Sin hacer ruido, pero dejando clara su postura. Tras su derrota en las primarias, Susana Díaz ha alzado la voz dentro del debate que se está produciendo en el seno del PSOE sobre el modelo territorial que debe defender el partido. Y no lo ha hecho sólo en su condición de lideresa de los socialistas andaluces, cargo que renueva este domingo, sino también como presidenta de la comunidad más poblada.

“Las personas por encima de los territorios; somos socialistas, no nacionalistas”, ha asegurado durante su informe de gestión en el 13 Congreso del PSOE andaluz que se ha inaugurado hoy y al que mañana acudirá Pedro Sánchez. En plena controversia por la apuesta por la plurinacionalidad del dirigente socialista y ante veleidades nacionalistas como la mostrada por el PSOE valenciano, Díaz ha reivindicado el espíritu del 28-F y del 4 de diciembre que reclamó un trato igualitario al del resto de comunidades históricas para Andalucía.

“Voy a defender el interés de Andalucía. Por encima de secretaria general del PSOE-A soy la presidenta de la comunidad”, ha advertido a Ferraz, que le exige lealtad y que acate las resoluciones aprobadas en el 39 Congreso Federal de junio, en cuyos debates renunciaron a participar los ‘susanistas’. Mientras se aprobaban los documentos en el plenario, Díaz y sus fieles celebraban una recepción fuera de las instalaciones. “No queremos solidaridad, queremos igualdad, queremos justicia para que todos tengamos los mismos derechos”, ha añadido.

Los socialistas también han censurado la decisión de Pedro Sánchez de sustituir a Alfonso Guerra al frente de la Fundación Pablo Iglesias. “Alfonso es una página difícil de arrancar, gracias siempre”, ha asegurado Díaz, que ha citado al ex vicepresidente del Gobierno para destacar que lo importante no es tener un cargo, sino “el lugar que se ocupa en el corazón de los militantes, de los votantes y de los simpatizantes”, y que Guerra mantendrá siempre.

También en clave de desagravio, el congreso regional ha recibido con calidez a los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que gobernaron la comunidad durante 20 años y que tuvieron que darse de baja como militantes por su procesamiento en el caso de los ERE. Ambos han acudido junto a su antecesor José Rodríguez de la Borbolla para reforzar la figura de Díaz tras su fracaso en las primarias socialistas.

El PSOE andaluz quiere iniciar con este cónclave la recuperación de su autoestima y de su autoridad moral dentro del PSOE, seriamente tocadas tras el triunfo de Pedro Sánchez. Por ese motivo ha optado por una autonomía discursiva sin enfrentamientos con Ferraz. En esa línea, el PSOE-A no censura la apuesta por la plurinacionalidad del secretario general, aunque exige una definición de su alcance político y jurídico.

Tampoco cuestiona explícitamente la autoridad de la Ejecutiva federal, aunque la ignora en sus discursos oficiales. Así lo ha hecho este sábado Susana Díaz constantemente, cuando ha vaticinado que su victoria en las elecciones autonómicas será la “antesala” de la recuperación electoral del PSOE en las municipales, sin citar en ningún caso a las generales, a las que se volvería a presentar por tercera vez Pedro Sánchez.

Otra de sus grandes discrepancias con Ferraz, las primarias y las consultas a los militantes, también ha formado parte del discurso de Díaz, que ha vuelto a defender la “democracia representativa” a través de delegados a los congresos socialistas como el que este fin de semana se celebra en Andalucía. “Es un gran orgullo representar a los compañeros que te han elegido así en una lista y a los que luego hay que rendir cuentas”, ha explicado sobre esta figura.