelva a anunciar becas en Andalucía cuando en su programa para las primarias ofreció préstamos a los jóvenes universitarios. «Se pueden permitir estar diez años estudiando la carrera de Derecho con el sueldo del partido, por eso ustedes no entienden nada. Son como Maria Antonieta dentro de Versalles ante las revueltas por falta de pan: ‘que coman pasteles'», ha afirmado.

Díaz les ha respondido con acusaciones. A Maíllo lo ha acusado de machista y a Rodríguez le ha atacado de forma personal: sacando a relucir la medalla a la Virgen del Rosario que le ha otorgado el alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’, pareja de la dirigente de Podemos. «¿Los de Andalucía que somos, catetillos de izquierdas?», ha añadido sobre el apoyo de Pablo Iglesias a la concesión de la medalla, que ha alegado los prejuicios de los «urbanitas de izquierdas» para explicar las críticas a la medida.

«Está en Andalucía porque ha perdido»

También el líder de la oposición andaluza, Juanma Moreno, ha reprochado a la presidenta que la comunidad sea su destino «a palos». «Usted está en Andalucía porque ha perdido. Con usted, Andalucía pierde, porque no se pone al servicio de los andaluces, sino que usa a Andalucía como herramienta para sus intereses: primero como plataforma de lanzamiento y ahora como tabla de salvación», ha reprochado.

En este sentido, ha recordado que Andalucía ha perdido 907 millones de euros destinados a políticas de empleo de fondos europeos y estatales por la «incapacidad» de la presidenta. «Por su incapacidad», ha repetido tres veces.

Susana Díaz le ha acusado de «parecer un tertuliano», antes de asegurar que Andalucía crece y genera riqueza a mayor ritmo que el resto de España y de instarle a reclamar a Rajoy más inversiones para la comunidad.

C´s advierte: «El acuerdo no es un cheque en blanco»

En este momento de debilidad, el respaldo de Ciudadanos resulta vital para el Gobierno andaluz. Su líder, Juan Marín, lo sabe, por lo que ha advertido a Susana Díaz de que su apoyo «no es un cheque en blanco». En su turno de palabra, el presidente de C’s en Andalucía ya ha anunciado que su apoyo a los Presupuestos de 2018 estará condicionado a la bonificación del impuesto de sucesiones y donaciones. «Apúntelo porque va a ser una cuestión que tendrá que revisar», ha anunciado.

De esta manera, ha recordado que su formación ofrece estabilidad en Andalucía «a cambio de crear empleo, de bajar los impuestos, y de mejorar la gestión en sanidad, educación y políticas sociales». También ha reprochado a la presidenta que aún no hayan bordado compromisos de investidura como la reforma electoral, la eliminación de aforamientos y la limitación de mandatos. A su juicio, el discurso de la presidenta ha sido «bastante conformista», por lo que C’s va a ser «exigente».