«La música suena bien, pero tiene que empezar el baile». Podemos afronta con optimismo el después de la moción de censura contra Mariano Rajoy, que utilizaron para escenificar una reconciliación con el PSOE y para engrasar las máquinas para un posible acuerdo. En una reunión del grupo parlamentario este jueves valoraron positivamente el debate, y discutieron la estrategia a seguir en el camino que a partir de ahora quieren recorrer junto al PSOE de Pedro Sánchez. En su hoja de ruta, Podemos pone sobre la mesa un posible acuerdo con los socialistas sobre el desafío independentista, para el que pide al PSOE adoptar la postura del PSC, que planteó un referéndum a la canadiense como solución al desafío secesionista.

Éste será previsiblemente uno de los grandes escollos en la relación de ambas formaciones. Podemos confía en que este verano se retomen los contactos con los socialistas, con quienes contemplan hablar «de programa y propuestas» con dos objetivos principales: un programa social común y un encaje al problema territorial. Si en el primer punto no esperan grandes dificultades, el segundo podría alejar el acuerdo. El partido de Iglesias apuesta por un referéndum pactado y no contempla otra opción que una «salida democrática» a la cuestión catalana. Desde la dirección ven con buenos ojos el giro del PSOE con la llegada de Sánchez, y creen que «la declaración de plurinacionalidad es un cambio sustantivo», aunque son conscientes de la dificultad de alcanzar puntos de encuentro y esperan a ver en qué se concreta.

El portavoz de En Comú Podem, Xavi Domènech, también destacó este giro durante el debate de la moción: «Hemos avanzado mucho. Hemos pasado de esa frase mínimamente federalista, a la aceptación de que se tiene que luchar por una realidad plurinacional. Creo que aquí hay un recorrido inmenso del cual nos alegramos muchísimo porque entendemos que eso forma parte de la solución y de los grandes acuerdos de país que hacen falta», destacó.

Iglesias pidió asumir «que el PSC tenía razón cuando planteó fórmulas desde la legalidad»

Los dirigentes morados evitan referirse a un acuerdo sobre Cataluña como una condición sine qua non, pero sí defienden que para ellos «la salida democrática es un referéndum». La línea oficial del partido ha defendido hasta ahora que esta votación se lleve a cabo con garantías y pactado con el Gobierno. Ésa sería su apuesta favorita, aunque se muestran abiertos a negociar los matices en el caso de que el PSOE tenga «otra propuesta democrática diferente». «Lo principal es respetar el principio democrático que para nosotros es un referéndum, y si ellos tienen otras propuestas las escucharemos», destacan. El camino se allanaría, señalan, si el PSOE tomara el camino del PSC, «que ha planteado una vía plebiscitaria».

Los socialistas catalanes defendieron en su programa de 2012 una consulta «acordada, legal y pactada», aunque después eliminaron la propuesta. En su último congreso de junio de 2016, el partido de Miquel Iceta apostó por un referéndum a la canadiense si fracasaba la reforma constitucional. Es decir,  fijar una ley que estableciera las condiciones en las que podría celebrarse la consulta de autodeterminación. La propuesta, que fue poco después retirada por el PSOE, coincide con el espíritu de consulta que ha defendido Podemos, aunque esta semana la corriente Anticapitalista se desmarcó para apoyar el referéndum «desobediente» de Carles Puigdemont. Pese a que el PSC eliminó después la referencia al referéndum pactado en la ponencia política, el partido de Iglesias ve esta posibilidad como una puerta a la esperanza, y creen que habrá condiciones para el encuentro si PSOE retoma esta «vía plebiscitaria» del PSC, que podría convertirse una piedra de toque entre Iglesias y Sánchez.

Podemos opta por la vía nacionalista frente a una alternativa con Albert Rivera

En su réplica a José Luis Ábalos, el portavoz socialista, Iglesias alabó el giro de Sánchez hacia la plurinacionalidad. «Respecto al asunto catalán, les pido que no den ustedes pasos atrás. Sánchez ha dicho cosas valientes durante sus campañas: ha dicho que Cataluña es una nación», señaló Iglesias. «Si asumimos que Cataluña es una nación, si asumimos que el PSC tenía razón cuando planteó fórmulas desde la legalidad existente, quizá podamos buscar una fórmula, aunque no estemos de acuerdo en todo, para dar una solución a Cataluña».

Los morados muestran ahora la «máxima disposición» a negociar, destacan fuentes de su dirección, pero sin cesiones. «Para rehabilitar esos diálogos que necesita España ustedes nos van a tener disponibles, eso sí, mirándonos todos con respeto y de igual a igual.», advirtió Iglesias a Ábalos desde la tribuna en el debate de la moción de censura. En este sentido, en Podemos también tienen su puesta para crear una alternativa y apuestan por la «vía nacionalista» frente a la opción de Albert Rivera. Aunque en la formación no quieren hablar de líneas rojas, reiteran su rechazo a Ciudadanos, con quien no estarían dispuestos a negociar. Este veto cruzado entre Rivera e Iglesias fue lo que finalmente impidió la investidura de Sánchez tras el 20D.