La autopsia practicada este jueves al cadáver de Miguel Blesa ha confirmado que se suicidó disparándose un tiro en el pecho mortal de necesidad, como apuntaban todos los indicios. Así lo ha confirmado el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 2 de Peñarroya-Pueblonuevo, encargado de la investigación, tras recibir el informe de la autopsia: “Autolesión por arma de fuego”. La incógnita queda así despejada.

Un forense del Instituto de Medicina Legal de Córdoba ha practicado esta mañana la autopsia al cadáver del ex presidente de Caja Madrid para determinar la causa de su fallecimiento, acaecido en la mañana de este miércoles cuando se encontraba en la finca Puerto del Toro del municipio cordobés de Villanueva del Rey. Blesa será trasladado ahora a Linares (Jaén), su localidad natal, donde descansarán sus cenizas.

Aunque la familia se aferraba hasta el último momento a la tesis de la muerte accidental provocada por su rifle, todos los indicios apuntaban a que el motivo era el suicidio. La reconstrucción de las últimas 10 horas de vida permitían anticipar que Blesa optó por quitarse la vida. El ex banquero fue condenado el pasado 23 de febrero a seis años de prisión por un delito continuado de apropiación indebida en el caso de las tarjetas black, sentencia recurrida ante el Tribunal Supremo. El ex presidente de Caja Madrid también iba a sentarse en el banquillo de los acusados en la causa de los sobresueldos millonarios aprobados para la antigua cúpula de la caja y era investigado en la pieza separada del caso Bankia en la que se indaga en el fraude de las participaciones preferentes.

Todos los indicios descartaban la tesis del accidente, como ha mantenido la familia hasta el último momento

A falta de la confirmación oficial conocida hoy, existían suficientes indicios para considerar que Blesa planificó su suicidio, como avanzó ayer El Independiente. De entrada, llama la atención que el ex financiero se presentara en la finca cordobesa a las 2 de la madrugada del miércoles, una hora inhabitual en otras escapadas a Puerto del Toro. Pero existe otra pista que alimentaba claramente la idea de que se quiso quitar la vida: su insistencia por que su anfitrión en el coto, el ingeniero y gestor cinegético de la finca Rafael A. Alcaide, tuviera el teléfono de su esposa “por si por cualquier causa la tienes que llamar”. Poco después se levantó del desayuno y, con la excusa de cambiar el vehículo para ponerlo a la sombra, se fue a la cochera y se descerrajó un tiro en el pecho.

Hay varias evidencias más. Así, en esta ocasión decidió viajar a Córdoba portando su propio rifle -del calibre 7 mm, utilizado para abatir piezas de caza mayor- a diferencia de lo que había ocurrido en desplazamientos anteriores, en los que usó las armas de los propios gestores de la finca: Rafael A. Alcaide y Fermín Gallardo. De esta forma, evitaba comprometer a sus amigos.

También hacía que se desvaneciera la hipótesis del accidente fortuito el hecho de que el rifle se encontrara en el maletero y que el cadáver de Miguel Blesa apareciera en la parte delantera del vehículo. Fuentes conocedoras de los hechos han informado a este periódico que el ex presidente de Caja Madrid debió colocar el rifle con la culata apoyada en el suelo, se encañonó el pecho y se inclinó para poder alcanzar con sus dedos el gatillo. El tiro le destrozó la zona izquierda del tórax.

“Era su refugio”

El cuerpo cayó sobre la rueda delantera derecha y quedó algo encogido, según el testimonio recabado por este diario. Cuando el Servicio de Emergencias Sanitarias 112 se personó en el lugar de los hechos, el equipo sanitario lo colocó boca arriba para hacerle un electrocardiograma. Los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por salvarle la vida y en torno a las 8.40 certificaron su muerte.

Aunque hacía dos años que no iba a cazar, Miguel Blesa había encontrado en la finca Puerto del Toro -propiedad de la sociedad Las Rozuelas del Valle SL, controlada por la familia del dueño de la constructora cordobesa Prasa- un refugio ante la hostilidad que encontraba en Madrid debido a su gestión en Caja Madrid y el escándalo de los gastos con la tarjeta opaca. Él llegó a cargar casi 437.000 euros en viajes, vinos, restaurantes e incluso en una armería. “Éste era su refugio porque aquí lo pasaba bien”, comenta un amigo cordobés. Sus cenizas descansarán en Linares, localidad jiennense donde nació hace casi 70 años.