La reunión entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez ha concluido alrededor de las 13.30 horas después de casi tres horas. El referéndum independentista, unilateral e ilegal que la Generalitat de Cataluña dice querer convocar el 1 de octubre ha centrado la reunión de este jueves. Ambos dirigentes han intentado superar sus irreconciliables diferencias, incluida la mala relación personal, para hacer un frente común ante la escalada independentista protagonizada por la Generalitat este martes con su Ley de Referéndum, una especie de texto “supremo” que se antepone a la propia Constitución.

Tal y como han trasladado algunos dirigentes socialistas a miembros de la dirección popular, el primer partido de la oposición “apoyará al Gobierno sin fisuras” en este asunto, posiblemente el único de los acuerdos significativos que salgan hoy de Moncloa. Pedro Sánchez es partidario de no otorgar a la consulta el rango de referéndum y enmarca la cita en un movimiento político-social de carácter partidista. El secretario general del PSOE se ha motrado convencido de que el Gobierno no aplicará el artículo 155 de la Constitución que permite asumir competencias delegadas a las comunidades autónomas. A su juicio, existen fórmulas menos expeditivas como la aplicación de la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional aprobada por la mayoría absoluta del PP en 2015.

El líder socialista cree que el 155 puede ser suplido por el Constitucional

Esa reforma permite al Tribunal Constitucional suspender de sus funciones a cualquier cargo público, incluido el presidente del Gobierno, sin tiempo tasado, sin recurso y sin intervención parlamentaria, con el objetivo de hacer cumplir sus sentencias y resoluciones cuando las mismas comporten especial trascendencia constitucional. De esta manera, el artículo 92.5 de la ley permite al Tribunal intervenir cualquier institución u órgano administrativo, suspender autoridades o funcionarios públicos e imponer multas a la ciudadanía de hasta 30.000 euros.

No está previsto que la reunión vaya para muy largo. Rajoy y Sánchez tienen una larga historia de desencuentros que el dirigente socialista sigue alimentando con sus acusaciones al Gobierno de hacer uso partidista de las instituciones y de desarrollar políticas indecentes. Después de que el presidente del Gobierno le pidiera que no crispe la vida política tras su reelección, Sánchez ha tardado casi un mes y medio en ser recibido por el presidente del Gobierno, que se reunirá con él después de que lo haya hecho el propio Rey Felipe VI.

Terrorismo yihadista y cambio climático son otras dos cuestiones que planteará Sánchez

Esta falta de sintonía hace difícil el anuncio del secretario general socialista de llevar a cabo “una oposición de Estado”. “Rajoy y yo somos políticos muy distintos y con visiones muy distantes”, afirmó Sánchez el martes tras su encuentro con el monarca. No obstante, el líder del PSOE lleva en la cartera cuatro grandes asuntos en los que aspira alcanzar pactos de Estado. Además de la crisis soberanista en Cataluña, quiere revisar el pacto antiyihadista, la nueva estrategia de defensa nacional (ciberataques) y la postura nacional sobre el cambio climático tras la salida de EE.UU de los acuerdos de París. Si como está previsto Rajoy no comparece después ante los medios de comunicación, tampoco lo hará Sánchez. En su lugar, dará explicaciones del encuentro la portavoz socialista en el Congreso, Margarita Robles.

Tampoco desde Presidencia del Gobierno quieren crear muchas expectativas en torno a esta reunión. En principio tampoco está prevista ninguna comparecencia gubernamental para dar cuenta de la marcha de la misma, dependerá de “si hay lago que decir”, apuntan en Moncloa.

 

Lo cierto es que es al presidente del Gobierno al que más interesa que su encuentro de hoy salga bien, admiten fuente populares, primero porque “cuanta más unidad haya en torno a cómo hacer frente al desafío de Cataluña, mejor” y, segundo, porque dicha unidad “ayuda a Rajoy a centrarse lo que desactiva el discurso del choque de trenes”, en definitiva, de un lado está la centralidad y la ley y, de otro el proyecto totalitario que se salta la legalidad.

Guiño de Montoro

Quizá la experiencia de otros encuentros aconseje la prudencia de la que hacen gala Gobierno y PSOE. Sánchez, encumbrado por la militancia de su partido al liderazgo del PSOE, viene dispuesto a  no ceder terreno, por lo que no es previsible que se deje seducir por otros cantos de sirena aunque estos vengan precedidos de un gesto como el que ayer hizo el ministro de Hacienda, Crsitóbal Montoro.

Montoro anunció ayer una flexibilización del objetivo de déficit para la comunidades autónomas,- en una décima, del 0,3 al 0,4-, para atraer a los socialistas al techo de gasto. El consejo de ministros tiene previsto aprobarlo este viernes para que pase por el Congreso el día 11, pero parece un esfuerzo condenado a la melancolía pensar que el nuevo PSOE lo respalde.