Podemos es el protagonista de la moción de censura contra Mariano Rajoy. Si el PP quiere darle perfil bajo a la sesión del martes en el Congreso de los Diputados, el partido de Pablo Iglesias aprovechará la sesión para demostrar que son la «única alternativa» al Gobierno, intentando arrebatarle así el papel de oposición al PSOE.

Los líderes nacionales de Podemos acudieron el jueves al ensayo de moción de censura contra Cristina Cifuentes, y después de contemplar la victoria moral de los populares, que consiguieron neutralizar el debate a base de tensionar el discurso, se llevaron también varias lecciones que aplicar el próximo martes, esta vez en el Congreso de los Diputados.

Evitar caer en las redes del PP, que busca reforzar su tesis de la «espectacularización» a base de recursos públicos, conseguir transmitir un discurso emocionante, solvente, o potenciar la imagen de presidenciable de Iglesias para evitar su desgaste serán algunos de los retos de Podemos para superar la jornada con más éxito de lo que lo hicieron en la capital. El papel de Podemos en la moción de censura contra Mariano Rajoy va a conjugar la dureza que quieren emplear contra el PP y la solvencia de proyecto para no alimentar las acusaciones del PP de protagonizar un «circo». Irene Montero, la portavoz parlamentaria de Podemos, intervendrá en primer lugar sin límite de tiempo para censurar al Gobierno, en un discurso en que quiere sacar a relucir los casos de corrupción que han sacudido al PP.

Podemos huirá de la sobreactuación para no alimentar los reproches del PP

Montero protagonizará la intervención más dura desde la tribuna del Congreso, pero intentará evitar la sobreactuación para no caer en las redes tendidas por los populares, que aprovecharán los exabruptos para dar solvencia a sus acusaciones. Tras el debate de la moción madrileña donde el PP contribuyó a la espectacularización de la jornada, el partido de Iglesias tendrá que buscar el equilibrio entre la dureza de la censura sin llegar a entrar en descalificativos que den argumentos al PP. Podemos está convencido de que la bancada azul en el Congreso tratará de emular la estrategia que los suyos llevaron a cabo en el parlamento madrileño: «embarrar» y «desvirtuar» el debate para hurtarle el halo de solemnidad de una moción de censura.

Al igual que en la moción madrileña, ya que no cuentan con los números, buscarán otros objetivos. El primero será ensalzarse como partido líder de la oposición, el único capaz de enfrentarse al PP con la iniciativa más drástica planteada en la Constitución. El segundo será, al igual que ocurrió en el ensayo de moción del jueves en la Asamblea de Madrid, reivindicar la «dignidad» democrática; alzarse como los «representantes de miles de personas» y capitalizar el hartazgo de la izquierda.

El éxito de la escenificación dependerá en buena medida del papel que ejerza el PSOE en la sesión: un perfil duro contra Rajoy por parte de los socialistas podría amortiguar el efectismo que persigue Podemos. La falta de apoyos a la medida será el objeto arrojadizo de Podemos contra el PSOE, al que acusarán de mantener a Mariano Rajoy, dentro de la estrategia ofensiva contra los socialistas de Pedro Sánchez, mientras que a Ciudadanos insistirán en su relación con el PP para tratar de desactivarle como papel  de oposición.

Iglesias: carisma y medidas ‘estrella’

Mientras Montero defenderá la moción atacando al Gobierno, Pablo Iglesias presentará su programa electoral, también sin límite de tiempo. El líder de Podemos quiere dotar de solvencia a su proyecto para proyectar una imagen de presidenciable. Esto no tiene tanto que ver con las medidas concretas, sino con el discurso y el carisma. Ésta es otra de las lecciones que destiló la sesión del jueves, donde la candidata, Lorena Ruiz-Huerta, que protagonizó una alocución de una hora y media leyendo palabra por palabra 26 hojas de papel. Una escenificación exenta de emoción que impacientó al líder de Podemos, que después tuvo que salir a la defensa del discurso de la candidata. «Muy riguroso», fue el único calificativo que acertó a dedicarle.

Iglesias sacará su lado más carismático para su defensa de proyecto en la moción

En Podemos reconocen que el papel de Ruiz-Huerta el pasado jueves ha supuesto su «muerte política» como futura candidata después de la exposición y el desgaste de la sesión. Iglesias no puede correr ese riesgo. A diferencia de la intervención plana de la candidata en la Comunidad de Madrid, el líder del partido tiene el reto de construir un discurso que cuente con una fuerte dosis de emoción, la misma con la que Podemos consiguió en sus orígenes conquistar a miles de personas. El líder adoptará un carácter presidenciable con tintes de campaña electoral. La baza del carisma es esencial y sólo con ella podrán después construir el relato de la victoria moral para salvar el fracaso parlamentario de la medida.

Frente al programa, explicado punto por punto de Ruiz-Huerta en la cámara madrileña, Iglesias se centrará en algunas medidas estrella para evitar abrumar con propuestas, tal como ocurrió el pasado jueves. Entre las apuestas del secretario general de Podemos habrá una batería de medidas anticorrupción, como el cambio del sistema de designación del fiscal general del Estado. Una propuesta que presentaron la semana pasada para desvincular a la Fiscalía del Gobierno, además de una ley anti puertas giratorias, y una serie de propuestas económicas inspiradas en las medidas llevadas a cabo en Portugal.

Las medidas fiscales se inspirarán en el proyecto de Presupuestos alternativos presentado por el partido, que contempla una reforma fiscal progresiva para que paguen más impuestos las rentas más altas, que incluya reducir las deducciones a planes de pensiones privados, un incremento de tributación del ahorro o el incremento a partir de 60.000 euros de los tramos. Incluirá además un renta garantizada, una de las propuestas que Podemos ya incluía en su programa, y una subida del salario mínimo para llegue a los 1.000 euros a lo largo de la legislatura.