Aterrizó Andrea Levy (Barcelona, 1984) hace poco más de dos años a la dirección nacional del PP, en calidad de vicesecretaria de Estudios y Programas, y siente que ha mediado mucho más tiempo, habida cuenta la rapidez del calendario político desde un ya lejano mes de junio de 2015. Dos elecciones, el 20-D y el 26-J, tres sesiones de investidura y un órdago independentista que tiene continuidad en el referéndum anunciado para el 1 de octubre jalonan su todavía corta, pero intensísima, experiencia política en Madrid. Ve, a pesar de todo, el futuro con optimismo. «El 1 de octubre es un fin de ciclo para el independentismo porque se acaba», asevera contundente esta dirigente catalana con asiento en el Parlament.


Andrea Levy recibe a El Independiente en la sede de Génova, en Madrid, con un CIS a la baja para los populares, la crisis de Venezuela en pleno estallido y a algo más de un mes de celebrarse la Escuela de Verano del PP en Cataluña, semanas antes del 1-O.

 

Pregunta. -¿Son los del CIS malos resultados para el PP?
Respuesta. -Son una fotografía de un instante. Aún nos queda margen para recuperar la confianza de los ciudadanos y hacerlo, sobre todo, enfatizando en las preocupaciones que refleja el CIS, como la creación de empleo. En cuanto se vean esos resultados se traducirá en confianza de los españoles hacia el PP.

P. -Es la primera vez que la suma de PSOE y Podemos supera a la del PP y Ciudadanos.
R. -El PP aspira a ganar,  no a quedarse segundo o tercero y el CIS refleja que seguimos siendo la fuerza mayoritaria. Ahora hay que ampliar esa ventaja y ser la fuerza de referencia. El PSOE sigue empeñado en reproducir los errores que vimos hace uno y dos años, esto es, sumar las siglas del PSOE a las de Podemos, no aspirar a liderar la fuerza mayoritaria. Vamos a seguir demostrando que en el centro, en la moderación y en los consensos generales de país está el PP.

P. -Pero esa estrategia de confluencia de la izquierda le está saliendo bien a Sánchez.
R. -Es una foto condicionada porque en estos momentos el PSOE vuelve a posicionarse en el mapa después de una deriva de falta de liderazgo, pero veremos a lo largo de esta legislatura si tiene o vuelve a tener, si es que alguna vez lo tuvo, un proyecto de país. Porque le sigo viendo muy perdido en su proyecto político para España.

Los casos de corrupción lastran la confianza de los españoles hacia nuestras siglas»

P. -¿Tiene que ver la corrupción con los resultados del PP en el CIS?
R. -Efectivamente. Creo que los casos de corrupción lastran la confianza de los españoles hacia nuestras siglas y eso nos anima a ser absolutamente inflexibles, intolerantes e implacables en la lucha contra la misma.

P. -El curso político ha terminado con la foto de Rajoy ante el tribunal de la Gürtel.
R. -Comparece como testigo por casos del pasado y que, como él dijo, desconocía porque no eran de su responsabilidad política. Lo que han de ver los españoles es que ante los casos de corrupción actuamos con contundencia, efectividad, haciendo leyes, y demostrando la humildad hacia nuestros votantes y hacia el resto de España. Esos casos nos hacen daño y pedimos perdón. Los españoles deben ver la reacción contundente y la humildad a la hora de pedir perdón.

P. -Este verano uno de los focos informativos está en Venezuela ¿va hacia a un baño de sangre?
R. -Esperemos que no porque las situaciones de conflicto no son deseables en un país con el que tenemos relaciones tan fuertes. Por eso es importante que en primer lugar se respeten los derechos y libertades de los ciudadanos y no se intente liquidar a las voces discrepantes.

P. -¿Hay una falta de reacción de la comunidad internacional?
R. -Es importante que dentro de la UE haya un liderazgo para ver de qué herramientas podemos dotarnos. Nadie puede permanecer impasible ante lo que pasa en Venezuela. Todos los demócratas tenemos que tener una voz contundente.

Podemos está incómodo con lo que pasa en Venezuela»

P. -Cuando dice que nadie puede permanecer impasible, ¿también se refiere a alguna fuerza política española?
R. -Podemos está incómodo con lo que pasa en Venezuela. Un país al que han puesto como ejemplo, con el que tienen conexiones y vinculaciones muy importantes, donde sus líderes han hecho ahí sus tesis políticas, sus prácticas universitarias colaborando con el gobierno de Chávez y Maduro, del que han recibido fondos en sus anteriores fundaciones, creo que se deberían sonrojar del régimen que defendían en su momento.

P. -Van a celebrar los días 15 y 16 de septiembre en Cataluña su escuela de verano, ¿qué mensaje quieren transmitir cuatro días después de la Diada y en plena campaña del referéndum de independencia?
R. -Es un balón de oxígeno. No puede estar todo el debate centrado en la consulta ilegal, en el conflicto de unos contra otros. Voy a poner mucho énfasis en que venga gente de fuera, de la sociedad civil, en el que hablemos de temas que también preocupan a los catalanes y miran al futuro. Creo que lo más importante en Cataluña es que superemos el marco mental y discursivo del 1 de octubre para poner la esperanza en el 2 de octubre. La política de reconstrucción de los afectos, de superar el debate de la confrontación y el conflicto permanente tienen una oportunidad y el 2 de octubre lo vamos a conseguir.

