Felipe González se aparta del nuevo PSOE de Pedro Sánchez. El ex presidente del Gobierno ha decidido tomarse un tiempo alejado de su partido hasta conocer el nuevo rumbo del secretario general. Su intención es no hacer declaraciones, no escribir artículos ni opinar sobre las decisiones de la nueva dirección socialista y centrarse en su labor de mediación internacional como la que desarrolla estos días en los acuerdos de paz en Colombia.

González ha salido muy desgastado de la última contienda socialista. Convencido por personas de su confianza -como Alfredo Pérez Rubalcaba- y por su compromiso con el Grupo Prisa, el ex presidente dio el pistoletazo de salida al derribo de Pedro Sánchez por parte de los barones. “Me siento engañado y defraudado por Pedro Sánchez”, aseguró en la cadena Ser, horas antes de la dimisión de la mitad de la Ejecutiva socialista para forzar la salida del secretario general.

Su participación en la operación contra Sánchez le ha pasado factura. El ex presidente podría haber apoyado a Susana Díaz, como hizo a regañadientes durante la presentación de su candidatura en Ifema, pero sin atacar al otro candidato. Esa ‘neutralidad’ le habría salvado de formar parte del fracaso de la baronesa.

El hecho de implicarse personalmente contra Sánchez ha debilitado su figura como gran referente del PSOE hasta extremos impensables. El mayor exponente fueron los abucheos que provocó su nombre cuando el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, lo mencionó en el mitin de presentación de la candidatura de Pedro Sánchez. Criado en un barrio situado entre Sevilla y Dos Hermanas, hasta ahora era impensable que González fuera objeto de desaprobación en el PSOE andaluz. Mucho menos en esa localidad sevillana y a pocos metros de una avenida que lleva su nombre.

Consciente de esa situación y preocupado por la nueva deriva del partido, González quiere tomarse un tiempo apartado del PSOE. En principio se negó a acudir a la inauguración del congreso federal, pero tras una llamada de Pedro Sánchez confirmó su presencia. No obstante, el viaje como verificador del proceso colombiano le dio la justificación perfecta para ausentarse. De nuevo presionado por los dirigentes socialistas, accedió a enviar un vídeo que también ha sido muy criticado. Su escasa duración y su frialdad, ya que ni siquiera menciona por su nombre a Sánchez, ha generado más malestar que satisfacción entre los delegados sanchistas en el congreso federal.

Dos días desupués de las primarias, el 23 de mayo, González ya anticipó esta intención de retiro. En un acto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid aseguró que no quiere interferir en el PSOE. “Quiero ser optimista y quiero, además, no interferir”, explicó. Admitió que había quedado “en minoría como otras veces” dentro del partido y explicó que nunca ha pretendido interferir en su desarrollo. “Que trabajen, que salga el congreso, que salga un buen proyecto, que ayuden al secretario general, que vayan adelante”, instó. “Hay que ser optimista y no interferir”, anunció.