P. -¿No va a haber referéndum porque será imposible celebrarlo o porque se retirarán las urnas el 1-O?
R. -Ninguno de los pasos hacia esa consulta son legales porque ya hay una sentencia del TC que impide todos los actos preparatorios y advierte al Gobierno de la Generalitat y a la presidenta del Parlament en ese sentido. ¿Por qué habría que reproducir otro 9-N, una consulta sin validez ni trascendencia? Desde luego, no va a haber consulta y eso implica que no va a haber urnas.

Incluso los más independentistas van a tener que conversar tras el 1-O»

P. -¿Qué le trasladan dirigentes convergentes con los que habla?
R. -Esta situación ha provocado el hastío de la sociedad catalana e inevitablemente también el cansancio y preocupación de los dirigentes políticos. En una dirección muy peligrosa en política, Puigdemont nombra a los osados en incumplir la ley, a los que no titubean en una ofensiva ilegal. Y eso debe de preocupar a los propios independentistas. La pureza de la radicalidad en política nos lleva a situaciones indeseables porque inflaman pasiones que puede provocar un conflicto social importante.

P. -¿Hay cobardía?
R. -Me preocupa que se elija la radicalidad como eje de la actuación política porque sólo se construye desde la moderación y el consenso. En Cataluña hay que conversar y conversar todas las partes. Incluso los más independentistas van a tener que conversar porque el día 2 de octubre el puente va a seguir ahí, va a seguir habiendo una relación entre Cataluña y el resto de España como no puede ser de otra manera.

P. -El 2 de octubre, ¿qué?
R. -Política, diálogo, moderación, consensos, reconstrucción de los afectos… Puede haber una parte importante de catalanes que han pensado que la independencia es la única solución posible a sus problemas, pero es sumamente equivocado apalancarse en el victimismo, en buscar las culpas en el otro, en crear líneas divisorias… El 2 de octubre se abre la gran oportunidad para que triunfe el diálogo, y la mayoría de los catalanes está ahí.

P. -¿No han hablado demasiado tarde sectores como el empresariado catalán?
R. -Es cierto que hemos echado en falta algunos pronunciamientos, pero también me pregunto si es obligatorio que todo el mundo se posicione todo el tiempo. Hemos echado en falta esas voces que son más neutrales, más imparciales, para que animaran al diálogo y atemperaran pasiones.

Se agradece que estemos todos juntos PP, PSOE, Ciudadanos y, lo que sea Podemos en Cataluña»

P. -Presentó junto a Cs un recurso ante el TC por la reforma del Reglamento del Parlament. No estaba el PSC.
R. -El problema de la equidistancia en política es que a veces significa no tener discurso o posición y me preocuparía que el PSC dejase de tener una posición clara entre los que defendemos una España plural y los que se plantean quebrar los principios de la democracia. La generosidad política debe estar por encima de estrategias cortoplacistas. Creo que es indispensable la unión de los partidos que creemos en un proyecto común de España porque solo así se ve la fuerza mayoritaria y plural de voces que tenemos en Cataluña. Somos el mayor muro de contención, por eso se agradece que estemos todos juntos PP, PSOE, Ciudadanos y, lo que sea Podemos en Cataluña.

P. -¿Lo de la turismofobia tiene que ver con el turismo o es una cuestión política?
R. -Cuando el Gobierno de la Generalitat pone moqueta roja a los radicales y extremistas; cuando se les ha permitido tantas cosas como cortar la cabeza a un presidente de la Generalitat, se creen con las llaves de la política.

P. -Ha dicho que tras el 1-O tocará diálogo, moderación y consenso. ¿Es posible con la actual generación de políticos independentistas?
R. -Los independentistas deben entender que el fracaso del 1-0, cuando no se realice la consulta, no es que pierdan sino que supone que podemos construir algo con lo que todos ganemos.

P. -¿Pero eso puede hacerse con los actuales líderes?
R. -Quizá los interlocutores tengan que cambiar por unos que no lo basen todo en un proyecto que va a fracasar.

Puigdemont deberá reflexionar tras el 1-O si sigue siendo apto para ocupar la presidencia»

P. -¿Puigdemont debería dimitir tras el 1-O?
R. -Si lo ha fiado todo a la independencia y el 1 de octubre no la consigue, ha fracasado su proyecto y su presidencia, por lo que tendrá que hacer la reflexión de si sigue siendo apto.

P. -¿Ve un escenario de autonómicas antes de finales de año?
R. – Tras el 1-O los catalanes debemos elegir otro modelo, poner el foco en otras cosas y eso requiere unas elecciones autonómicas. El 2 de octubre abre la puerta a un nuevo escenario en que son imprescindibles unas nuevas elecciones autonómicas. El 1 de octubre es un fin de ciclo para el independentismo porque se acaba.